por Isma Álvarez Paz | 21/05/2022 | Otros relatos, Sindo Morán
Miles de gracias a los seres humanos y criaturas en general que tuvisteis a bien acompañarme ayer, y por supuesto a la gente de Libroviedo por su amabilidad.
Después de tantos años instalando la parte informática, desde los tiempos del Paseo de los Álamos, quién me iba a decir a mí que un día iba a participar como autor. Eso es lo que se dice «jugar en casa». A ver si hay suerte y el año que viene estoy allí presentando novela.
Así da gusto.
por Isma Álvarez Paz | 18/05/2022 | Otros relatos
Mi corresponsal en Libroviedo me envía esta foto de «Vida y milagros de Sindo Morán» en los estantes del magno evento. No es que estén desordenados, es que las masas, en su comprensible ansia por hacerse con un ejemplar de este afamado best seller del humor asturiano, aplica una fuerza superior al coeficiente de rozamiento del magnífico papel estucado de alto gramaje en acabado brillo con el que las manos expertas de los artesanos elfos del bosque de Gurlung han encuadernado este valioso incunable.
¡Ahora, con la portada, llévate gratis las ciento ochenta y tantas páginas de dentro! ¡Aprovecha esta oferta imbatible!
Hala, mañana os recuerdo otra vez que el viernes a las 7, a pesar de mi galopante síndrome del túnel carpiano, ahí estaré firmando libros y cheques al portador.
por Isma Álvarez Paz | 14/05/2022 | Otros relatos
Yo quedo patidifúser y estupefácter. Otro año que no veo lo de Eurovisión más que de refiloncillo. Os juro que ha sío porque estaba cenando, y aquí la familia tenía la tele puesta. No soy muy eurofan, las cosas como son. De hecho, me siento más identificado, qué te voy a decir, con un señor de bigote que trabaja en chanclas fabricando potas a martillazos en un alto horno de Nueva Delhi, de esos que lo ve un delegado de prevención de riesgos laborales y le dan infartos hasta en la rabadilla, que con un eurofan medio.
A lo que voy: he visto con horror que Islandia, que hasta ahora me parecía un país civilizado, presenta a las reverendas hermanas Ingveldur, Björk, y Kristjana Sigmunsson, o como coño se llamen porque los nombres me los he inventao. Es un trío de monjas vestidas de cowgirls recién salidas del Convento de Santa Döllyparton de Reikiavik, que intuyes que están a punto de ser canonizadas por su capacidad de aburrir simultáneamente a catorce mil rebaños de churras y merinas. Me pinchan con la punta de un misil, y no sangro. Llego a ir a donar sangre ahora mismo, y no suelto gota. Me quitan el bazo o algo pa aprovechar el viaje, lo cual sería muy incómodo porque el bazo lo necesito para llevar la mano y eso.
Yo, a la vista de esta desazón que me embarga y este sindiós ya no descarto na. Eso viene a ser como las Flos Mariae pero con aroma a bacalao y a volcán con nombre impronunciable. María Ostiz acariciando un gatito resultaría mucho más macarra e intimidante. Comprendo que en Islandia son cuatro gatos, pero coño, algo más apañao habría. Digo yo… Pobricos. No quiero ni pensar en los estilismos que me traerán qué sé yo, los de Albania por ejemplo (¿Albania se ha clasificao pa Eurovisión?). Bueno, da igual.
Como sea ese el euronivel medio, con haber mandao a Paquirrín haciendo playback con alguno de sus superjitazos, acompañado por un señor que toca un organillo Casio de esos de punchispún y una experimentada cabra haciendo equilibrios sobre un bote ferruñoso plantao en una escalera de mano, hubiera bastao. Vaya, que lo petamos gastando poco y sin alardes de medios. Sin alardes de nada en general.
No, si ya verás como al final tenemos que pagar el Eurovisión de 2023, con lo bien que nos venían esas perras pa cosas más urgentes.
Así que lo mismo puede ganar Chanel, que un dúo de actores porno húngaros cantando una tecnomuñeira flamenca. Europa se va a la mierda, pero del tirón. Normal.
No ganamos pa desgracias, primos.
por Isma Álvarez Paz | 12/05/2022 | Otros relatos
Hay días claros, oscuros, fríos, cálidos, templados, insulsos, o llenos de sabor hasta el hartazgo. Hay días para los morenos, días internacionales, días de largo recorrido, días de cercanías…
Hasta hay quien dice que «un día tiene el obrero». Hay días para todo. Por haber, hay días del derecho y días del revés. Unos son pares. Otros, por suerte, nones. Y eso, para los que tenemos la fortuna de llevar lo que se entiende comúnmente como una «vida normal».
Solo en España, para más de 900.000 personas, hay días en los que duele todo, o casi todo. Unos días duelen los huesos, otros las articulaciones. Un día duele el aire al respirar, o el roce de las sabanas. O la espalda. Al otro, duele parpadear. Duele el pelo. Duele hasta el punto de que el cerebro, porque sí, reacciona a una caricia suave como si fuera una bofetada.
Más de 900.000 personas que, en apariencia, están bien. Pero solo en apariencia. Que, por no dar explicaciones o por evitar que los vean con lástima, con desdén, o como ejemplo de cuento de dudosa credibilidad, si les preguntan cómo están responden con un «bien». Y en eso, en ese «bien», mienten. Asómate al balcón. Visualiza a 900 personas. Multiplícalas por mil, y aún así no alcanzarías a ver la dimensión de este asunto. Insisto: eso, sin salir de España.
Porque solo en España, no está claro por qué, para más de 900.000 personas, la mayor parte de los días, o todos, son días del revés. Días de nones que no conocen pares hace años. Días de envés que ya no recuerdan haz. Días en los que, porque sí, les duele hasta la mirada. Imagina vivir con dolor. Siempre. Con suerte, vendrá en forma de crisis que se presentan sin avisar, pero con treguas intermedias. Con menos suerte, unos días dolerá mucho y otros más. Pero dolerá siempre.
Imagina que te duele TODO, pero como tienes buen aspecto, no te falta ningún miembro, llevas peinado de peluquería o un maquillaje agradable a la vista, no te creen. Ahora, suma la lógica ansiedad, depresión, y demás regalos que un desastre así trae consigo. Y a pesar de que se te cae el cuerpo, el alma, y la cordura en pedazos, sigues diciendo que estás bien, solo por evitar que te juzguen y condenen por la vía ràpida.
Hoy, es 12 de mayo. Día Mundial de la Fibromialgia y del Síndrome de Fatiga Crónica. La fría estadística dice que entre todos esos cientos de miles de personas, conoces a varias. Les puedes poner cara, nombre y apellidos. Se me ocurren pocos dramas silenciosos tan crueles como vivir con dolor perpetuo, y que no te crean.
No está de más pensar en ello, y darse cuenta de que, ciertamente, a esa gente que por pura estadística conoces con total seguridad, no puedes resolverles el problema. Eso es así. Y ya que esa es la realidad, no les des consejos vacíos como «anímate», «no será para tanto» o, «lo que necesitas es ir de fiesta». No, no necesitan nada de eso. De hecho, estoy convencido de que prefieren escuchar el silencio más absoluto que ese tipo de sentencias, por bienintencionadas que estas sean. Es mucho más simple que todo eso.
Desde que tengo conocimiento de ellas, este tipo de enfermedades silenciosas me impresionan y me parecen tan refinadamente crueles que no puedo ni explicarlo. Pero sí que tengo la certeza de que hay alguna cosa que SÍ se puede hacer al respecto: escuchar sin (pre)juicios, acompañar, y hacerles entender que CREES en su dolor.
Eso, aunque cueste creerlo vale oro. Lo sé porque lo he visto.
por Isma Álvarez Paz | 09/05/2022 | Otros relatos, Sindo Morán
Adivina adivinanza:
¿A qué magno evento literario cuyo nombre empieza por «Libro» y acaba por «viedo» acudiré la semana que viene en calidad de autor para firmar libros y cosas de ese tipo? En breve os desvelo la solución de este elaboradísimo enigma, ya con datos más concretos. Pista: no es Mercaplana, ni la Feria del Somier, ni el Congreso Ibérico de Palafreneros.
Nota: la idea es firmar, pudiendo ser, ejemplares de mi libro que ya tengáis o, mejor aún, que adquiráis allí mismo con su 10% de descuento y todo. Pero si traéis libros de otra gente, os los firmo también porque ante todo hay que dar servicio y buenas prestaciones al público. Más dispuesto y servicial que mi menda, no lo hay.
Hala, que pa ser lunes se ha quedao buena tarde.
por Isma Álvarez Paz | 07/05/2022 | Otros relatos
Entre los miles de millones de cosas que me apasionan, tienen un lugar destacadísimo las letras de boleros. Eso no es ni medio normal. ¡Cuánta belleza! ¡Cuánto sufrimiento! ¡Qué ganas de pasarlo fatalamente, primo! Tengo la teoría de que vale más que te salga la declaración de la renta a pagar, o que te caiga un meteorito mediano en to lo alto, que ser el protagonista de la letra de un bolero. Eso es como un quiero y no puedo y una frustración constante. Y pa eso ya tenemos lo que viene siendo la vida cotidiana, y no se precisa bolero ninguno.
Ejemplo clarísimo:
♫Voy a apagar la luz
Para pensar en ti
Y así dejar soñar
A mi imaginación
Allí donde todo lo puedo
Donde no hay imposibles
Que me importa vivir de ilusiones
Si así soy feliz… ♫ (y así, cuatro minutos más de bolero)
Es normal, claro. Si el payo hubiera cantado exactamente lo que quería decir, el bolero duraría 15-20 segundos. Lo que un coito medio, vamos:
♫Voy a apagar la luz
para zurrarme la pandereta
porque nunca te avienes
a hacer guarreridas españolas.
♫¡¡Chim… Pum!!♫
Una tragedia todo. ¿Amas a esa muhé por ensima de todas las cosas? Pues como vayas por la vía del bolero, vas jodido amiguete:
♫Yo te quería más que a todas las cosas
Más que a mi vida, y a la mar salada
Como se aman los lirios, como se aman las rosas
¡Lástima que seas un armario empotrao, y no una zagala!
¡Qué fatalidad la mía, que voy al Ikea y me pongo to perraco!♫
Eso es tener peor suerte que el que fue por churros y volvió con brócoli y zumo de apio. Hazte un favor y apúntate a ese curso online de “Pinta y colorea tus dislates mentales”.
Otro caso gordísimo que revela una notabilísima falta de ganas de vivir y ser razonablemente feliz:
♫Reloj no marques la hora
Porque voy a enloquecer
Ella se ira para siempre
Cuando amanezca otra vez
Nomás nos queda esta noche
Para vivir nuestro amor♫
♫Y tu tic tac me recuerda
Mi irremediable dolor ♫
Vayamos por partes. Para empezar, ¿Dónde coño trabaja ella, que tiene que pirarse para no volver más en la p*ta vida? ¿En el CNI? ¿En un Alimerka ultrasecreto? ¡PERO PIDE UNOS MOSCOSOS O ALGO, TÍA! ¡INVÉNTATE UNA DOLENCIA Y PILLA LA BAJA! ¡Apúntate a Infochofs y busca algo aunque sea en el concejo de al lao, que han abierto un Mercadona! Por otra parte ¿no venden billetes de ida y vuelta a donde coño sea que vivas? Obviamente, sí. Porque has venío y al amanecer te piras de vuelta ¡PERO DE QUÉ VAS! ¿TÚ A QUIÉN QUIERES ENGAÑAR, APARTE DE A ESE IMBÉCIL QUE CANTA?
Respecto al muchacho que canta: pa empezar, tienes por delante la noche entera, y estás lloriqueando como la nenaz… como el tipo sensible que eres en lugar de aprovechar y darle como a un cajón que no cierra. Y con las horas que te quedan, que son todas porque con lo que dura medio bolero te sobra tiempo pal machihembre y pa lavar marcar y sanear las puntas, pues echa un Trivial o un parchís, pide un Kebab, convéncela pa pagar a medias el Netflix o algo de provecho ¡So parguelas!
Más:
♫Somos novios
Mantenemos un cariño limpio y puro
Como todos
Procuramos el momento más obscuro
Para hablarnos♫
♫Para darnos el más dulce de los besos
Recordar de qué color son los cerezos
Sin hacer más comentarios, somos novios♫
Resumen: chingamos menos que los Roper en vigilia.
Para los que no saben leer entre líneas y ver la verdadera magnitud de la tragedia en un futuro no lejano: ¡SI ES ASÍ LA COSA EN EL NOVIAZGO, YA VERÉIS CUANDO SE CASEN!
Ahí va a haber menos desenfreno que en La Casa de la Pradera un Jueves Santo, que venía el reverendo Mcmulligan a comer y el muy gorrón se apalancaba hasta el lunes de pascua. Y lógicamente, debido a la escasa insonorización de aquel chamizo infecto, nadie osaba palparse el boniato ni cosa parecida por no incomodar al reverendo.
MaikelLandon, aquellos días, se refería al bondadoso pastor como “el reverendo hijo de mil p*tas”.
En fin, que pa mí que el que canta el bolero, lo hace por no apuntarse al curso de “Lidiando con mi pertinaz castidad, con perspectiva degenero” en el que se explica la degeneración vital ante la perspectiva de no cohabitar hasta la vigésimocuarta glaciación con ningún ser corpóreo y/o ectoplasma.
Y para terminar, otro caso absolutamente inquietante de letra de bolero, que a mí me deja picueto:
♫Si tú me dices ven, lo dejo todo
Si tú me dices ven, será todo para ti
Mis momentos más ocultos,
También te los daré,
Mis secretos que son pocos,
Serán tuyos también♫
Si tú me dices ven, todo cambiará
Si tú me dices ven, habrá felicidad,
Si tú me dices ven, si tú me dices ven♫
Habrá quien se indigne porque oso mencionar este hermoso bolero: a esos les digo que a Favila lo mató otro oso por andar metiéndose en fangales que no eran de su incumbencia. Ahí lo dejo.
Pero a los que sois normales y tenéis aún un leve atisbo de humanidad, empatía y forondongancia, seguro que no se os escapa que el pringao del bolero este lleva esperando sentao -con nulos resultados- a que ella le diga “ven” desde que Franco era ordenanza. Que alguien vaya a decirle a ese muchacho que vuelva a su casa y haga algo con su vida, que menudo papelón está haciendo el gachó…
A Franco no, al muchacho del bolero. Que hay que decirlo todo…