Tener mentalidad de pobre es una faena muy gorda. Gordísima. Es más: muy probablemente, el hecho de tener mentalidad de pobre se deba a QUE ERES POBRE. Pero ¡Hey! Si este es tu caso, ¡Enhorabuena! Eres una persona observadora y racional, siempre atenta a los pequeños detalles, que son los que conforman esos pequeños rayitos de felicidad con los que iluminar cada rincón de tus sueños. Esto es lo que te diría el calendario de Mr. Chachiful, claro. La realidad es que eres más pobre que un bocata esparto, Paco. Asúmelo.

Pero además de la posibilidad de que lo de tener mentalidad de pobre se deba a QUE ERES POBRE, también puede ocurrir que seas pobre por tener mentalidad de pobre. O ambas cosas, en cuyo caso serás rico en pobreza. Que por poder, puede ser. Ricos en eso es de lo que más hay en el mundo. El mismísimo calendario de Mr. Chachiful te diría en tal caso que “Eres y serás pobre tóa tu puta vida, tete, pero ¡Hey! ¡Toma esta pegatina de unicornio!” Y entonces te das cuenta de que la pegatina está rota por el cuerno, y lo que tienes es una pegatina de un pony disfrazao de mamarracho. Y un calendario defectuoso de Mr. Chachiful que te ha costao 25 pavos. Que con eso llenarías un carrito de la compra hasta el borde con cosas un poco caducadas de las que antes eran ofertas y ahora son saldos de ofertas in extremis a medio paso de ir a la incineradora.

Pero vamos al grano: es bastante sencillo saber si tienes mentalidad de pobre, porque lo pasas mal en determinadas circunstancias. Como por ejemplo:

1.-Ves una peli americana en la que sale una dinámica familia de pijos que para desayunar se montan una mesa que eso parece el puto buffet de un hotel de esos que en lugar de magdalenas tienen Muffins con un palo de canela clavao encima, y en vez de zumo Don Zumón con sabor a cárter de camión, lo que tienen son quince variedades de zumo de frutas de las de a 15 euros el cuarto de kilo, y te las exprime en directo la/el dios/a del Olimpo más buenorra/o. Y de repente, los ocho miembros de la familia se piran todos cagando melodías y lo dejan casi todo sin tocar como si fuera gratis. ¡CABRONES! Y el zumo perdiendo las vitaminas. ¡Joder, que cada Muffin de esos vale como 20 pavos! ¡Y el pequeño Jimmy le ha pegao un lametón a uno y lo ha dejao tirao con cara de asquete. ¡HIJOS DE PUTA! ¡UNA GUERRA OS TENÍA QUE VENIR!. En tu caso, has echao números y te sale que, así a ojo, te hubieras puesto ciego a embutir pa’ dentro y luego ya las sobras las metes en unos tupper, que eso te da pa desayunar como una persona mayor to’l trimestre. Y si te pones, dos trimestres. ¿Te has puesto malito? Pos tienes mentalidad de pobre.

2.-Ves otra peli americana. Digo americana, porque como comprenderás suelen tener más presupuesto que, por ejemplo, las pelis congoleñas. Pues en la peli salen aviones, helicópteros, camiones cisterna llenos de gasolina, gasolineras con supermercado… Cosas muy caras, vaya. Pues como el guion dice que un avión de 500 plazas de American Airlines International choca con un helicóptero que a su vez cae sobre un camión cisterna lleno de gasolina que va a estrellarse contra el supermercado de una gasolinera, ahí se monta un pifostio de mil pares que tú lo ves y sudas por las orejas echando cuentas: ya pa empezar, sólo las mierdas que tenían en el supermercado de la gasolinera tenían un precio de venta al público de varios millones de dólares. ¡Qué coño! El tío del camión ya pagaba él solito una letra de varios millones de dólares al mes. Tú ahí ya te ves perdido, y la calculadora del móvil se peta de la cantidad de ceros ¡Eso es incalculable! ¡Y NO HAS CONTAO TODAVÍA EL AVIÓN, EL HELICÓPTERO Y TO’L COPÓN! ¿TÚ SABES LAS PERRAS QUE CUESTA ESO, MUCHACHO? No, claro. Porque a ti no te dejarían ni entrar en el concesionario de aviones de 500 plazas. Como cuando intentabas entrar en la disco con calcetines blancos, vaya.

3.-Si, por ejemplo, cuando te recuperas de la escena de despilfarro de la citada peli americana en la que se ha petao en plan siniestro total el avión, el helicóptero, el supermercado de la gasolinera (vaya huevazos, un Toblerone 500 dólares), además de arder Troya, Wisconsin, otros 500 vehículos, ocho urbanizaciones y la concha la lora, tu máxima preocupación es quién coño va a limpiar semejante pifostio, que eso parece El Carmín de Pola cuando había Carmín de la Pola, ¡ERES POBRE, NENE!

4.-Es más: no hace falta irse tan lejos. Peli española. Familia relativamente acomodada, pero sin ser una cosa loca. Mesa de desayuno con bastante buena pinta, pero sin tanta hostia como en la peli americana. Digamos que tiene pinta de que ahí lo compran todo en El Conste Inglé. Sin mirar ofertas ni nada. Y tó de marca ¡Hostia, tú! ¡La leche de Pajcual, de la que tiene vitaminas y aminoácidos esenciales libres de lactosa! ¡Y la mantequilla de Pajcual también! ¡Nada de margarina cutre hecha con plástico reciclao sin vitaminas ni pollah, ni ná! Ahí no han oído hablar de marcas blancas en los días de su vida, primo. Las tostadas ni las cuentan. Han tostao 14 rebanadas pa luego comerse dos. ¡PERO CONTAD LAS REBANÁS QUE OS VAIS A COMER, HIJOS DE PUTA! ¡O AL MENOS METED LAS QUE SOBRAN EN UN TUPPER!¿Qué, cómo lo llevas? Desde la pobreza más mísera ¿A que sí?

5.-Bien, Imagina que en realidad lo que viste fue la peli congoleña en la que como mucho habrían podido destrozar una mobylette cayéndose a cachos tras colisionar con un tenderete de cosas low cost que había en el borde de una cuneta en mitad de la nada, y eso metiéndole efectos especiales baratos a tutiplén a la buena fin de aprovechar la Mobylete, el tenderete de cosas low cost y la cuneta, pa otras pelis. También lo habrías pasado fatal pensando en que ahí se han tirao a lo tonto lo menos 100 euros. Que con eso llenarías ocho containers de barco hasta el techo con cosas un poco caducadas de las que antes eran ofertas y ahora son saldos de ofertas in extremis a medio paso de ir a la incineradora. Con lo apañao que eres pa las ofertas.

Y como soy pobre y se me gasta el teclado, no pongo más ejemplos. Al menos tenemos salud, si no cuentas lo de la tensión, los triglipórridos, el azúcar, la halitosis, el dolor de lomo, de bisagras, y todo lo otro. Pero vaya, que bien.

A Dios gracias.

Adiós, gracias.

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