A mí la peli «Roma» me encantó. Es verdad que empecé a verla con cierta prevención. Vale que es una peli lenta. Pero en este caso me parece que es virtud. Oye, más lenta es la recuperación económica, o las mierdas de blanquear los dientes. Que para cuando se te blanquean un tono ya tienes toda la calavera, el fémur, y el resto del varillaje al aire y, total, ya da lo mismo. Tanta prisa pa todo ya, ¡Carallo!

Vale también que no hay explosiones nucleares, ni un tren de un kilómetro de largo que va sin control cargado con material muy chungo gracias a que el maquinista era idiota y se bajó de la cabina a echar un pis dejando el acelerador apretao y los frenos de emergencia desactivados. Total, ¿Qué puede salir mal? Si es que hay que tenerlos gordos como balones de Nivea…

Vale que no sale nadie diciendo «¡Maldita sea, Maik! ¡Yo amo a mí país más que a pí pispo!». Que es una pena, porque son frases que le dan mucho empaque a las pelis. Vale que a pesar del título no salen señores en una orgía poniéndose ciegos de lenguas de ruiseñor sobre el triclinium y chumando vino de la Galia como si no hubiera un mañana. Ni siquiera un legionario o un centurión luciendo casco con escoba con las canillas al aire. Como los modernos. Vale que que no salen gladiadores repartiendo fostiones como panes. Pero sale un cateto cani integrista de barrio amarginao haciendo el molinete con la chorra mientras hace mañas de Jiu Jitsu, o algo de eso, con la barra la cortina la ducha, que es algo muy insólito y poco visto.

No, en serio. Es buenísima. Hay que verla. Pero sin prisas. ¡QUE LA VEÁIS INMEDIATAMENTE!

PD: tampoco salen citas de Fray Juan de León ni de San Luis de la Cruz. Ni del Fary, pero sigue siendo buenísima.

 

 

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