por Isma Álvarez Paz | 02/09/2011 | Diario de un Ojiplático, Otros relatos
Por si no se han dado cuenta se termina el verano, miles de parejas preparan los papeles del divorcio después de comprobar durante las vacaciones que no se soportan ni por telegrama, como cada año llega la vuelta al cole en El Corte Inglés, este bloguero vuelve a la carga con ánimo de perpetrar al menos una entrada semanal, y tantas otras desgracias que todos y todas conocemos y conocemas.
En definitiva, sufridos conciudadanos y conciudadanas del mundo, ha llegado septiembre y la madre que lo alumbró con fuertes dolores de vientre.
Septiembre es, como casi todos los mortales saben, un mes precioso: si tienes nenes ya te puedes preparar porque te la meterán doblada con libros de texto de todo a cien a precio de incunable, uniformes, mochilas y otras perversiones que a juzgar por los clavos que te aplican en la cartera, deben estar diseñados por Prada y manufacturados por el primo segundo de Armani, comedores que deberían ser a la carta, y para qué hablar de las múltiples actividades extraescolares, como ballet, futbito, lanzamiento de escupitajo o tiro al botijo, que contribuirán a la formación de nuestros vástagos e incluso de nuestras vástagas para que el día de mañana y el de pasado mañana se conviertan a su vez en ciudadanos y contribuyentes de pro y de pra.
Otro elemento esencial en el mes de septiembre son los tradicionales extractos de la tarjeta de crédito, que tanto han contribuido a elevar nuestra presión arterial, a disminuir nuestras cuentas corrientes y a expandir nuestras gónadas. Todos hemos sentido ese extraño vuelco al corazón cuando vemos en el extracto que una malvada entidad denominada «Segismundo Panocha e hijos S.L.» nos ha cargado 200 del ala y posteriormente hemos pasado a una mezcla de alivio, mala baba y ardor de estómago al recordar que se trataba del restaurante donde nos comimos aquella paella medio pasada con algunos cadáveres de langostino y mejillón escondidos entre el arroz y una botella de tintorro con gaseosa «La Pitusa». La restauración veraniega tiene mucha miga.
Pero si hay un elemento que define a este magnífico mes al que hoy rendimos homenaje, son esos monumentos a la creatividad y la imaginación editorial más extremas. Sí amiguitos: me estoy refiriendo a los mil millones de coleccionables que invaden los kioscos patrios y que hacen que uno se parta la caja de cambios a poco que se fije:
- «Construye tu propio Seat 127». Con la primera entrega la palanca de cambios y de regalo el portafotos de «Papá no corras».
- «Manualidades con mocos»
- «Tapetes del mundo» Con la primera entrega recibirás un moderno tapete de ganchillo para tu TV LED de 48 pulgadas y de regalo la peineta y el brazo derecho de la bailaora flamenca para que tu salón sea la envidia de tus vecinas canis
- «Aprende a usar Internet con Epi, Blas y Teddy Bautista». Serás capaz de bajarte pelis, virus, música y porno en tiempo record. De regalo el libro «Llévatelo calentito con Teddy» con prólogo e ilustraciones de Ramoncín.
- «Aprende a relajar tus esfínteres» Patrocinada por el Ministerio de Economía – Gobierno de España. Incluye un DVD con los mejores monólogos de Zapatero, Blanco, Rubalcaba y otras estrellas del Club de la Comedia.
- «Preservativos de punto de cruz». Magnífica colección recomendada por la Conferencia Episcopal dentro de su campaña «Procread, pecadores de mierda».
En definitiva, queridos internautas de la Internete, con septiembre hemos topado. Y que no falte.
por Isma Álvarez Paz | 04/08/2011 | Diario de un Ojiplático, Otros relatos
Hoy, queridos amiguitos de la fauna ibérica, vamos a recorrer juntos el apasionante mundo de los «estados» del Facebook. Efectivamente, nos referimos a esas frasecitas prefabricadas que de vez en cuando nos vemos obligados a copiar y pegar en nuestro muro porque alguno de nuestros amigos lo han copiado y pegado antes.
Para el que no sepa de qué va la cosa, ahí va un genuino ejemplo, en este caso inventado pero que a efectos didácticos, va que arde:
«Todos conocemos a alguien cercano que padece el terrible Síndrome del Sobaco Rancio . Pega esto en tu muro si a tí o a alguno de tus seres queridos también les canta «La Traviata» el alerón y luchan cada día contra la incomprensión y el aislamiento social que ello supone. Se que el 99% no lo pegarán, pero seguro que tú sí lo harás…. ¡So Pringao!»
Y tú vas y lo copias y pegas en tu muro prácticamente sin pensar lo que haces no vaya a ser el demonio que por no pegarlo quedes como el miserable insolidario de mierda que en realidad eres y todos conozcan tu verdadero yo. En esencia, los estados de «copia-pega» puede tratar de cualquier tema, aunque generalmente suelen moverse en el complejo territorio de la amistad o de las causas solidarias, tal como hemos visto en el ejemplo anterior.
Pasemos ahora a exponer los tres principales tipos de estados «Copia-pega» para Facebook:
1.- Estados de reafirmación del ego:
Se trata de ese tipo de estados en los que nos ponemos a parir a nosotros mismos y exhortamos a nuestros amigos a que se refocilen en nuestra lamentable imperfección, dejando claro que al que no le guste nuestra penosa forma de ser no podrá disfrutar del placer de ser amigo nuestro. ¡Hala!
Este ejemplo real está tomado de Facebook hoy mismo:
«Soy loca, payasa, emotiva, difícil de entender, exigente, despistada, terca, llorona, a veces intolerante, bipolar, no siempre contesto bien y MUCHISIMAS COSAS MAS (tengo testigos). Pero si no aceptas lo peor de mi carácter, seguramente no mereces lo mejor de mí. Desgraciadamente, no todas las mujeres copiarán esto en sus muros porque se creen perfectas.. a ver cuantas de mis LOCAS amigas lo copian!!»
Seamos francos: pegar esto en tu muro es tanto como decir que eres Aída Nízar. En definitiva, esto viene siendo un «no me aguanto a mí misma, pero soy de lo más guay y si no lo ves es que eres un idiota insensible» .
Tengo entendido que a esto lo llaman «Lógica femenina»
2.- Causas solidarias, ecológicas y otras hierbas:
Este tipo de estados, nos deja también perlas de este calibre (no por inventadas menos descriptivas):
«Las ardillas ya no corretean felices entre las ramas, las ranas están tristes y ya no croan en sus charcas hasta quedarse afónicas, los osos ya no se tumban sobre las margaritas a deleitarse con la rica miel de las laboriosas abejas. Pega esto en tu muro si estás de acuerdo en salvar a los animalicos del bosque frenando la espantosa deforestación. Si no lo pegas serás un fascista intolerante.»
Es cierto: desde que la Guardia Civil destruye todas las plantaciones de marihuana que pilla, los bichos del bosque están de lo más mustio.
3.- Loas y exaltaciones desmesuradas sobre el valor de la amistad:
Es tal vez la tipología más extendida. Básicamente se trata de frases cuyo nivel de ñoñería y bisoñez no conoce límites. Se reconocen fácilmente por los síntomas físicos que producen, y que fundamentalmente se resumen en mareos, náuseas y arcadas en general. He aquí varios ejemplos, tan reales como desoladores:
«Una vez dejé caer una lágrima mía en el océano. Cuando la encuentre será el día en que dejarás de ser mi amigo. Comparte en tu muro este mensaje, pequeño pero a la vez tan inmenso como el mar azul y tendrás un verdadero océano de amigos.»
Me pido ahogarme el primero en ese proceloso mar de babas, más que nada por egoísmo: así sufriré menos una amistad tan pegajosa.
Cuidadito con el siguiente ejemplo, que vienen curvas:
«♥♪♪♫♥”Probando… Probando… ¡Atención!
Torre de Ternura. Aqui el vuelo Te Quiero Mucho con destino a Tu
Corazón. Pido permiso para aterrizar y decirte que siempre podrás contar
conmigo, que Te Adoro y que te mando un millón de besos.
¿Me copias? Cambio y fuera.
¡Reenvíalo a quienes quieras y devuélvelo si me quieres!
Te Quiero Mucho :)”♥♪♪♫»
No tengo ni idea de como serán los controladores aéreos de la Torre de Ternura, pero por lo que a mí respecta, permiso de aterrizaje denegado y ya casi que, si eso, te vas a estrellar con un campanario románico en tu avión de peluche ¡So moñas!
No me extiendo más, fundamentalmente porque mis amigos del facebook van a dejar de hablarme. Como decían Tip y Coll, la próxima semana hablaremos del Gobierno (o incluso de cosas aún más desagradables).
Vayan ustedes en paz y armonía no si antes recordarles aquella sesuda frase de Ronaldo que podrán usar como estado para su facebook y les permitirá parecer auténticos filósofos:
«Perdimos porque no ganamos”
por Isma Álvarez Paz | 13/07/2011 | Diario de un Ojiplático, Otros relatos
Sí amigos. Hoy vamos a hablar de un deporte que empezó siendo patrimonio de esa manada de pijos que se dio en llamar «Jet Set», posteriormente popularizado por otro pijo llamado Jose Mari «Ánsar» que lo jugaba en la intimidad mientras comía butifarra de la Garriga y recitaba de memoria a Salvador Espriu i Castelló , y que hoy casi se ha convertido en un deporte de masas: el pádel. Es notable que ya casi haya más canchas de pádel que clubes de carretera, pero así es.
Antes, esta disciplina deportiva se llamaba Paddle-tenis «telojuro», pero como todo lo que se populariza acabó con un nombre de lo más vulgar y se llamó «pádel» a secas. Con su tilde y todo y admitida en el mataburros de la RAE que es una cosa que da mucha legitimidad.
Permítanme que pase ahora a hablarles de esta curiosa disciplina deportiva en mi calidad de jugador ocasional (donde «ocasional» significa exactamente «en dos ocasiones al año«):
La pala:
El pádel es una cosa que se juega con una raqueta gorda que, al igual que el chorizo o el mando de la WII, tiene una cuerdecilla en el extremo proximal (o mango). La cuerdecilla sirve lo mismo para colgar la pala de un clavo que para no saltarle los empastes al contrario en caso de que se te escape de la mano. Esta raqueta se llama «pala» y tiene una serie de agujeros estratégicamente repartidos por su superficie que sirven para que cuando llueve el agua tenga por donde salir y no se embalse evitando así la proliferación de mosquitos y algunas otras plagas (está todo «pensao»). La pala siempre está pintada de colorinos y tiene nombres del estilo «Kalandrakas SpeedMaster Pro» «Escojonator Storm 3000» o «Abnormal Evolution Pro Z3». Es muy importante que en el nombre de la pala haya un numerico, porque si no la pala será casi seguro una mierda (ej: 3000, Z3, NH1…). Es importante destacar que la palabra «pro» impresa en la pala incrementa automáticamente el precio de la misma en un 75%.
La pala tiene tres misiones fundamentales:
.-Devolver la bola o pelota al contrario o al menos intentarlo.
.-Hacerle publicidad gratis al fabricante, que ha puesto el logo bien gordo «pa» que se vea (y encima cobrando por ello)
.-Permitir que el fabricante se parta el orto de la risa cada vez que piensa en el dineral que le ha crujido al comprador por 350 gramos de goma, madera de caja de fruta y un poco de carbono extraído de plantillas para el olor de pies.
La pala, a pesar de no ser una paleta, se guarda en un complemento que se llama paletero, cosa que da una idea de la incongruencia de este juego. Otro complemento ideal de la pala es el pico, que al menos sirve para hacer zanjas. Al hilo de esto último, hay que decir que se conocen casos de albañiles que después del trabajo aún se amarran a la pala en un alarde de perversión laboral sin precedentes.
La cancha:
Es el lugar en el que se juega al pádel. Se trata de un recinto completamente cerrado con rejas y cristales blindados, al que se accede a través de unas puertas metálicas de corredera. La cancha dispone de unos potentes focos instalados en lo alto de unas torretas. Vamos, que viene siendo como Alcalá-Meco o Carabanchel pero en pequeño y sin Guardia Civil que te controle ni macarras que te pidan que les recojas la pastilla de Heno de Pravia en las duchas. Para eso ya está el público, que son los que se sientan fuera y observan y ponen a parir a los jugadores a través de las rejas. Esto último viene siendo como en el Zoo o en Faunia, pero sin necesidad de tirar cacahuetes dentro de la jaula. El suelo de la cancha es de hierba de mentira en la que no te puedes caer bajo ningún concepto si no quieres sufrir gravísimas heridas. En cierta ocasión un señor se cayó al tratar de devolver una bola y al resbalar por el suelo se lijó una pierna entera con zapatilla y todo y fue muy desagradable. Hoy supera su discapacidad con una magnífica prótesis de titanio.
La bola:
Al igual que otros tipos de bolas, tienen pelos solo que de color fosforito. Son clavaditas a las de tenis, pero a diferencia de estas, son para jugar al pádel. Estas bolas se cultivan en canutos de plástico transparente con tapa negra, igualita que la del paté La Piara y crecen de tres en tres.
Las normas:
Esencialmente, el juego consiste en pasar la pelota al otro campo preferentemente golpeando al contrario en alguna parte del cuerpo, en cuyo caso se debe decir «perdón», aunque por dentro estés pensando «Te ha estao bien, so lechón, lástima no te haya dejao las gafas de tatuaje».
«Protocolo» lo llaman.
El tema de la puntuación merece capítulo aparte. Según te endiñan el primer tanto ya vas «15-nada» y eso desmoraliza a cualquiera. Luego ya viene el «30-nada» y el «40-nada», que es cuando te entran en efervescencia las vísceras y empiezas a planear en qué momento le rajarás las ruedas del coche al rival. Obsérvese que «nada» es menos que «cero», lo cual da una idea del nivel de depravación mental del juego. Después de perder varios juegos habrás perdido el set,y tras varios sets habrás perdido el partido, la paciencia y la dignidad. Pero todo muy deportivamente y tal.
Las lesiones
Entrar en una cancha de pádel es como hacer oposiciones con enchufe y recomendación: vas a pillar cacho con casi total seguridad. Un jugador de pádel que se precie tiene que salir de la cancha con lesiones y escamochamientos en general, que deberá lucir con orgullo. De hecho, si te resbalas en la calle sobre un truño de perro y vas a dar con el lomo sobre el pavimento, deberás contar que te has hecho una «rotura de tejido fascicular del mongoloides transverso» jugando al pádel, que mola mucho más que decir que te has «estampao» la taba en una acera. Las lesiones, si son de pádel, son de otra pasta ¿Comprenden?
Y es que, si hay alguna posibilidad de llegar a devolver una bola, debes ir a por todas sin conocimiento ninguno. No importa si tienes hijos, tu trabajo pende de un hilo, o no puedes volver a doblar la chepa el resto de tus días. Tú devuelve la bola y luego que salga el sol por Antequera, que queda al Oeste de «Graná». La pierna, el brazo o lo que se te averíe ya te lo arreglará la Seguridad Social. O no. Todo depende de según como se mire. Te quedarás con una incapacidad permanente de una cierta importancia pero a cambio te dirán a gritos: «¡QUÉ BUENAAAAAA!!!! que es una cosa que sube mucho la autoestima.
Del tema de las faldas de pádel y su función no voy a hablar porque desconozco si me afecta la Ley de Igualdad de Género y, para qué les voy a engañar, también desconozco para qué sirven si ni siquiera se ve la ropa interior. ¡Qué mundo de locos!
En definitiva, queridos lectores, espero que esta breve disertación haya arrojado un poco de luz sobre esta noble disciplina deportiva, que por otra parte es muy entretenida.
Que pasen un buen día y cuidado con las canchas de pádel que las carga el diablo y las disparan los… ¿Cómo era el refrán?
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PD: dedicado con toda la mala baba y el cariño posibles a mis amigos pervertidos del pádel
por Isma Álvarez Paz | 07/07/2011 | Diario de un Ojiplático, Otros relatos
Esto de que hayan pillado a Teddy Bautista y a alguno de sus maracachimbos en un renuncio de los gordos me llena de gozo e ira a partes iguales. Y es que no hay derecho. Que estos pobrecicos defensores de la cultura y las artes en general, que malviven de las subvenciones o del mísero canon digital que como todo el mundo sabe no da ni para pipas del Lidl se vean en tal trance no entra en cabeza humana. Hay mucho facha suelto, amiguitos.
Y que quede claro que ya se ven manos negras tras todo esto. Lo se de buena tinta porque lo ha dicho San Victor Manuel, obispo y mártir, en declaraciones exclusivas por el «arradio». Sí, ese señor que nos ha dejado canciones entrañables como «El abuelo Víctor» o «Asturias», cosa que es de agradecer, y que a mayores y con un par en mitad del medio, años ha le cantaba a «Ese hombre» (sí, sí, al mismísimo Generalisísimo de los ejercitísimos y el imperio españolísimo. Ese mismo). Una mala tarde la tiene cualquiera. Pero bueno, también Carmen Sevilla, o la Faraona o tantos otros le hicieron la ola al susodicho en su momento. Conste que no lo critico. A lo mejor es que no quedaba otro remedio, miren ustedes. Cada palo que aguante su vela, que estamos muy hartitos de progres de Armani y chaletazo que te cagas en urbanizaciones de esas en las que los inodoros desprenden ingentes concentraciones de aromas a Chanel del bueno. ¡Amos anda!

Lo curioso del tema es que de momento, y disculpen la castiza expresión, los miembrísimos y miembrísimas de la junta directivísima se callan como putas «porque tienen que procesar el auto». Desconozco si con lo de «procesar el auto» se refieren a pasarle la ITV al supercoche de Teddy o a reglarle los taqués de la junta esfuntrónica de la culata porque en primera petardea. Esto de la presunción de inocencia es una cosa muy elástica dependiendo de que el reo vire a diestra o a siniestra, o al menos a mí me lo parece.
De todos modos que nadie se preocupe, porque Ramoncín ya ha dicho que como enterar se entere de que ha habido unte, él mismo los lleva ante el juez cogidos por el escroto. Por malos.
No nos engañemos. Esto es España y el tema de la picaresca lo inventamos nosotros. ¡Claro que los autores tienen que ver reconocidos sus derechos! El problema llega cuando la presunción de inocencia sólo se aplica unidireccionalmente, porque que yo sepa el canon digital presupone SÍ o SÍ (una de dos), que somos unos piratones desde el mismo momento en que tenemos que soltar la pasta «por si acaso» al comprar casi cualquier cosa que pueda almacenar o copiar datos. Sirvan estos ilustrativos ejemplos:
.-Por cada tarjeta de memoria nos cobran 0,30 € «por si acaso»
.-Por un disco duro externo nos cobran 12,00 € «por si acaso»
.-Por una impresora multifunción de las baratitas nos cobran 7,95 € «por si acaso»
.-Por un portátil o por una grabadora de DVD nos cobran 3,40 € «por si acaso»
.-Por una impresora láser multifunción con capacidad de copia entre 10 y 29 páginas por minuto nos cobran 127,70€ «por si acaso»
.-Por UN CD grabable nos cobran 0,17 € «por si acaso»
.-Por UN DVD grabable nos cobran 0,44 € «por si acaso»
Todos estos ejemplos, a los que naturalmente hay que añadirles el 18% en concepto de IVA son de primera mano. Lo digo porque entre otras cosas me dedico a la cosa de la informática y estas cantidades son las que tengo que repercutirle al cliente cada vez que compra alguno de los adminículos anteriormente mencionados. Más que nada porque en las facturas de mis proveedores viene detallada una cosa que se llama «Tasa de Propiedad Intelectual» que encarece el producto en cuestión en las cuantías que detallo más arriba. ¿Se entiende o no se entiende? Y sepan también que en alguno de estos casos el coste del canon digital… ¡Supera al del bien adquirido! Así como suena. En definitiva que uno se ve legitimado para copietear lo que le salga del orto aunque ni lo vea ni lo lea ni lo escuche en la vida. Vamos, que apetece «piratear» de todo «por si acaso» y «por la Gracia de Dios».
Así que no se extrañen si cada vez que oigo lloriquear a esta gente, o al tontín de Bisbal, o a Alejandro Sanz o a tantos otros que no han creado NADA en su vida, o a todos los que les encanta España y por eso viven en Miami o en cualquier otro paraíso fiscal porque les robamos lo que es suyo me hierva la sangre y los fluídos orgánicos en general.
Y recuperando viejos dichos revolucionarios permítanme que grite a los cuatro vientos aquello de ¡¡¡LA TIERRA P’AL QUE LA TRABAJA!!!
Porque ya está bien de que vivan del cuento los mismos y los creadores de verdad no se coman un colín y tengan que andar a garrotazos con sus editores porque no les hacen ni puñetero caso (obsérvese el ingenioso uso de la palabra «puñetero» en lugar de la más adecuada «puto»).
¡Váyanse al cuerno, chupansangres!
PD: al hilo de estas cosas de los derechos de autor, tengo que decir que una de mis últimas lecturas es la novela «Melania Jacoby» de Susana Pérez-Alonso, que les recomiendo sin pestañear, y que por si no lo saben anda metida en lides judiciales porque «alguien» ha tomado «prestada» su obra (presuntamente, que quede claro) para hacer la serie televisiva «La Señora». De leyes no tengo ni idea, pero les invito a que se lean la obra en cuestión y luego vean algunos capítulos de la serie (descárguensela de Internet sin ningún rubor) y hagan odiosas comparaciones. A ver quién roba a quién. Yo lo tengo claro. En alguna futura entrada de este blog prometo hablar más extensamente de la novela.
¡Aúpa Susana! Todo lo demás, en presencia de mi abogada… (por si acaso).
por Isma Álvarez Paz | 27/06/2011 | Diario de un Ojiplático, Otros relatos
Los japoneses tienen el tren bala, los franceses el TGV, los rusos tenían el Transiberiano para ir de Moscú a Vladivostok con un par, el Orient Express te permitía ponerte de París a Constantinopla en un plís… Trenes todos ellos míticos y literarios a más no poder. En España, sin embargo, tenemos el AVE porque nosotros somos así.
El AVE, queridos amigos de la fauna ibérica, es una cosa que corre mucho, y que sirve entre otras cosas para cobrar jugosas comisiones, para generar jugosos sobrecostes que darán lugar a más comisiones, para generar estupendos boquetes y que se caigan las casas colindantes dando lugar, como no podía ser de otro modo a más jugosas comisiones… En definitiva, mucho jugo y mucha comisión «pa» un pueblo pequeño como el nuestro
Y ¡Ojito! que eso no es todo. Además y por el mismo precio también sirve para que todos los alcaldes de todas las ciudades, villas, Juntas Vecinales y pedanías varias que pueblan esta Celtiberia nuestra reclamen tener una parada del AVE a la puerta misma de la tasca por aquello de estar bien comunicados y subirse a la modernidad más moderna que un moderno empedernido pueda imaginarse absorto en su propia y modernísima modernez.
La cosa es que la línea de AVE que unía Toledo Cuenca y Albacete, abierta el pasado mes de Diciembre, naturalmente sin ningún tipo de interés electoral como todo el mundo sabe, generaba la pasmosa cantidad media de nueve viajeros diarios y el aún más pasmoso coste de 18.000 euros de curso legal, tambien al dia. Tras meses de estudios y largas cavilaciones, parece que han decidido que lo mismo no sale a cuenta mantener el chiringuito. De hecho están casi seguros de que no.
Con semejantes mimbres salen tales cestos, y por eso uno se hace muchas preguntas, con muchas posibles respuestas. De todos modos, hay una respuesta en particular que viene a ser como la cinta aislante, que es una cosa que sirve para todo: por lo que se ve, estar en el poder vuelve a muchos políticos irremisiblemente imbéciles. Eso lo explicaría todo, o casi.
Es lo que tiene, como se decía antaño, tirar con pólvora del Rey: que pegas tiros a diestro y siniestro sin tiento ninguno, porque como es bien sabido el dinero no es de nadie salvo del viento.
Y teniendo en cuenta que este AVE no es más que un polluelo en el proceloso gallinero de la idiotez patria, cabe pensar que a lo mejor, quizás, tal vez, podría ser que las cosas se pudieran gestionar un pelín mejor. Sepan ustedes que actualmente, para ahorrar costes en los hospitales públicos te mandan para casita el mismo día en que te operas siempre que las tripas no te rebosen demasiado por el ombligo, que no se te vayan cayendo los miembros por el pasillo, o no expulses más de 3 litros de pus por hora. Cumpliendo estos sencillos requisitos se considera que estás como Dios y te ponen de patitas en la calle. Para ahorrar. Cirugía ambulatoria lo llaman. Y encima Aznar y sus cuates de FAES andan estudiando el tema del copago sanitario, así que vayan atándose los machos y las machas con cuerda bien gorda para ir ganando tiempo.
.-Doctor, tengo pupa aquí
.-¿Y cómo es de gorda la pupa?
.-¡Mucho!
.-Pues no voy a poder atenderle porque no le queda saldo en la tarjeta sanitaria. Eso sí, si se pasa a contrato con una permanencia de 18 años le pongo una tirita con dibujos de Snoopy y le doy una piruleta.
.-Pero es que estoy en paro y no se yo si me lo podré permitir…
.-¡Estos de prepago siempre sin cobertura! ¡Que pase el siguiente!
Por la misma regla de tres, si en un cole no hay profesor, pongamos por caso, de inglés, la cosa se resuelve por la vía rápida:
.-A ver Gutiérrez, usted, por afinidad, va a dar la clase de inglés de 2º de la ESO.
.-¡Pero oiga, que yo soy profesor de Aranés clásico!
.-¡No se me ponga tiquismiquis y antipatriota Gutiérrez, que así no vamos a ninguna parte!
Así «semos» y así nos va. Eso sí, para adecentar las carreteras que ya tenemos o terminar las que están en marcha, no hay perras.
.-¡Ciudadanos de Roma!
.-¡Ave, César!
.-¡A partir del primer día del mes de Quintilis podréis ir a 120 por nuestras magníficas calzadas!
.-¡Pero no tenemos denarios ni sestercios para mantener nuestros caballos y cuadrigas! ¡Oh, gran César!
.-¡Qué asco de populacho! ¡Semper jodiendum!. ¡Legionarios, disuelvanme el Foro!
por Isma Álvarez Paz | 16/06/2011 | Diario de un Ojiplático, Otros relatos
Ocho en punto de una mañana dominguera del mismísimo mes de agosto. Los primeros rayos de sol implacable se abrían paso a collejas entre la espesa niebla veraniega que añadía a los impertinentes 22º centígrados reinantes a esas horas una humedad del potocientos por ciento IVA no incluido. Mientras tanto, Ataúlfo Corrochano, con los ojos aún legañosos, empezaba a arrepentirse de la promesa de llevar a sus cinco sobrinos a la playa. Cinco angelitos de edades comprendidas entre los seis y los diez años, seguiditos como los dedos de una mano, todos ellos dotados con la razonable dosis de mala leche que proporciona la necesidad de sobrevivir entre tanta competencia. Y lo malo era que estaban a punto de llegar para convertir su día en un infierno. Más concretamente, en un infierno muy chungo, de esos donde no hay más vicio ni diversión que jugar al bingo con alubias resecas mientras se ve una y otra vez la misma peli de «Cine de Barrio». Y todo por ser un bocachancla.
Siempre había pensado que, o bien su hermana y su cuñado desconocían por completo la eficacia de los modernos métodos anticonceptivos, o bien eran una fértil fábrica de nenes cuya producción, invariablemente, iba destinada en su totalidad a llenar la vida y el monovolumen familiar de Ataúlfo como mínimo una vez al mes. Había comprendido demasiado tarde que la insistencia de su cuñado en que se comprase un monovolumen de siete plazas a pesar de ser soltero y sin hijos conocidos escondía oscuros intereses. También se había hecho consciente de su propia a la par que extrema debilidad mental. –
¡Ataúlfo, píllate un monovolumen como el mío, que por cuatro perras más merece la pena!, le había dicho el infame. Y tragó hasta el fondo cual Mónica Lewinsky en período de prácticas. En el concesionario se referían a Ataúlfo desde aquel día como
«El becario monovolumétrico» o «El tontolhaba la fragoneta» . Apodos ambos tan crueles como merecidos.
-¡Porca miseria!, exclamó mientras llenaba el maletero con todo el despliegue logístico necesario para la operación playera y pensaba lo bien que estaría si se hubiera comprado un Smart de esos de dos plazas. Y mientras estaba absorto entre sombrillas, pelotas, cubos, palas, toallas y neveras repletas de filetes, ensaladilla, tortilla de patata, y demás viandas de reglamento, un sonoro toque de claxon le anunció que su particular armagedón acababa de llegar. Su cuñado acababa de bajarse de su monovolumen nodriza y se disponía a abrir las puertas del mismo para dar salida al ruedo a los cinco Mihuras como si del chulo de toriles de la mismísima Maestranza se tratara (o tratase). Por un momento creyó entrever en la jeta de su cuñado una fugaz mezcla de sorna, compasión e infinito agradecimiento mientras volvía a introducirse raudo y veloz en el coche y salía disparado por si Ataúlfo se arrepentía a última hora.
Los cinco energúmenos habían dormido bien a juzgar por el derroche de energía que en cuestión de décimas de segundo se había adueñado de su amado a la par que odiado monovolumen en forma de hordas infantiles que devastaban cuanto encontraban a su paso. En un primer recuento de daños, Ataúlfo había observado que los pequeños hijos de Atila habían tenido tiempo suficiente para poner la radio del coche a todo volumen con Shakira repartiendo Waka-wakas y «shancaleguas» a brazo abierto, todos los ceniceros desbordaban de papeles de chicle y caramelos, una piruleta a medio roer estaba pegada en el techo y los cinturones de seguridad estaban dejando cianóticos a Lolo y Javi que de alguna manera inexplicable habían conseguido reproducir el nudo Gordiano utilizando el cinturón del conductor y el del copiloto. Los muy cabrones.
Ataúlfo trató de poner orden como buenamente pudo entre aquella banda de proyectos de ser humano, y tras incrustar a cada uno de ellos en su correspondiente silla de seguridad, ajustarles debidamente el cinturón y requisarles un importante alijo de chucherías a cual más pringosa y enguarrante, se sentó al volante, que por supuesto también estaba pringoso, y puso rumbo hacia la playa pensando que aquellos cuarenta kilómetros iban a ser eternos.
A los tres kilómetros escasos el atasco era monumental. Un ejército de monovolúmenes cargados hasta las trancas de aparejos playeros avanzaba penosamente por los colapsados carriles de la autovía mientras Jorgito decía a gritos que se hacía pis, y Lolo vomitaba ingentes cantidades de gominolas y cola cao sobre Javi, que a su vez empezaba a sentir arcadas ante la generosidad estomacal de su hermano. Antoñito se dedicaba a pintarrajear la tapicería de cuero con un rotulador permanente (Antoñito siempre había sido muy profesional y concienzudo) y Carlitos estaba a punto de batir el record Guiness de meterse figuritas de los pitufos por las fosas nasales. Teniendo en cuenta que sólo le faltaba por alojar a Papá Pitufo y al Pitufo Metrosexual, era fácil deducir que el resto de la aldea pitufa se hacinaba como podía en las cavidades nasales del zagal. Médicamente la cosa tenía mala pinta.
Ataúlfo se resignó a su mísera suerte y respirando hondo pensó en un amplio y maravilloso universo de vasectomías, ligaduras de trompas y anticonceptivos mecánicos, químicos y electrónicos. También decidió subastar el monovolumen en ebay esa misma noche y con el dinero obtenido cambiar de vida, de sexo y de país, dedicarse al transformismo y la copla en general y hacer voto de castidad irreversible por si las moscas.
Muy mal se le tenía que dar…