por Isma Álvarez Paz | 02/03/2022 | Otros relatos
Hay una cosa muy clarita: los autócratas y sátrapas en general, son muy del gusto de los hooliganitos de todo pelaje. Es una cosa que les puede. Les supera. Es como pretender abrir una bolsa de patatuelas y comerse solo una. Como que te pongan un platillo de cacagüeses y afirmar tajantemente que te vas a comer dos, y ni uno más. Como pedir una tapa de croquetas, chupar una y decir que no puedes más. Como pedirle a un cuñao que no aporte su opinión acerca de todo lo todable que en el mundo es.
Lo curioso es que, como norma general, tenía entendido que cada quien elige al sátrapa de su cuerda y color. Pero Putin, y hablo basándome en lo visto y leído por aquí estos años, tiene la curiosa habilidad de molar y repeler simultáneamente, y según la dirección del nordés, a concebollistas y sincebollistas. A Montoyas y Tarantos, a Capuletos y Montescos y, si me apuras, y sé que con esto me la juego de verdad, a los de Marvel y DC.
El cabrón debe de ser de los pocos humanos que se acercan mínimamente al superpoder que se suponía que solo tienen las croquetas.»Por lo menos tiene cojones». «Por lo menos mira por el pueblo». Afirmaciones ambas, salidas de comentarios de hooligans de pelaje opuesto. Son cositas que han leído estos ojos que, a pesar de su insultante juventud, precisan de antiparras para leer las instrucciones del flis flis de limpiar los muebles. Que dicho sea de paso, he visto microfilms con un tamaño de letra más grande. HABLAD ENTRE VOSOTROS E IMPRIMID EN LETRA MÁS GRANDE LAS INSTRUCCIONES DE USO ¡HIJUEPUTAS!
Amos, amos… no me jodas.Es todo un sí pero no, tan jartible como desasosegante.PD: respecto a lo del asunto del orgullo y la satisfacción, qué queréis que os diga: va por barrios. Me declaro en materia de orgullo y satisfacción como Carpanta de perres. Manda huevos, primos. No, si todavía será porque las instrucciones de uso de las cosas están impresas con un tamaño de mierda.
Presbicia, bicia y postbicia. Eso va a ser…
por Isma Álvarez Paz | 25/02/2022 | Otros relatos
Si yo fuera italiano y me llamara o llamase «Ismaele» o «Mailino», o como carallo se diga, me asomaría al balcón, y juntando las yemas de los dedos, apuntaría hacia arriba ejecutando un movimiento de vaivén, gritando «¡¡¡SIAMO NELLA MEEEEEERDA!!!».
Por el contrario, si fuera griego, y me llamara Ismaelakis Alvarpazpoulos, llamaría a un par de colegas para salir a la plaza mayor de la polis a bailar el sirtaki, que es muy aparente, haciendo la peineta y gritando «¡¡¡JROÑA QUE JROÑA, HIJUEPUTAKIS!!!». Para acto seguido irnos al barpubpopoulos más cercano a tomarnos unos yogures on the rocks.
Si fuera indio de la India y me llamara Ismahanta Alvharandapaztikian, me abriría paso entre la multitud, vociferante y altanero, profiriendo estridentes «¡¡¡DEL PIIIITA PITA DEEEEEL , YAMBERI HUUUMMMMMBO!!! ¡¡¡LO GÜEVO ME VAI A COMÉ!!! ¡¡¡CABRONEH!!!», mientras voy apartando a patadas a los parias y demás escoria social, orgulloso de mi brillante bigote, y mi fragancia a patchouli.
Si fuera de Antigua y Barbuda, no tengo ni idea de cómo me llamaría ni de lo que haría, porque lamentablemente no tengo ni putin idea de lo que hacen los antiguobarbudenses. No es buen ejemplo.
Si fuera romano de la misma roma imperial y me llamara ISMALETIVS ALVARIVS PAX, saldría a dar un rulo por el foro, con la toga remangada (lo que en la época se llamaba «deambularem ad pijus sacatus»), gritando ad diestrum et siniestrum «¡¡¡ITE A RASCARE ENTREPATUM, COMEMIERDAE!!! ¡¡¡FALTOSUM!!! ¡¡¡CAPRONIBUS!!!».
Entre las múltiples ensoñaciones, también he pensao en ser español, experto en fútbol, fórmula I, pandemias, vacunas, volcanes y geoestrategia. Pero ya no había plazas disponibles. ¡CAGÜEN!
Y lo otro que se me ocurría es preguntarme qué coño estará pensando en estos momentos la señora Putina. Claro, que como estará acostumbrada, imagino que andará güasapeando con las amigas en plan «¡Ay madre, fía! Ya ta el mi home enredando coles sus coses ¡Virgen de Kovandutskaya! ¡Nun faigo carrera d’el!».
Resumiendo: «Siamo nella merda». Pero mucho.
por Isma Álvarez Paz | 19/02/2022 | Otros relatos
Es muy notable y meritorio que Casado, en un par de días, se haya sacao una licenciatura cum laude en Patinaje, el premio Froilán de Tiro al Juanete, un doctorado en Natación Sincronizada en Berenjenales, el campeonato de Porriño de Metidiña de Pata, la Palma de Oro a la mejor micción fuera de tiesto, y el Premio Ahivalahostia al Tontolari del quinquenio. En serio, Pablo: lo siguiente ya es invertir en una franquicia de videoclubs porno para comunidades Amish. O en una startup de polainas electrónicas para caniche. Te vas a forrar.
Las próximas elecciones encabeza la oposición «Locas por el Mercadona» o el Partido por la Legalización del Foskito Relleno de Bacalao. Al tiempo.
En serio: el que está programando la Matrix últimamente está que se sale. Me ofrezco como colaborador.
Ya lo dijo el filósofo:
«Ye pa davos nel focicu con un llacón ensin cocer hasta pasao el Pilar. Boborolos.»
Friedrich Nietzsche
por Isma Álvarez Paz | 12/02/2022 | Otros relatos
El mundo de los malandros, quinquis, mangantes, cacos, rateros, y demás familia, es apasionante. Uno no deja de preguntarse en qué momento un señor decide que va a consagrar su vida a mandar mensajes por messenger tratando de tangar incautos que quieran recibir sus millones, ser su amante/follante, o invertir en la magnífica empresa Criptomonedas Fernández S.L.
También es fascinante que alguien considere que enviarle dinero a un desconocido cualquiera que aparece por Messenger contándole una fula mal construida, llena de fallos de guion, e hilvanada como el culo es buena idea. Pero de eso y de que el voto tenga el mismo valor, ya hablamos otro día.
Las cositas como son: los manguis y delincuentes buenos de verdad, son los del mundo real. Los que están fuera de la red. O sea, los que trabajan sin red. A pelo. Como un trapecista de los de antes, que por lo común fallecían precisamente por falta de red. Primer mangante: el inspector de seguridad y salud en el trabajo que hacía la vista gorda al inspeccionar el circo sin mirar si los trapecistas tenían red. Incluso se han dado casos de inspectores que no comprobaban que los trapecistas tuvieran trapecio, cosa que provocó tragedias tan horrendas como previsibles en el mundo circense, y trapecistas que en plena función pasaban de la cara de estupefacción a la de fenecido en lo que la gravedad hacía su trabajo. Menudos sofocos pasaban los presentadores, que se veían obligados a decir «¡¡TACHÁAAAAAAAAN!!» tras el impacto sobre la pista número 2 para desviar la mirada del desconcertado público hacia la pista número 1, donde el payaso Chicholino tocaba la chompecha con singular gracejo.
Ha habido casos aún peores. Ahí está, verbigracia, la historia del trapecista sin brazos, Giorgio Pollini. Este bravo artista del trapecio, ante el evidente problema de la falta de extremidades superiores, desarrolló una pasmosa habilidad para agarrarse al trapecio pegándole un bocao. 25 años de exitosa carrera sin un solo percance, hasta el día en que un inspector negligente no comprobó la fecha de caducidad del tubo de Corega. Aún se conserva el trapecio con la dentadura postiza del infortunado Giorgio incrustada en el palo, en el Museo del Holocausto Circense. Cuenta la leyenda que el que consiga desincrustar la dentadura del trapecio, obtendrá el trono de Inglaterra. Pero con la cantidad de mierdas que cuentan las leyendas, vete tú a saber… Además, ¿Quién coño querría ser rey de Ingla… ¡Ah, calla! El Charles…
Ahora, curiosamente, el mayor circo de tres pistas del país solo tiene una pista, pequeñita, y encima con unas mesas en el medio estorbando. Normal que los leones estén en la puerta, y los artistas en las gradas. Y eso cuando están.
¿Dónde quedan delincuentes como Loliño Cacheiro? El gran Loliño, que traficaba con chalupas, lanchas, chalanas, paquebotes, metaneros y embarcaciones ilegales en general. ¡Ah, qué nostalgia! Todos echamos de menos a Loliño el barcotraficante, que aún paga su condena en la prisión federal de Coristanco. Años después, su hijo millenial Anxo Cacheiro, trató de seguir los pasos de su padre, y se hizo barcotraficante de sueños, cosa que no está tipificada en el código penal, pero debería. Anxo se gana holgadamente la vida comercializando camisetas, tazas, y agendas con mensajes guachis:
«Aunque estés como la mierda, sonríe», «No mires tu úlcera sangrante como un problema, sino como una oportunidad», o «Llena de amor el espacio que dejan tus extremidades recién amputadas».
Definitivamente, Anxo debería estar ya mismo en el patíbulo, que aunque nadie quiera reconocerlo, sería de justicia. Por pesao insoportable. ¡Coño ya!
¿Dónde quedan aquellos quinquis que nos quitaban las doscientas pesetas de la paga exhibiendo la navaja reglamentaria? Con su bigotillo, su corte de pelo mullet, o como se escriba, su esclava de plata grabada con su nombre («Chino», «Maca», «Er Petete»), y su voz cazallera mientras la música a todo trapo de los coches de choque y el olor a manzana de caramelo quemao y palomitas de maíz aceitosas ambientaban la escena… ¡Qué tiempos!
Pero no: ahora todo son estafadores de Internete, gente que dice que gana millones invirtiendo en movidas raras, pero en lugar de quedarse las perras pa ellos pretenden venderte cursillos pa que tú ganes también… ¡PERO QUÉDATE CON LAS PERRAS PA TÍ, SO ZOQUETE! ¿PA QUÉ CUENTAS TU SECRETO? ¡TÚ NI ERES ESPAÑOL NI ERES NA!
Pa lo que nos hemos quedao, primo.
por Isma Álvarez Paz | 09/02/2022 | Otros relatos
Me acaba de mandar un mensaje José Feliciano, un amable estafador de origen español que afirma que vive en Francia, es viudito y ha sufrido no sé qué grave enfermedad en la garganta, a consecuencia de la cual se le ha extendido una gangrena por el cuerpo de la persona humana, que es como para preguntarle cómo coño se hace eso.
Yo de medicina no entiendo, pero me da que está a la altura de rascarse el sobaco y que como consecuencia te produzca un carcinoma de calcaño en el ojal y supuraciones en el periostio. Lo de este pavo me suena ya a pura dejadez. Es como descuidar un padrastro y acabar con gangrena hasta en el reloj. Home, no me jodas. Esto se lo cuentas al Dr. House, y le hace catacróquer el cerebelo. Y se acaba la serie en la temporada 1. Menos mal que de aquellla José Feliciano aún no estaba todo gangrenao, el pobre.
El caso es que el amigo José Feliciano (en adelante J.F.), me comenta, no sin antes pedirme que le molestie las disculpas por contactar conmigo sin preliminares, ni unos besitos ni nada, que tiene seiscientos y pico mil pavos y, por alguna extraña razón, le ha salido de las gónadas donármelos a mí antes de que la gangrena acabe con su Josefelicianismo. Por las prisas, el hombre no pasa del telediario de esta noche, y como consecuencia le queman las perras en la cartera, o la abuela fuma. Una de dos. Viendo cómo se las gasta J.F., podría ser.
Se conoce que no sabe la hostia que te calzan aquí en materia de sucesiones y donaciones. Angelico…Ya le he dicho que no merece la pena, porque con el sablazo me queda pa pagar una factura de la luz y una garrafa de gasoil. Y que con las perras se construya una pirámide o algo así chuli. Con un tobogán que salga de to lo alto, bajando en espiral. Porque ya, de aparcar la Mobylette, que sea con elegancia y gracejo monumental. Y que en los bajos de la tobopirámide le monte un Mercadona a su señora madre de él. O un Primark. Así, los maridos se pueden entretener bajando por el tobogán de la tobopirámide en lugar de aburrirse como monos por los pasillos del Primark. Que he visto mazmorras del Santo Oficio más entretenidas.
Larga vida a Josefeliciankhamon. Que el gran Ra(moncín) lo tenga en su gloria, o donde se le cante.
por Isma Álvarez Paz | 30/01/2022 | Otros relatos
Mientras nos lamentamos de quién va o deja de ir a Eurovisión, no se habla de otras cosas importantes, como que el malvado señor Bosque Verde, en connivencia con el Hacendado (menudo par de cabronsones), está rebajando la calidad de sus pañueliños da moqueira.
Se supone que el celo ese que hay por donde se abre, es para mantener el paquete con toda su frescura entre mocarrada y mocarrada. Abres, coges, cierras, y eso se pega otra vez. Flojo, pero lo suficiente para mantener la portañica de plástico en su sitio. Una cosa normal. Tampoco hace falta que pegue como pa sellar los manguitos de freno de un cobete espacial, pero hombre…
Pues según abres la pestaña de extracción, tirando de lo azul, te se queda pegao el celo entero en el dedo.
El celo no dura, menuda mierdati
El mundo está loco con este party
Yo tengo un problema pa sonar la nari
Me se queda abierto to’l paquetary
¡Vaya mierda de celo! ¡Mira p’ahí, Mari!
Apenas hago doom, doomCon mi boom, boom
el pack de mocarisSe queda abiertary
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¿Qué será lo siguiente? ¿Ponerle microachís a los pañuelos? ¡Claro, si se queda la portañica abierta…! («microachís» = estornudar, pero muy flojito)Y esta es la relación entre Eurovisión, y el contubernio de los pañuelos de sonar los mouchetes.Dicho esto, mucho mejor pa Tanxugueiras, que van a tener más bolos que días tiene el siglo. Que es lo que mayor bien les hace y lo que se merecen. Y el «SloMo», por lo que a mí respecta, con queso de tetilla e pimento, ¡E tortilla de Betanzos, carallo!