por Isma Álvarez Paz | 23/08/2021 | Otros relatos
-¡Uffff! ¡Qué complicao es esto! ¡Parece un gerontológico de esos!
-Jeroglífico.
-Yo soy Jose Luis. Encantao.
-No, no, que digo que, efectivamente, es complicao.
-Así es, amigo Jeroglífico
-No, me refiero a que ese mueble que está montando parece de montaje complejo.
-No, es de montaje con tornillos ¡Le veo desorientado, amigo Jeroglífico! Mire, aquí va el tornillo Karäjen, aquí el tornillo Pirüla, aquí esta cosa que no se qué es…Esto lo he pegao con un moco. Lleva secando desde la última pandemia de la peste plutónica ¿O era la epidemia de la ciruela? No me acuerdo. Bueno, será cosa de la humedad…
-Comprendo. Sea como fuere, es una linda estantería.
-No, no, esto es una mesa camilla. Pero ahora que me fijo, sí que parece una estantería, sí. Igual no debí serruchar la tabla esa redonda que venía…
-Diría que no. No ha sido buena idea.
-Claro, porque ¿Cuándo se ha visto una camilla redonda? ¡Malditos polacos! ¿No se dan cuenta de que esto en la ambulancia ocupa mucho?
-Son suecos.
-No, esto son unas chirucas ¡Buenísimas!
-No, me refiero al fabricante.
-El fabricante de las chirucas es de por Logroño o por ahí
-¿La Rioja?
-¡Uffff! ¡No me hable de la selección, que me enciendo! ¡Esta Eurocopa no ha podío ser! ¡Mira que perder en los penaltises! Le veo a usted poco informado, amigo Jeroglífico. Por cierto, ¿Por qué le han llamao así? ¿Le odiaban sus padres o algo?
-Creo que no nos estamos entendiendo, caballero. Me llamo Alberto José.
-Un placer, Alberto José Jeroglífico. Curioso apellido ¿Es usted de familia egipcia o de por ahí alante?
-No, si yo me refería a… Es igual. Sí, soy de los Jeroglífico de toda la vida. Bueno, pues un placer. Que le vaya bien con la mesa camilla.
-Ná, al final la voy a dejar de estantería, amigo Jeroglífico ¿En su país conocen la estantería? ¿Hay WC, o se alivian en el monte, ahí a lo jipi?
-¡Esto es inaudito!
-No señor, es una mesa camilla modelo Sörete. Pero ahora será una estantería. Creo que la llamaré Vijände. O María Antonia. Ya lo iré viendo… la cosa es que en lugar de una empresa de ambulancias tendré que montar una tienda de cosas que se puedan poner en una estantería. No sé: una mercería o un taller de portaviones ¡Putos polacos! ¿Usted cree que en Polandia tendrán mar, amigo Jeroglífico?
-La estupefacción me invade.
-No me extraña, señor Jeroglífico. Es que esto es un auténtico gerontológico. Hágame caso, y no compre usted jamás una mesa camilla en Blimea, que las hacen redondas.
-¡Oh, señor! ¡Haz que la parca me lleve, poniendo fin a estos padecimientos!
-¡Hala, alegrándome! ¡A mejorarse de las almorroides, amigo Jeroglífico!
—-
FIN (y por esto era)
por Isma Álvarez Paz | 20/08/2021 | Otros relatos
Hoy fui a la playa. No puedo describir la emoción. Bueno, voy a intentarlo con estas manifestaciones de entusiasmo y júbilo:
Yuju. Chanchi. Chupipusti. Oéoéoéoé.
He aparcao el troncomóvil en un prao de pago, como los grandes. Pero en vez de aparcacoches hay un señor jubilao que además expende ultramarinos y productos diversos si fuere menester. Esta parte varía un poco con respecto a las pelis americanas con aparcacoches. El prao, bien. No hay arena, lo cual es una cosa que me agrada mucho. Un prao siempre es una cosa que está bien. Menos pa ir a la hierba, que entonces ya no.
Y luego ya, arena, Manolín y la pelota, ping, pong, chouf, las palas, huyperdónsemascapao, más palas, dos jugando al voley, dos al pirringdon, arena, más arena, otros dos jugando a las palas -El pico no lo cogen, no- dos jugando al teto -no aceptan más jugadores. Menos mal. Qué pereza- huyperdónsemascapaopormillonésimavez, grito, Javi ven aquí vida, arena, jugando al quidditch, jugando al mus, a la brisca, yomecagoenlasputaspalasya, JAVI VIDA QUE VENGAS AQUÍ, arena, arenisca, arenaza, arenón, -Huy perdón, se me… ¡No me digas más, zagal! ¡SE TE HA ESCAPAO! ¿A QUE SÍ?, ¡Hostia, el Rappel!, ¡JAVIERÍN! ¿QUÉ YE, QUE NO OÍSTE A TU MADRE, HO?, Javierín se aviene finalmente a razones antes de que su padre le obsequie con un flamante guantazo que le salte los muelles de la ortodoncia. Pero de la que acude a la llamada va echando arena pa los laos que eso parece un puto quitanieves. Er hioputa. Miento. Ya quisieran en el Huerna tener quitanieves la mitad de eficaces que el cabronazo de Javierín. #JavierínForQuitanieves. En el camping cercano, otrosí afirman por la megafonía que Nedi Fañagales ha de acudir presta a recepción. Ahí empiezo a sospechar que es para poder recibirla. Si fuera para extirparle la glotis, lógicamente, la llamarían para acudir a operación. Es de lógica. Arena, más arena, un palo de punta enterrao en la arena, #LaPlayaEstáMalDiseñadaYDeAhíNoMeApeo, algas en proceso de putrefacción -hay quien lo llama olor a mar, que ya hay que ser degenerao- palas, pelota, chof, motocarro, retroexcavadora, tanqueta de asalto, katana, y harakiri.
Así, resumiéndolo mucho. Muchas gracias. Nasnoches.
por Isma Álvarez Paz | 18/08/2021 | Otros relatos
Hola amiguis. Un día más, en Asturias fai un sol que las berzas y las patatas se recolectan ya cocidas, que hay que echárselas al pote al final del todo porque si no, se desintegran. Este último, por cierto, es un drama del que nadie parece percatarse, porque el pote asturiano ahora son patatas cocidas con cosas. Al venir todo cocido a causa de las calores, ya no hace falta tener la pota durante dos lunas a fuego lento. Con darle un calentón en el horno microponcias, basta. Eso ya es un puto Yakisoba Yatejalo de esos que saben a Avecrem. Una mierda todo. Pero sostenible, eso sí.
Hoy, con echarse crema solar factor 50 bajo cero, suficiente. A las gafas de sol, aquí las llamamos «gafes de sol». No os digo más. Si las pones, ese día llueve. Tengo la teoría de que por eso es, pero todavía está en estudio.
Total, que yo venía a contar una cosa que me llama mucho la atención. Lo cual no es extraño porque me llevan llamando la atención toda la vida. Ayer me fui al occidente de Asturias a dar una vuelta por el occidente de Asturias. Claro, yo ahí soy inflexible: si voy al occidente, voy. Y ya que tal, pues doy una vuelta. Una vez fui a Boal y quise dar una vuelta por Llanes. Y fue muy frustrante. Claro, hay que ser coherentes y no pedirle peras al olmo ni orientes a los occidentes. Esto último es un poema pa los niños que se me ha ocurrido. Espera, que lo pongo en forma de poema y le añado unos versos pa que veáis que es verdad:
Hay que ser coherentes
Y no pedirle peras al olmo
ni orientes a los occidentes
La vaca Paca
La oveja Pendeja
El pingüino Bernardino
¡Menudos tres gilipollas!
El pote ya no es lo que era
Motosierra
Cartonaje
Parangón
Fuegos fatuos que alientan
altaneros
como arpones de hiel amarga
cada uno de los pliegues del alma.
Vendo Opel Manta. Ideal proxenetas.
Y con este, van diecisiete versos. Con un par.
No diréis que no os ofrezco productos de primera. No se sabe de qué primera, pero de primera.
Total, que a mí lo de hacer turismo por Asturias patria querida es una cosa que me gusta mucho, porque te mezclas con los turistas foráneos y es una cosa muy curiosa de ver. Si, por ejemplo, estás junto a un idílico regato que corre monte abajo (esto es por un principio físico muy sencillo que explicaremos otro día), JAMÁS tendrás que esperar más de dos minutos para que venga alguien a decir «¡Jo! ¡Qué bonito el riachuelo!».
O sea, en serio: ¿Riachuelo? ¿RIACHUELO? ¡ME CAGON SATANÁS Y EN DONALTRÁN! ¡SEÑORA, QUÉ RIACHUELO NI QUÉ MI MADRE! ¡HAGA 30 FLEXIONES Y A TOMAR POR SACO DE AQUÍ ISOFLAUTO! ¿DÓNDE ESTÁ LA MERETÉRITA CUANDO SE NECESITA? ¡QUE VENGA BARBÓN A PONER ORDEN EN ESTE SINDIÓS!
No, amigos foráneos: en Asturias NO HAY RIACHUELOS NI NINGUNA MIERDA DE ESE PELAJE
-Pero ejque…
-¡QUE NO HAY, FALTOSE! (obsérvese la inclusividad).
Luego está el asunto de quejarse porque en el campo huela como a ganado vacuno, que ya hay que ser tónter del órter para que te sorprenda eso si vienes a Asturias. Es un asunto muy escabroso que cuesta mucho abordar sin que te apetezca ir a Ferretería Hermanos Morán a comprar un lanzallamas de oferta, con su botella de campingás letal y todo. De ahí se podría sacar una peli buena. Lo veo: «Lethal Campingas: total extermineishon ¡Gunmimadre!».
Vamos a tratar de explicarlo científicamente: si vas al altiplano andino, fácilmente olerá a llama, o a cóndor. Seguramente no sabréis cómo carajo huele un cóndor, cosa que me viene muy bien. Hay que decirle a los de Axe que saquen un desodorante con aroma a cóndor. Así, cuando vayas a la boite a ligar, todos dirán que «El cóndor pasa».
Siguiendo con el tema, si vas a la Antártida, que no he estao, será probable que huela a pingüino. Sobre todo si se trata de pingüinos con escasos hábitos de higiene. Como los jipis alemanes, por ejemplo. O los de otro sitio. Y luego hablan de Isabel la Católica, que se lavaba el trocánter cada dos declaraciones de IVA. En fin…
Si vas a Nepal, lógicamente olerá a yak, a nepalí y a Himalaya que tira de espaldas. Si vas a Calatayud olerá a la Dolores. Y así sucesivamente.
Es verdad que hay excepciones y curiosidades científicas que no siguen esta norma. Por ejemplo, yo he ido a Madrid, con mi botijo, mi cesta, el retrato de la tía Paca y mi gallina, y en sin en cambio no olía a oso ni a madroño. Lo juro. Pero, por el contrario, en el metro olía muchas veces a cebolla y a quesu Cabrales. Una cosa curiosísima. Y si vas a París huele a cruasán, a baguete y a boina ladeada graciosamente como si fueras influencer. Y así sucesivamente. Zanjao este tema.
En Asturias, amiguis, hay cuestas. Esto es así en casi todas partes. Si un pueblo está en tó lo alto’l monte, lógicamente para llegar a él hay que subir. Y luego bajar, salvo que te vayas a quedar pa siempre, que entonces no. La razón por la que los fundadores del pueblo decidieron ir a establecerse allí, donde Pelayo perdió el iPhone, es muy simple: los asturianos tenemos visión de futuro y un sentido del humor muy de aquí.
-Bueno, pues como esto ta en mitá’l monte en Casa Dios p’allá allantrones que aquí nun llega ni el comercial de Vodafón, vamos facer el pueblo aquí mismo porque sí. Ahí ponemos el ayuntamiento, ahí el chigre, ahí la capilla, ahí la cuadra, y a las afueras el lupanar. Y en aquella esquina un chilaut. Y ahí en el precipicio ponemos la huerta y cada vez que vayamos a pañar berzas eso ye como ir a un parque temático de esos. El que salga rodando y acabe esfarrapau embaxo, pierde.
-¡Ya verás las risas cuando suban los foriatos a cinco por hora quemando embrague y frenos, cagaos pola pata abajo con el SUV!
-¿Y cuando baxen? JAJAJAJAJAJAJA
-JAJAJAJAJAJAJAJAJA
-¡MINO! ¡PON AHÍ DOS QUINTOS DE SAN MIGUEL! ¡CAGUN MI MADRE!
-¡PAGO YO!
-¡NO, GUARDA AHÍ, POR TUTATIS!
-Bueno, cuando tea el chigre construido. Que igual somos algo cagaprisas
-¡Meca! ¡Ye verdá! ¡MINO! ¡PON AHÍ DOS QUINTOS DE SAN MIGUEL! ¡CAGUN MI MADRE!
-Ya sabemos quién va a ser el tontu’lpueblo
Total amiguis foriaters: en Asturias, como norma general, los pueblos están dispersos, cuesta arriba, algunos en Casa Dios, si hay vacas huele a vaca, si hay oveyas huele a oveya, y si hubiera manatíes, seguramente olería a manatí. Y para subir a un pueblo hay curvas, porque si subes recto te despeñas monte abajo y acabas en el riachuelo. Esta es la razón por que la que solemos cerrar las fincas con somieres, porque así con un poco de suerte los foriaters rebotan con el SUV y no se despeñan.
Del tema cobertura sólo hay que preocuparse si te despeñas y acabas en el riachuelo. Ahí la cosa está bastante malita porque aquí acostumbramos a no poner cobertura de internete ni de teléfono en los riachuelos
-¡Jo, qué curioso! ¿Y eso, por qué?
-¡PORQUE EN ASTURIAS NO HAY RIACHUELOS, ¡JODER!
por Isma Álvarez Paz | 11/08/2021 | Otros relatos
1.-Uns pican: una cosa normal. Si acaso te escarallan un poco la úvula, o pierdes el sentido del gusto y la sensibilidad bucofaríngea un par de horas. Pero nada más. Después de uno de estos, ya te da igual comer pulpo que neumático cocido. El sabor será el mismo aproximadamente
2.-Outros PARECE que non pican: pero en aproximadamente 15 segundos resulta que sí, y te dan ganas de arrojarte a la pataqueira y dejarte fenecer allí. Pero al final se te pasa. Por esto, en los buenos restaurantes especializados en pimientos de Padrón, siempre tienen una pataqueira a disposición de los clientes.
3.-Outros, non pican ni gota. Una cosa que está bien, pero sin emoción ninguna. Incluso te decepcionas un poco porque no pican, perdiendo por ello la oportunidad de tirarse a la pataqueira del restaurante.
4.-Y luego ya, los que pican que me cagho na leira que los botou, que varios días después aún parece que te han pinchao el botox directamente con compresor hidráulico. Eso está cultivao encima de algún yacimiento de uranio enriquecido, porque de lo contrario es inexplicable. En la imagen (advertimos que es durísima), Carmiña Carajeiro Matacans, recuperándose de uno de estos siete días después, como queriendo hacer ver que se encuentra mejor. Con escaso éxito, por cierto. Aquí ya, no podemos hablar de tirarse a nada ni a nadie. Ni a la pataqueira, ni a Josito el de Combarro.
Pobriña…
#CarmiñaCalidade #NonseSabeQuéCalidadeExactamente #UnsPicanOutrosNonEOutroscheCaghasViviño
por Isma Álvarez Paz | 04/08/2021 | Otros relatos
Los envidiosos dirán que esto es una cosa moderna de esa de la cultura woke. La cultura woke es eso de «todo muy mal, no tenéis ni idea, había que mataros a todos por insolidarios, y hay que prohibir Heidi porque la cabaña del abuelito no era accesible para Clara y otras personas con movilidad reducida y además perpetuaba los roles del típico abuelito que vivía en el monte con las cabras y a saber con qué se ganaba la vida el viejo fascista, cosa que me ofende». Bueno, o algo así.
Conste que escribo esto en mi calidad de reputadísimo musicólogo. Los envidiosos dirán que no, pero he publicado en las más prestigiosas hojas parroquiales de la comarca de Los Monegros acerca de cuestiones musicales de alto nivel. Seguramente me recordarán por artículos como: «En la arena he dejado mi barca: análisis schenkeriano y normativa municipal en materia de amarre de embarcaciones recreativas en arenales públicos», «Pescador de hombres: la venganza de los peces ¿Y ahora qué, hijos de puta?», o «Padre nuestro tú que estás: sal ya del bar, que dice la mama que si no, te viene a sacar ella a rastras».
El asunto es que llevo tiempo dándole vueltas a un tema-desde las 11 de la mañana o así- y me he puesto a investigar. Y las conclusiones son, más o menos, como las ruedas de prensa en Moncloa: cuquis pero desoladoras.
Sí, amiguis: emo sido engañado. Una vez más. Pero permitidme que entre en materia, que si no se me termina la hoja de Facebook y luego tengo que escribir en los márgenes: allá por la década de los años 30 del siglo equis equis (números romanos, por cierto. Habría que ir pensando en prohibirlos por imperialistas y por romanos), nacía en un pequeño poblado del África subsahariana un hermoso niño al que, por una cuestión cultural, decidieron no llamarlo Yeison, ni Yuri Gagarin. Se dice que el padre , visiblemente alterado por el abuso de sustancias tóxicas, exclamó: «¡Coño! ¡llamémosle Yuri Gagarin! ¡O Tejero!» Pero como por aquel entonces en el África subsahariana no había demasiados cosmonautas rusos o tenientes coroneles de la Meretérita, pues le pusieron Awan. Que por allí viene a ser como llamarse José Ramón por acá. Una cosa muy comprensible, claro. Además, llamar al nene Yuri Gagarin hubiera sido una clarísima apropiación cultural y hubiera venido el propio Stalin a repartir unas hostias como panes, cosa muy típica, aunque no exclusiva, de Stalin. Ya no digo nada de quién iba a ir a la aldea a repartir hostias como campanarios si lo llegan a llamar Tejero. Hay apropiaciones culturales de todo punto intolerables. Nos ha jodío mayo…
La cosa es que el pequeño Awan, desde aquel mismo momento, tuvo la pesada carga de ser a la vez el hijo mayor, el mediano y el pequeño de la familia Babu. Es una putada ser hijo único en África, porque heredas tu propia ropa de ti mismo, y tienes que perpetuar los típicos roles opresores de todos los hermanos. En las otras familias de la aldea, la cosa era más fácil porque ese trabajo se repartía entre nueve o diecisiete hermanos. A la tierna edad de dos años, el pequeño Awan ya apuntaba maneras: no se hablaba de otra cosa, y los ancianos de la tribu coincidían claramente en el hecho de que el zagal apuntaba maneras. No se sabía de qué exactamente, pero apuntar, apuntaba.
Con la llegada de la pubertad, a Awan le cambió la voz, y todo el equipamiento de serie. Una cosa normal. Fue entonces cuando, siguiendo el rito iniciático de la tribu, Awan se arremetió la abundante genitalia por el pantaloncillo (taparrabos no se puede decir porque esa palabra es apropiación cultural), agarró un hatillo con lo indispensable para sobrevivir en la selva (bonobús, iPhone, cartera, llaves, un cable USB y batería externa), y se internó en la espesura a intentar sobrevivir durante dos lunas. A este rito iniciático, se le llamaba EMAN CIPATE DEUNAPU TAVEZYA. Que en dialecto kaputo significa: «Abandona el nido familiar, y que los espíritus te guíen en el camino de la vida, jomío. Que hay que ver lo que comes, que no nos duran los yogures ná. Menos los de coco, que esos bien que los dejas».
Ocurrió al filo de la media noche, cuando la segunda luna apenas comenzaba a iluminar los cielos: la madre naturaleza le entregó a Awan el más preciado de los tesoros. Bueno, la madre naturaleza exactamente, no. Lo que se encontró el joven Awan, fue una lata de aceite de motor de avión que algún desalmado europeo había tirado al pasar con su avión. Claro, no iba a ser al pasar con su patín eléctrico. Sería europeo y cerdo, pero coherente. Al avión, de toda la vida, se le pone aceite de avión. Poj claro.
Ahí ya, sí que la madre naturaleza le dio a Awan todo lo demás. Vale que no le dio la lata, pero los accesorios, sí: agarró un palitroque, y con una tiras de liana -en la selva otra cosa no, pero palitroques y lianas, hay pa aburrir- lo amarró a la lata de la British Oil Company for the Aviation. Por alguna razón incomprensible, tal vez siguiendo la llamada de la naturaleza o qué sé yo, Awan sacrificó un facóquero, y dejó secar sus tripas al sol. Las del facóquero. Es lo que tiene fumar hierbas silvestres sin conocimiento ninguno. Como el sol por aquella zona es una cosa fuera de toda lógica, en 10 minutos estaban ya como la mojama.
Y vio Awan que cortando fragmentos de tripa de facóquero, y fijándolos en el extremo del palitroque y en el culo de la lata, te quedaba una Fender Latocaster de lo más pintona. Lo bueno de la hierba consumida mediante inhalación es que uno hace cosas raras y, de petaca, salen serendipias de estas.
Como agradecimiento a los dioses por aquel hallazgo, Awan sacrificó otro facóquero y dejó de nuevo secar las tripas- las del facóquero- al sol inclemente de África. Todo ello, entre las protestas de la Asociación de Facóqueros, que estaban que se subían por las paredes de la selva. Cosa esta muy lógica, dada la abundancia de lianas que facilitaban la tarea del trepe. Lo bueno es que así, tuvo cuerdas de repuesto.
Pasaron los años, y a base de práctica Awan alcanzó un notable dominio del instrumento, cosa muy normal a su edad. También aprendió a tocar la guitarra de lata decentemente, y con eso se ganaba la vida tocando por las aldeas, moviendo indecentemente las caderas mientras profería estridentes alaridos. Esto gustaba mucho a los zagales y escandalizaba a los ancianos, que con gesto de visible desaprobación, sentenciaban: «Eso ni es música ni es ná. Donde estén Raphaelumba, o Bertín Osborn’dongho…»
Queda para los anales de la historia aquella mañana gloriosa. Sí, efectivamente, amigo lector y amiga lectriz. Aquella fue la mañana en la que, extasiado por la visión de la impresionante sabana, salpicada aquí y allá de acacias, baobabs, neumáticos, mascarillas, tickets de Alimerkandongha y botes vacíos de fregasuelos Sabana Verde, Awan derramó lágrimas de emoción ante tanta belleza. Y porque había pisado una espina de acacia. Con lo que jode…
Aquel paisaje, surcado por manadas de animales africanos más raros que la hostia -facóqueros no, porque se pasaban por whatsapp info acerca de la zona en la que se encontraba el cabronazo y se piraban ipso facto- inspiró la más bella de las creaciones de Awan. Fue entonces cuando, cantando a los dioses y a unos turistas que se hacían selfies con filtro, y a unos jóvenes lugareños que se hacían porros sin filtro, el joven Awan pronunció en dialecto Kaputo aquel célebre poema que había de marcar toda una época:
¡Soy Awan, hijo de la sangre de los Babu, de la aldea de Luba, donde el Balandro sagrado surca las aguas del río a la vera de los cañizares de bambú! ¡Oh, añorado yogur de coco! ¡Qué puto asco me dabas!»
AWAN BABU LUBA BALAN BAMBU. IOGURU COCO KAKOMBA. El segundo verso no es muy conocido, a pesar de su manifiesta belleza.
Y por eso, hay que prohibir a Elvis Presley por apropiación cultural y por blanco. Y a Ramoncín. Y los calamares a la romana. Por imperialistas.
Muchas gracias. Sigan con lo suyo.
por Isma Álvarez Paz | 31/07/2021 | Otros relatos
-¡Por las barbas, los tirantes y la camisa de leñador de Hipsterion! ¿Quién osa turbar la paz de las murallas de Jhodoron? ¡Detente, extranjero ilegal! ¡No puedes traspasar las lindes de FlanDhul! ¡Tati quieto ahí! ¡UOOOOOOOOOOO MAQUINARIAAAA! ¡A ver, los papeles! ¡Que no tenga que pedítelos otra vez! ¡Mongorolo!
-¡Saludos, Guardiana de las Lindes de FlaninElNiño…
-¡De FlanDhul, anormal!
-¡Eso! Pertenezco a la estirpe de Phedor, de los reinos de Khulor. Soy el Guardián de las llaves del Vespinor, Tutor de Erendor el Fediondo, heredero de Fistror el Carapijo, tañedor de vihuela, el que vela el tesoro de Fhalton, hacedor de frixuelos, garante de las Siete Virtudes de Pirhulon, lavado y engrase, afilador y paragüero, el que no lava el entrepato, padre de urogallos, madre de cachopos, Primo de Rivera, Ortega y Gasset. Portes económicos, se venden palés y Carajitos del Profesor.
-¡Vaya, vaya! ¡Un listillo! ¡Otru que vien a quitar el trabajo a las gentes de Jhodoron! ¿Cómo nun va a haber paro si tienes tú to’l trabajo pa ti? ¡Y encima diz que ye primo de Phakirrin! ¿Qué quiés? ¿Un puestín? ¿Pedir ayudes? ¡Meeeeecagüen…
-¡SILENCIO! ¿Cómo osáis interrumpirme? ¡Soy Gremlin! ¡El que no debe ser mojado! ¡El que no ha de recibir alimento después de las 00:00 horas y… ¿QUÉ HACE, SEÑORA? ¡QUE NO ME MOJE, LE DIGO!
-¿Qué hora tienes, vidina?
-Las 00:01 ¡GROMPF! ¡GÑAM! ¡JEÑORA! ¡JE DO BE DE DE GOBER! ¡GROMPF! ¡SLURP!
-¡Sé yo que vendrás con fame! ¿Gústate la empanada de tocino, galletinas de Oreo y Donus de chocolate? ¿A que sí? ¡TA RECIÉN HECHA DE CUANDO LAS OLIMPIADAS DE MONTREAL! ¿Fríote un huevín? ¡COME, QUE TAS MUY ESCUCHIMIZAO!
-¡JEÑORA, GUE DO BE EMBUTA BAS EMBADADA! ¡GROMPF! ¡ÑAM! ¡BUUUUURP!
-Así que yes de la estirpe de Phedor ¿Eh? ¡Nótase bien desde aquí! ¡Huel a podredizu y a quesu! ¿Cuándo fue la última vez que pusisti una muda limpia? ¡No, claro! ¡Si por algo decíes que nun lavas la bajera! ¡MINO! ¡DA-Y CON LA MANGUERA A ESTI RAPAZ!
-¡QUE NO ME MOJEN! ¡QUE ME PONGO TÓ LOCO Y… ¡GUE DO BE DÉ BAS DE GOMER! ¡GOÑO!
-¿ENTÓS PA QUÉ ME MANDAS QUE TE FRÍA UN HUEVÍN? ¡AHORA COMESLO! ¿QUIÉS UN POCO BOROÑA PREÑÁ PA MOJAR EL HUEVÍN? ¿PÓNGOTE NUTELLA EN LA BOROÑA?
-Voy decite una cosa chaval: yo que tú comía el huevín y lo que te ponga n’el platu, que tú no sabes cómo ye Pacona pa estes coses…
-¡Soy Pacona! ¡Fía de Pin y Pacita! ¡Sobrina de Cándido, el de la ferretería! Que por cierto, yo no ye por andar criticando, pero la muyer ¡Menuda pendona que yera! En paz descanse, la muy gocha ¡Porque gocha no la había más! ¡Virgen del Fairy! Tenía la casa llena mierda, que ahí no entraba ni el bacilo de Koch ¡Ay madre fía! ¡Dios me perdone! Ahora, que también te digo: gocha era con avaricia, pero sin en cambio a puerca no la ganaba ni la gocha Pegui. Acuérdome una vez que-y dije: “¡Tía! ¡A ver si limpia un poco la alfombra, que al pisala suena ¡Chof!” Y resulta que nun tenía alfombra. Yera el parqué, que ahí crecíen unos champiñones como secuoyas. Una vez dije-y que taba muy rico el café, y resulta que yera una Fanta naranja. De la que hacía el pote berzas aprovechaba pa poner los calcetos a remojo dentro la pota pa ahorrar energía. Gocha era, pero ahorradora y ecológica no la había más. Decía ella que yera una forma sostenible de facer la colada ¡No, y era verdá! Cogíes una faja de ella, poníasla encima la mesa y se sostenía ella sola. Ahí quedaba de pie. Yo nun viere cosa igual ¿Quedaste con fame? ¿Fríote un ñu? ¿Quiés unos callos con Chococrispis? ¿Una patina cordero? ¡TOMA OTRU CACHU EMPANÁ! ¡MINO! ¡VETE AL HÓRREO Y TRAE EL JAMÓN GARRAPIÑAO!
-¡Pacona! ¡Tati quieta, que’l Gremlin Morrió!
-¡Foriatos a mí! ¡Nun se me cuela ni unu!
Y así, tal como estaba escrito en los Pergaminos de Gochendor, Pacona, fía de Pin y Pacita, sobrina de Cándido el ferretero, y guardiana de las lindes de FlanDhul, impidió que el invasor profanara las vastas llanuras de Jhodoron donde la hierba creció lozana hasta que construyeron el parking del Kharrefour, que entonces ya no.
FIN