El planeta que podría ser trabajadora del sexo antes que docente

Publica la edición digital de “La Nueva España de hoy” tres noticias sin relación alguna entre sí, que por esos duendes informáticos que pululan por las redacciones, acabaron juntas y más o menos revueltas, bajo el paraguas de un mismo titular:

Descubren un nuevo planeta que podría ser habitable «Stripper» y prostituta antes que maestra California suspende una ejecución por falta de tiopentato”


¿A que mola?

En un  universo tan soso como el nuestro, repleto de supernovas, cuásares, púlsares,  esfínteres de húsares,  basura espacial diversa, agujeros negros y otras guarrerías cósmicas que al común de los mortales no nos entran en la cabeza ni tragándonos todos los “deuvedés” piratas  de “Érase una vez el universo”,   aparece así de repente un nuevo planeta que,  “podría” (cuidadín, es una posibilidad, no una certeza) tener trazas de habitabilidad a la par que estar dotado para la danza con ropajes menguantes. Se ve que, lamentablemente,  esta ocupación no le proporcionaría  medios de subsistencia suficientes por lo que además valoraría la posibilidad de  darse al pluriempleo en eso que aquí llamamos aldeanamente  “la profesión más antigua del mundo”,  que al parecer  es bien conocida allende nuestras fronteras  mundanas.
Seamos humildes y reconozcamos que en la inmensidad del universo, habrá también puticlubs por los cinturones de asteroides y por los “políganos” de las vías interestelares.

Queda claro que ambas profesiones se le antojarían preferibles al planeta en cuestión, antes que dedicarse al noble arte de la docencia, tan puteado por  estos lares de la galaxia. ¡Nos ha “jodío” el astro por no haber llovido antes…!

De lo del tiopentato, me alegro. Me imagino la cara de lelo que se le pondría al alguacil  Winston López (o Freddy Kowalsky, da igual…)  al abrir el armario de los bártulos de matar  y descubrir horrorizado que no quedaba ni una mísera chuta que llevarle al brazo al reo. ¡Qué falta de profesionalidad, coño!
De todos modos, digo yo  que igual no era mala idea mandar al gobernador, a los jueces y demás pandilla a cualquier puticlub de la zona de Gliese 581 con billete sólo de ida.  Total, son 20 años luz de “ná”….

 

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Montoyas, Tarantos, Lópeces y Gutiérreces, o las 1000 y un Españas

 No deja de ser curioso que  tras tantos años hablando de las dos Españas, aún no nos hayamos percatado de tan flagrante error aritmético. A mí, desde luego, las cuentas no me salen, consciente, eso sí, de que me sacan de contar “por los deos” y ya me pierdo. Y es que uno, “apoyao” como está en el quicio de la cuarentena, no es que se considere de vuelta de todo (triste posición por cierto), pero sí, digamos, a medio usar y por ende, con media idea de por donde van los tiros que se disparan por estos lodazales del solar patrio, venidos de viejos y diversos  polvos para los que no se ha inventado aún plumero ni antiestático que los trinque.

Dejando claro, pues, que uno no es muy “de ciencias”  a la par que de escasas letras, y a la vista de la evidente “mala follá” que diría un granaíno,   que atenaza a buena parte de la ciudadanía a pesar de los talantes talantas y tolontos que nos venden estos últimos años en la prensa del movimiento de turno, no parece del todo descabellado pensar que Españas, lo que se dice Españas, hay muchas y muy variadas. Baste asomar el hocico a cualquier conversación filosófica de las que se desarrollan en esos foros patrios que son los bares, tascas y tugurios de diverso pelaje donde nos solazamos al calor de chatos cañitas y raciones de oreja. Sí, amigos, hay cabreo generalizado. Cabreo contra el gobierno, al que curiosamente ahora resulta que no votó nadie, cabreo con la oposición a la que, y también curiosamente, no votó nadie cuando era gobierno, cabreo con los sindicatos, con la patronal, con los funcionarios, con la banca, con la vecina del quinto, que por cierto dicen que mete las barreduras debajo de la alfombra, con Aznar, que cada vez que abre la boca sube el pan, con ZP, que cada vez que abre la suya baja el índice Nikkei, con Rajoy, que contempla la escena con ojos muy abiertos como diciendo “¡Joder, vaya tropa!”, y,  si me apuran, con el lucero del alba. Eso sí, hay un cierto consenso en que la Esteban  tendría cabida en el parlamento patrio por aquello de ser la princesa del pueblo. Aunque bien pensado, tampoco desentonaría tanto sentada en su escaño de polipiel con tapetes de ganchillo. Pero bueno, dejémoslo que me voy por los cerros de Úbeda, provincia de Jaén.

La cosa es preocupante. Las listas del paro crecen cual hongos, se termina la pasta para subvencionar múltiples sectores “productivos” que de otra forma no podrían ni pagar el recibo de la luz, y menos ahora, que la tarifa se pone peliaguda, se gastan millonadas en “Guías del culo”, en dar dinerín al explotado sector bancario que hasta hace dos telediarios nos daba parné para el queli y, ya puestos, para un buga que no nos podíamos permitir,  en determinar si Blancanieves, la Cenicienta y su primo el Ceniciento, son una pandilla de  sexistas de mierda a los que habría que exterminar por no cumplir con criterios paritarios (paridad, ¿vendrá de parida?), en traductores y traductoras para que los miembros y miembras del Senado puedan entenderse al no tener, pobrecicos ellos, un lenguaje común con el que poder lanzarse exabruptos…. En fin, con estos y otros excelsos mimbres, nos toca ahora hacer cestos que malamente se venderán en el mercadillo de la realidad.

El caso es que estamos en un punto muy conveniente para que oligarcas de nueva y vieja factura, gente “bien” de esa a la que le va estupendísimo de la muerte independientemente de los vientos que soplen, pijiprogres de Armani, y profesionales de la poltrona y la nada más absoluta en general, sigan viviendo muy bien a costa del costillar del resto de ciudadanos, ocupados como estamos en tirarnos los trastos a la cabeza unos a otros. Dense una vuelta por los foros de la internete, sean  del pelaje que sean, y verán que bien nos llevamos. Como decía un humorista argentino: “Estamos vivos de milagro”. Que Ned Flanders nos ampare a todos y todas….

Read more: http://diario-de-un-ojiplatico.blogspot.com/2010/09/montoyas-tarantos-lopeces-y-gutierreces.html#ixzz4ZcpemmMK

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Café, noticias y frases hechas.

 

La ciudad despertaba de su estado letárgico, acentuado por la exasperante persistencia de la fina lluvia que se había adueñado del fin de semana. 

Carlos se asomó a la ventana del salón y observó el bosque de antenas que presidían las húmedas azoteas del vecindario. Era lunes, apenas había amanecido y en la radio se oían las voces de los gurús mediático
s, afanados en crear opinión entre la adormilada ciudadanía.
 

Siempre se había debatido entre el placer de arrebujarse entre las sábanas hasta horas poco respetables y la intensa sensación que experimentaba levantándose al alba. Esto último le proporcionaba una mezcla de deber cumplido y anticipación, de tiempo aprovechado y pertenencia al grupo de los elegidos que estrenan el día antes que el común de los mortales. Pensó que ciertamente todo depende del color del cristal con que se mire. En su caso, un elaborado cristal multifocal que le permitía adaptar la realidad a sus verdaderos deseos. 

Desde pequeño había sido un tipo relativamente solitario. En el fondo era un eremita a tiempo parcial, que necesitaba en igual medida disfrutar de su soledad y sentir el calor reconfortante de la compañía bien escogida. Sabía muy bien que el talento, cuando no hay público que lo valore, es como una moneda sin acuñar: reluciente, tangible…pero de valor indefinido. 

Lunes gris y lluvioso. Terreno abonado para diálogos de ascensor, anodinos y llenos de lugares comunes, de chistes infantiles de oficina a la hora del café. A Carlos nunca le había gustado entrar al trapo en el albero de la socialización forzada, en lo que él percibía como el reino de los tópicos y las frases hechas, de las conversaciones con las que, a modo de ladrillos, se construyen muros que tapan silencios que se antojan incómodos. 
Pensó en el curioso paralelismo con ciertas músicas de dudosa calidad, en la que apenas se emplean los silencios, resultando de todo ello una cascada de sonidos inarticulados, fluyendo diarreicos y sin tregua. Conocía a muy pocas personas que dominasen el arte de interpretar y ejecutar los silencios. 

-¡Tío, eres un asocial! – le había dicho su novia días antes, tras una comida de compromiso en la que no le había reído las gracias al pesado de Juan, empeñado en repetir hasta la náusea presuntos chistes arrebatados al humorista de moda en la tele. 
Le cargaban profundamente ese tipo de situaciones en las que hay que pasarlo bien sólo porque es lo que toca. No podía, o no quería evitarlo. La verdad es que no estaba del todo claro. 

En la radio se empeñaban en anunciar la llegada inminente de las siete en punto a golpe de pitidos. Hora de ir al tajo. Apagó la luz y cerró la puerta con dos vueltas de cerrojo. 

En el pasillo, una vecina con aire cansino esperaba el ascensor. 
-¡Buenos días Carlos! Parece que hoy también va a llover, ¡Qué!, ¡A trabajar! ¿No? 

-¡A ello vamos María, a ello vamos! – dijo tratando de contener la risa mientras pensaba que, en el fondo, su novia le conocía demasiado bien.

 

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