Las campañas electorales son una cosa muy seria. Lo primero y más importante es asegurarse de que convences al otro de que está más equivocadito que la madre que lo parió echándole hinojo al flan. Para ello es primordial presentarle los argumentos y debatirlos desde el respeto. Y si no se aviene a razones, pues le das un par de hostias. A veces no queda más remedio.

También se puede empezar por las dos hostias, y luego ya presentas los argumentos. Tiene la ventaja de que así ya queda todo debatido de antemano, y es trabajo que se ahorra. Lo mejor es traerlo todo debatido ya de casa.

Si la cosa de la violencia física no te va, o te da mucha pereza, hay que poner en las redes sociales tu opinión en forma de cartelico que dice cosas. A ver, que no es que sea tu opinión exactamente, porque es un cartelico prefabricao que has copiapegao por ahí, que se ha puesto ocho mil millones de veces. Pero es que te conjunta bien con las cortinas y, oye, eso tiene su aquel y hay que visibilizarlo. Si en lugar de cortinas tienes visillos, entonces hay que visillibilizarlo. Porque hay que ser coherente ante todo.

Si no te mola el tema cartelico prefabricao, entonces puedes optar por el hashtag prefabricao, que comunica muy bien. No hay Dios que lo lea, pero comunicar, comunica. Un hashtag es cualquier cosa que empiece por el símbolo almohadilla, que es el de los cuatro palos cruzaos (este: #). Luego todas las palabras tienen que ir juntas, porque si no, eso no es un hashtag. Es una mierda pinchada en un palo. Por ejemplo, así sí:

#EspañaSiempreSiQueSiJoderSusVaisACagarJaJaJaJaOéOéOé

O su variante:

#EstePaísNuncaNoQueNoJoderSusVaisACagarYACagaraJaJoJaJosJasOéOáOésOases

Claro, eso transmite que se escojona el átomo y hay que ponerlo para hacer campaña porque convence al más recalcitrante.

También está la variante disléxica:

EspiñaCuncaOnQeuOnQehDojerDusLaisDaKajarAjAjAjEoEoEocorneta#

No importa la que uses, porque comunica y convence lo mismo.

El tema papeletas: muy importante. Te coges las páginas amarillas de electores, y mandas por correo la papeleta pa que te voten. Ahí, a pijo sacao. Con su sobre y su canesú y todo. Y su mensaje subliminal:

«Estimade ciudadane:

Como sabe, vivimos momentos decisivos. Sólo nuestro partido puede darle lo que usted necesita. A saber: paz, prosperidad, igualdad, y proteger el medio ambiente y todas esas mierdas. Sólo nuestra propuesta puede darle aquello que anhela. Usted sabe que sólo el Frente Conservador Popular Socialista Ni De Izquierda Ni de Derecha y de las JONS puede darle. Porque usted quiere que le den, y le vamos a dar…»

Es importante también dejar alguna referencia a cosas que le gustan a todo el mundo para terminar la carta:

«… y por eso, queremos decirle alto y claro, sin complejos, que gatito pajarillo croqueta hermoso amanecer mojar el pan en el aceitillo de freír.

¡Vótanos, hijueputa!»

Tengo visto a familias enteras cambiar su intención de voto por una papeleta.

-¡Hala! ¡Mira papa! ¡Han llegao más papeletas!

-Vale. Pos coge cuatro, y esas mismas.

-¿Y las otras?

-Deposítalas ahí en el montón, que eso a tanto la tonelada ya son perras.

Los mítines. Eso es algo digno de estudio. Un mítin es una cosa que se alquila un polideportivo o algo de eso, y pones un escenario, un pollete pa poner los papeles, y pantallas grandes y todo eso. Y globos. Un mítin sin globos es como un Telecinco sin JorgeJavieres. Entonces apiñas a la gente que ya venía convencida de casa y dices tus mierdas y las convences más. Detrás del líder o lideresa suprema, hay que poner gente joven que diga a todo que sí. Como si fueran tus votantes.

Y la peña se va a su casa requeteconvencidísima, que no cambian su detergente por otro ni aunque les amenaces con meterles el tambor con cacillo dosificador y todo por el orto.

Y entonces ya, es cuando estás legitimado para meterles a los equivocaos tu tambor de detergente, o sea, el bueno, por el orto.

Sé que va a ser muy duro, porque estamos hablando de varios meses de «Dame la petaca, dame la petaca ¡Que me la des ya, joder!». Pero hay un truco muy bueno para ir sobrellevando el asunto. A cada eslógan que veas, le pones todo íes, y eso es la risión:

Inidis Pidimis, Viti i VIX, Viti Pi Pi, Viti PidriSínchiz, y todo así. Con variantes regionales incluidas como Yints Pil Sí, y Piniivi, y así.

¡Ay señor, qué Calvario!

 

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