En breve, más o menos, habrá novedades si el tiempo, el cura párroco y demás autoridades civiles y militares lo permiten. ¿Seremos capaces de sacar a la luz el libro de relato humorístico genuinamente asturiano que estoy casi, casi rematando? ¿Con sus ilustraciones de un ilustrador de gran prestigio y con sus ciento y muchas páginas?
De momento ya cuento con el apoyo de Manoliño Luque. Hijo predilecto de Combarro, director general de cans, y adiestrador experto de canes en el festival de su mismo nombre: el prestigioso Festival Cinematográfico de Manoliño.
Pues en cuanto que termine de dar gotelé, ponga los rodapieses, y corrija la ortodoncia, os cuento cómo va a ser el crowfunding (o crofandin) que vamos a hacer.
¿Será por perres, ho? Pues seguramente. Pero habrá que probar…
Parece ser que tras reponer Verano Azul este verano, vuelven a re-reponerlo a partir de la semana que viene, por si hay algún giro de guion que haya podido pasar desapercibido. Pero hay una cosa que hasta el día de hoy había hecho que cada 9 de eneriembre, como siempre sin tarjeta Visa, me inquietare, atormentare y perturbare: ¿QUÉ HABRÍA OCURRIDO SI VERANO AZUL SE HUBIERE RODADO EN ASTURIAS? ¿EH? ¿QUÉ?
Pues pa mí que hubiere ocurrido tal que asín:
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Julita, la fía de Adela la de casa Pachón, es una pintora de éxito afincada en Pesoz que queda viuda justo el mismo día en que fallece el su home. Ante tal coincidencia, marcha pa Cudillero a pasar el verano en la costa, cosa muy normal en no habiendo mar en Pesoz. Creo. Allí conoce a una simpática pandilla de muchachuelos que veranean en la localidad: Tito, Vacona, Javierín, Trizuca, y Desideria. Y luego ya, Kikón, un guaje muy prudente que iba de pegote con los otros. De hecho, acababa la serie y no lo conocían ni en el kiosco. Completa la pandilla Pachu, un rapacín del lugar que sufría la explotación infantil a manos de su tío Lulo, repartiendo sacos de cemento. En bicicleta. Cierra el círculo Bocarte, un inquietante pescador local jubilao que vive en una Mobilete Campera fondeada en el puerto. En el primer capítulo llueve to’l rato.
Javierín y Pachu rivalizan por conseguir el amor de Trizuca, que es una rapacina muy curiosa, a la misma vez que pasan de Desideria como de la mierda. Para ello, quedan donde la rula para iniciar la berrea y romperse la cornamenta si fuere preciso en cuanto que deje de llover. Lo que sea con tal de pillar cacho. Vacona coge una congestión de moras y figos. Tito compra un Frigopie, con la mala suerte de que le toca uno con las uñas largas. Va a contárselo a Julita y a Bocarte que, conmovidos, le compran un Drácula que, por desgracia, presentaba un coágulo, cosa que intentan resolver pidiendo un Frigodedo, descubriendo con horror que tiene padrastros y trae las uñas puercas. Bocarte, harto de gastar perras pa traumatizar más al chiquillo, le compra un Chopachús de naranja y le deja mojarlo en el sol y sombra. No para de llover ni pa Dios. Bocarte echa la tarde jugando la partida en el chigre debido a la humedad reinante en su infravivienda. A Julita le sale un encargo: pintar el hogar del pensionista. Su sensibilidad de artista le lleva a elegir un tono salmón, con los rodapieses color parrocha. Como queriendo homenajear a los usuarios, que son casi todos pescadores jubilaos.
Kikón, viendo que igual hay manera, le pide de salir a Desideria. Esta le corresponde con un lacónico «¿Y tú quién eres guaje?». Misteriosamente, aparecen peces muertos en la pescadería de Finita. Tito y Vacona, que habían aprobao quinto de egebé de milagro, investigan el asunto y van a ver al alcalde, que los manda a la mierda. Pachu tiene que llevar en bici un pedido de 50 sacos hasta Novellana. Convence a Javi para echar una competición a ver quién lleva más en la bici y así cortejar a Trizuca a ver si hay manera. Javi termina llevando 45, mientras Pachu, que en su condición de rapaz espabilao se ha aprovechado del importante retraso de Javierín, se escojona. Por la noche ambos sueñan con que Trizuca quiera ir pa lo oscuro. Pero están deslomaos, y marchan pa casa. Desideria, melancólica, amarra un cordel en el mirador de la Garita y se columpia. Bajo la lluvia. Kikón mira melancólico por la ventana del apartamento que sus padres han alquilado arribona del tóo, casi llegando al cementerio. Le habría encantado bajar al pueblo, pero además de prudente e invisible, es vago y pasa de pillar una pingadura con la que estaba cayendo por lo que queda en casa viendo una de Alfredo Landa y comiendo gusanitos.
Amanece un día radiante. Hasta las 11, que cae la mundial. Los guajes se organizan para declararse en huelga porque sus padres no les dejan hacer nada. Como no surte efecto empiezan a hablar al revés. Pachu es el primero que deja de hacer el pijo cuando su tío emplea un eficaz método pedagógico conductista a mano abierta. Los otros guajes cansan y se ponen a pensar en qué otra pijada mandan el tiempo. Graniza y hay un tsunami.
Debido a la humedad, la mobilete Campera de Bocarte muestra signos evidentes de corrosión. Julita valora la situación y dictamina que seguramente sea por causa de la humedad y el salitre y le da dos manos de minio. Bocarte, agradecido, la convida a unos vasos en el chigre y a los guajes a un Mirinda y cacagüeses.
Dos días después, aparece Kikón hablando al revés en un intento desesperado de integrarse. El resto de la pandilla, aterrorizada ante aquel inquietante desconocido, lo ignora. Trizuca se enamora de un pazguato mayor que ella, que desafiando la legislación vigente la lleva en moto. Javierín y Pachu, completamente fuera de sí, se retan a otra berrea y termina ganando Pachu porque lleva puesto el casco de la bici y además tiene pelazo. Luego se alían y le rompen las piernas al foriato guaperas y le despeñan la moto. Vacona pilla una congestión de jengibre y chía con sal del Himalaya escarchada. Bocarte y Julita pillan una mangada. El padre de Tito y Trizuca, que había bebido más de la cuenta, mira a la luna que tímidamente bañaba las embarcaciones fondeadas en el puerto y exclama con su particular sensibilidad: «¡Bueno, home bueno! ¡Paez que quedó buena noche!»
El padre de Desideria, que durante los últimos trienios ha venido trabajando de padre ausente, aparece por el pueblo y le regala una moto. Vacona y Tito quedan bocas con el chollo que es ser hijos de padres separaos, e intentan que los suyos se separen. Con escaso éxito, porque con la tontería sale a la luz que ya estaban separaos. Ahí es donde vacona pronuncia su célebre frase: «¡Papa, cómprame un donus! ¡Y una tapa parrocha!» Pachu se caga en la pena negra pensando en lo bien que le vendría el Vespino de Desideria pa repartir los sacos de cemento. Desideria se viene abajo porque no liga ni teniendo Vespino. Kikón le pinta ojillos y boca a una berenjena que roba en el Alimerka para tener una amiguita con la que jugar, y sufre su primer desengaño amoroso tras besarla con lengua: jamás había imaginado el amargo sabor del primer beso.
Tito le cuenta a Pachu que su hermana Trizuca soñó con un hortera enmascarado que la rescata a lomos de su corcel del ataque de unos malandros. A Pachu, que tiene el criterio justito para elegir si el Cheiw lo quiere de fresa o de menta, le parece una idea del copón y tras sustraer de la mesita de noche el antifaz que usa su tío para las guarreridas españolas, le pide el burro a uno de Soto Luiña a la buena fin de reproducir el sueño de Trizuca. Pero forra con la bici en el cruce Las Dueñas, perdiendo toda la carga de sacos. La muchachada se solidariza con él, y le ayudan a repartir los sacos aprovechando que tiene el burro. Como anda con un esguince del copón, le toca ir sentao encima del burro y le ponen de mote «Pachu Panza», cosa que le sienta malamente porque así se jode todo el glamour. Aquella noche, Javierín trata de llevar pa lo oscuro a Trizuca llevándola a la playa de Aguilar. Pero aparece Pachu por la rampona donde el bar, montao en burro con los pantalonucos blancos de cuello alto marcando camel toe como un campeón, y entre eso, la brillante albarda de Suso, que era el burrín, y el antifaz de misterioso desconocido, lo peta. Javierín se pone que lo llevan los demonios, pero afortunadamente Vacona y Tito lo detienen. Y Desideria lo atropella con el Vespino mientras Kikón, arronchao tras las piedronas, observa melancólico la escena.
Julita y Bocarte salen del bar, y ante el panorama marchan escopetaos de allí pa no pasar vergüenza.
Mucho cuento con la elegancia, pero luego nada de nada. Vale que en toda casa elegante ha de haber siempre ciertos objetos súper cool. Por ejemplo, un decantador de vino hecho de cristal de Murano (o murojete). Mola, y adorna mucho encima de la mesita restaurada donde la güela tenía la máquina coser, justo junto al frasquito de la pimienta rosa y el cardamomo. Vale. Pero práctico, no es. Y además da una idea confusa a los invitaos. Yo, personalmente, voy invitao a una casa, y veo que abren el vino y lo ponen a decantar, y marcho ¿Pero tú qué mierda de vino me estás dando? ¿Que ye que trae tierra? ¿Tien arena? ¿Ta embotellao en una cantera, ho? Pues eso. Quita de ahí esa mierda y dame una Mirinda. Y haz el favor, y pa la próxima trae del Aldi un vino decente que venga filtrao de fábrica.
Por no mencionar esa manía de poner adornos raros en la mesa ¡Cagun diola! Una vez fui a una cena informal a la par que elegante y me encontré encima la mesa dos metros lineales de tubo corrugao del que se usa pa la salida de humos de la campana la cocina ¡Pa adornar! ¡Pero vamos a ver! ¿Tú no ves que ye muy feo? ¡Eso va escondío pa que no se vea por algo! Y encima lo habían cortao a lo largo, que eso ya no vale pa salida de humos ¡Que se salen los humos por la raja y no hay tiro! ¡Home no me jodas!
-Mari, si querías cambiar la salida de humos de la campana, bastaba que lo dijeras. A mí estas indirectas, no ¿eh? ¿Pa eso me invitas a cenar?
-No, no, si es un objeto puramente ornamental. Lo he visto en el número de abril de «Interiors, arquitecture & Refalfio»
-Vas contame a mí lo que ye, si toy fartucu de velo en el catálogo de enero de Saneamientos Lopetegui…
Es verdad. Falta elegancia. Yo hace muchísimo que no veo detalles de calidad cuando voy a una boda ¿Cuándo se vio una mesa sin una tarreña con mondadientes? ¿Qué haces con los residuos interdentales? ¿Dónde quedaron las espadas? No seáis burros, que las espadas no eran pa escarbar los dientes. Eran pa cortar la tarta.
Y digo más:
¿Cuándo se vio que no haya en una mesa un cenicero pa posar la Faria? ¿CUÁNDO?
¿SE ESTÁ PERDIENDO LA ELEGANCIA, O NO?
Echo muchísimo de menos los tiempos de antes. Vale que creíamos que si salía la palabra SUGUS 10 veces en el papel nos regalaban una bici, o que el ingrediente secreto de la cocacola era la cocalina. Que ya hay que ser cándidos. O que el señor que repartía caramelos de la risa por los colegios existía, o que si te tragabas un chicle se te quedaba pegao en el diodeno. Vale, de acuerdo: nos lo tragábamos todo. No es como ahora, que hay mucha información, y si sale por ejemplo un mongolo en un vídeo de yutú diciendo que si tomas salfumán se te curan las almorranas… ¡Ah, no, calla!
De lo que no cabe duda, es de que antes había un objeto que aglutinaba en torno a sí mismo las mejores tradiciones de la elegancia y la distinción: la bola de discoteca. Cosa más sublime no la hay. Tú entrabas a la boite con tus pantalones subidos hasta la sobaca, como Cachuli, tus calcetos blancos, la camisina raso que había planchao tu güela mientras se ciscaba en los siete jinetes del apocalipsis, y tu mondadientes de lao, y lo petabas. El master del universo.
Aquello sí que era elegancia. Para todo lo demás, el catálogo de Saneamientos Lopetegui.
Como mucha gente vuelve de vacaciones y es muy deprimente llegar a casa y encontrarse con una lata de albóndigas en salsa de pera caducada de cuando el mundial de Argentina, medio rollo de papel tualé y algo con pelos que parece estar colonizando la nevera con gran éxito, os traigo, no tres ni siete, no: DIEZ canciones míticas que todo buen español de mundo debe conocer:
1.-La canción del Pryca:
Esta tiene más solera que Mariquita Pérez. Un temazo. No hay nadie en la galaxia que no la haya cantao alguna vez yendo de excursión, verbigracia, a la Virgen del Camino o a Porriño
♫¡Prycausióooon amigo condurtóoooooooo!
La senda es peli gro o saaaaaa!
Y te espera tu madre o esposa
¡Huye, insensato! ♫
2.- La de Guata meri consu:
no necesita más presentación. Cualquier persona normal está obligada por convenio a decir «¡Yupi pa mí! ¡Yupi pa ti!» después del título mientras menea la cadera alternativamente a los lados. Como quien se está mingitando .
3.- La de «Agachús deimon de playin»: es la que cantaban Olivia Niutonyón y Yontravolta. Buenísima. Y ello a pesar de que Olivia Niutonyón hacía de colegiala cuando en realidad parece ser que tenía años como pa llevar un camión de Piensos Biona. Taba muy curiosa, pero de aquella ya cobraba trienios.
4.- La de «Pire»: la cantaba Maikelyason. Más pegadiza que un sofá de eskai en Almería:
♫¡Pireeeee! (pireeee)
¡Pireeeee! (pireeee)
Noguar guansurí debiiiiide…♫
5.- La de la polaca:
Un jitazo de su tiempo y de los tiempos de después.
♫Polaca yeabaho pasa cada díiiia
¡La mujéeee que quieeero! ♫
A Los Chunguitos había que nombrarlos Caballeros Yedais y ponerles una calle en Lastres. Claramente.
6.-Delbar Code: (en inglés)
♫Delbar code Chanqueteeee
¡No more off the land!
Delbar code Chanqueteeee
¡No more off the land!
Bicós dis bout is ol jis la a aaaaif
¡Hay que ser jiiipi e imprevisoooor!
Una belleza por la que no pasa el tiempo. De la famosa serie británica «Blue Summer». La letra habla acerca de la relación entre la especulación inmobiliaria, la resiliencia y las personas que viven en infraviviendas tales como cuevas, o barcos pesqueros aparcaos en medio de un secarral sin venir a cuento. Como curiosidad, el actor Chunk Ete Era primo de Chunk Norris, que era de la rama familiar de Noreña. Y primo segundo del famoso actor chino Yaki Chunk, de la rama familiar de Harakiri y casao con la pequeña de los de La Noreñense de Chacinas S.L. ¡Menuda pécora! Y él un borrachu aficionao al Chin Ton Nik (bebida medicinal china de gran popularidad).
7.- Mochinó Chirikana
Hablando de música oriental, no podía faltar este temazo. También conocido como «La canción de terminar Heidi». Era lo que sonaba al final, cuando salían las letras en japonés ¡Qué recuerdos!
♫¡Mochinó! ¡Chiri Kana!
Koyanóooo toooogá ¡Ai Taaaaaara!
¡Marchitéeeeteee Kon la Uuuuuuuu!
¡Chim pón!… Ano ke kaga katete tuuuu yuuuuu!♫
Yo, lo de «Chim pón!… Ano ke kaga katete tuuuu yuuuuu!» siempre lo encontré un poco como metido a calzador. La verdad.
Poca gente sabe que se trata de una recopilación de haikus populares de la prefectura de Kagashima, de los cuales procedo a dejar a continuación una pequeña muestra:
¡Vais a morir todos, demonios occidentales!
¡Se acabó! ¡Vais a comer parrocha y chicharro crudo a pelo!
¡Cagun mi pena!
¡Pero cortadino muy guapu tóo! ¡Eso sí!
Y arrozón enrollao en hojas de ocalito
Y salsa de soja hasta con los Foskitos ¡Faltosos!
Parece que no, pero somos más vagos que Jómer.
Con cuatro dibujos hacemos una temporada entera de Oliver y Benji.
En tóo lo que duró la serie no se nos acabó la caja de Plastidecores. Y era de las pequeñas.
Y lo petamos igual ¡Boborolos!
Idos a tomar por el sol naciente
Donde los nenúfares floten en un charcu y enviolinan la flor de loto
Ojalá se os caiga entera la tarreña del wasabi en la bolsa de risketos ¡Mongolos!
(pierde un poco por culpa de la traducción y de que no sé japonés).
8.-La de Güede yura
Esta es de los Biyís, que eran unos rapaces que cantaban como si se estuvieran metiendo en Bañugues hasta la cintura en pleno febrero.
♫Güede yura broza o güede yura moza
Yusteyin alai ¡Esteyin alai!
¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Esteyin alai!♫
Que en inglés de la parroquia de donde eran los Biyís, significa: «En cuantis que te da la olona en lo que ye el termómetro ¡Gonsumadre, chacho! ¡Ta el agua que jode! ¡Ay! ¡Coño! ¡Ta el agua que jode!»
9.-La de Amoalau:
Un temazo de unos rapaces ultra puritanos de Zanzíbar o de por ahí.
♫Amoalau raa
Peroes perarehas
taelmatri moniooooo♫
Que en dialecto kimbemba significa «Tas pa ponete un pisu en Colunga, pero hasta la boda vamos copular menos que Mazinger Z en una convención de Los Teletubbies»
10.-El Panketepe:
♫Chiquitan chiquititan tan tan
que tun pan pan que tun
Panketepe tepe
pan pan pan
que tun pan que pin
¡uh, ah!♫
Que en dialecto Ketenpa significa:
«He consumido fármacos en exceso
Tengo una gorruca de la caja rural tuneá
con unas linternucas polos laos. Van con pilas de las pequeñas.
Ye por si se me estropia el 127 de noche
Y tengo que arreglalo.
Tengo pan y una latina bonito pa hacer merienda cena ¡Chincha!»
Yo, si con esto no dejo clara mi condición de musicólogo, ya no sé…
Tampoco se habla lo suficiente de esti grandón de la música gala.
Los más jovenzuelos no recordaréis a PABLO ABRAIRACURCIX. Mejor pa vosotros…
¿Quién no bailó en la boite sus temazos? ¿Quién no compró un single suyo en el Simago? ¿O una cintuca en Gasolinera Julián?
¡Vaya coplas más guapas! «Gavilán, paloma o pega: ni puta idea de ornitología» «Cómeme las Galias por detrás, Julio César» «Chupa ahí que tengo poción mágica», «Tontolculix el que lo lea», y tantos otros…
Los que no sepáis apreciar mi finura con el Fotochó, a callar la boca ¡Envidiosos!
Y los que os acordéis de él, tenéis más años que Nefertiti. Cuando erais guajes se hacían los discos de sílex ¡Vaya depresión!
Me parece muy fatalamente lo poquísimo que se habla de que a Bea le vino el período, que Julia por fin logró vender el cuadro que pintó, y que morrió Chanquete. Con lo que llevan gastao en tanatorio ya habían comprao un apartamento en La Manga. Por no mencionar que a Tito no le hinchan las ruedas de la bici desde el mundial de Naranjito. ¡Insensibles! La vida se tenía que medir por el número de reposiciones de Verano Azul que lleva uno a las espaldas. Marcho, que voy a deprimirme un rato
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