por Isma Álvarez Paz | 15/11/2024 | Otros relatos
Me fascina la cantidad de videos que hay en la Internete, que te enseñan técnicas para sentirte en total plenitud. «Total plenitud» quiere decir que no te duela na, ni tengas que decir «¡Aaay, qué coño!» cada vez que te sientas o «¡Gonsumaaadre!» llevándote las manos a la riñoñada cada vez que te levantas del sofá.
Se trata de videotutoriales que insisten en lo importante que es que hagas una serie de cosas muy sencillas TODOS LOS DÍAS ¡Y EN TAN SOLO DOS MINUTOS! Y si lo haces, según parece, tu vida va a ser un perpetuo orgasmo y la plenitud te va a rebosar por las orejas como la salsorra del Doner Kebab al pegarle un bocao. Luego ya ves que el truco está en que hay que hacerlo dos minutos con cada cosa de la anatomía que por lo general se tiene por duplicado. Ya empezamos con la letra pequeña. A ver, ESO YA SON CUATRO MINUTOS, AMIGO.
Veamos algunos ejemplos:
-Frotarte la almohadilla del dedo gordo de cada mano con el pulgar de la otra mano durante dos minutos. Esto debe ser porque frotarte la almohadilla del dedo gordo con ese mismo dedo gordo entraña cierta dificultad si no eres contorsionista en el Circo del Sol o carterista en el Metro.
-Presionar con firmeza, pero sin pasarse, el borde de la falangeta del índice de cada mano. Por lo que sea. Mira bien el video para acordarte por qué orden iba lo de la falange, falangina y falangeta ( y de las JONS). Porque eso lo estudiaste cuando Naranjito iba a párvulos y son conocimientos que si no se refrescan se les van las vitaminas.
-Rotación lateral del cuello mientras inspiras hacia un lado y espiras hacia el otro. Se conoce que esto es para que no se te olvide respirar los cuatro minutos que dura el ejercicio. Por eso las motosierras traen instrucciones donde se indica que no conviene poner la lengua en la cadena mientras está en movimiento.
-Masajearse el colodrillo en sentido contrario a las agujas del reloj. Y luego en el sentido de las agujas del reloj. Se conoce que es pa compensar y que no te quede el colodrillo en espiral.
-Inspirar con el orificio nasal izquierdo mientras
exhalas por el derecho a la vez que recitas la lista de los reyes godos en euskera.
-Sin camiseta, levantar repetidamente los brazos para que hagan ventosa los sobacos y poder tocar con ellos La Marsellesa pero en versión cumbia. Si se hace en pareja, siempre que la pareja tenga también dos sobacos, podréis tocar La Marsellesa a cuatro voces, que eso es una cosa que tiene que dar gusto verla.
Así, echando cálculos, y considerando las horas de trabajo, sueño, ocio, hacer la compra, cotillear las redes sociales y hacer la digestión, con días de 2931 horas ya te llega.
Porque como dijo el maestro Ketepeten Elorto:
«El que no esté en plenitud, es un cara pijo y que vaya a rañala por ahí. Haber mirao los vídeos de Yutuf».
Atiende lo bien que se queda Kinyonún después de frotarse el dedo corazón dos minutejos. Eso es plenitud, y lo demás pamplinas.
por Isma Álvarez Paz | 13/11/2024 | Otros relatos
Lucas, el noviete de la Nancy, es un moñeco más polivalente que un rollo de cinta aislante. A saber:
-Tiene una cara de parguela que no se lame. Es totalmente abofeteable.
-A la vez, tiene pinta de quinqui recién salido de una secuela barata de una peli del Torete. De una tan mala, que en lugar de en VHS la publicaron en musicassette.
-Puede colar perfectamente como sobrino carnal de Luis Aguilé, tal como demuestra esa cara de estar a punto de cantar La Chatunga como el culo.
-Por las tardes es matón suplente en un billar de barrio industrial venido a menos, de esos que venden vasos de gaseosa La Pitusa, que la refrescan en un barreño. Y venden también chicles Cheiw, cigarros sueltos y Megatones caducaos. Y en la Sinfonola lo mismo tienen singles de ACDC que de Pablo Abraira. Esto es incuestionable.
-Por la noche es cantante de rumbitas carcelarias recién salido de Alcalá Meco.
-En las fiestas patronales
cultiva el noble arte de robarle a la chavalada los cuarenta duros que les han dao pa los coches de choque. Y el reloj de la comunión .
Y por todo esto, Lucas deja a los Transformers y a toda esa purria de moñecos mutantes a la altura del cagar.
por Isma Álvarez Paz | 08/11/2024 | Otros relatos
Te vas a ir de un sitio en el que te encontraste el WC ocupado unas tres veces seguidas a lo largo de la mañana. Pero eres un marine de la micción, y si es preciso te aguantas otra media hora más.
Coges la moto, y como tienes que parar a comprar unas cosillas, te dices a ti mismo que ya si eso miccionas en el WC del supermarket.
Por el camino, TODOS los semáforos están cerradísimos y tardan mucho en abrir. Maldices haberte tomado el café.
En cada paso de peatones que te topas, por alguna razón, cruza el Frente de Juventudes en pleno, una excursión de infantes y dos congresos de urólogos. Maldices haber ingerido cualquier clase de líquido a lo largo de tu vida.
Te toca delante el que solo sube el motor del coche de las 900 vueltas cuando va a pasar la ITV, y eso porque el mecánico lo expulsa del vehículo y mete la bota hasta el fondo para medir los humos y los enguarrinantes en general. A esa velocidad no carga la batería, caballero. De hecho no carga ni el Tamagotchi. Pise un poco más, haga er favó. Te dan ganas de azotar la moto contra la acera y arrimarte a una farola. Pero tienes una reputación que mantener. Muy mala. Pero tienes que mantenerla. Ya empiezas a recitar mantras que no resultan eficaces en exceso (OMMMMMMMM…) Igual es porque no tengo a mano el incienso. De hecho mi moto no tiene portainciensos. Debe ser por eso. Muy mal. Nota: comprar en Aliexpress un portainciensos para moto.
Por lo visto, en TODOS los pasos de peatones celebran el Carmín de la Pola y cruzan tres o cuatro multitudes en cada uno. Valoras la posibilidad de mear en el depósito.
Al fin llegas al parking del supermarket. Tu cerebro lo sabe y el muy cabronaso empieza a pensar en dar la orden de abrir válvulas. No pasa nada. Eres un fucking marine.
Te cruzas por el pasillo con la persona que acaba de fregar el WC. Temes lo peor. Efectivamente, ha cerrao con llave pa que no le pisen lo fregao.
A la mierda. Haces la compra porque ya que estás allí y no puedes hacer pis, pues haces la compra. Por hacer algo. Te dan ganas de echar la puerta abajo de un patadón para darte el gusto de pisar lo fregao. Y, ya de paso, mear. Vas caminando por el Mercadona como Chiquito de la Calzada. Te planteas decirle a la cajera «fistro, apitijander y gromenagüer ejandemore». Por coherencia y pa disimular un poco.
La vejiga ya te está mandando un burofax con el último aviso. Sales del Mercadona sin tener claro si te dejaste la cartera, si llevas la compra, y si lo que estás viviendo es real. La moto se mueve, pero ni siquiera soy consciente de haberla arrancao. Me da igual todo.
Salgo del parking. Paro delante del primer chigre que pillo. Entro a la carrera. Pido una caña, pero llego al WC antes que el sonido de mi voz a la camarera. Una cosa acojonante. No sabía que podía correr tanto.
Finalmente todo quedó resuelto sin tener que lamentar daños personales ni nada. Y de otra manera, la familia bien. Gracias.
¿Vosotros qué tal?
por Isma Álvarez Paz | 31/10/2024 | Otros relatos
Me pone Feisbuk una publicidad muy buena en la que me ofrecen, con un jugoso descuento, este magnífico bolso de Luivuitón al que una prestigiosa diseñadora china o de por ahí alantrones, le ha hecho unos tuneos impresionantes.
Imagino que la técnica habrá consistido en echárselo a los gochos pa que le metieran unos bocaos. Desde luego hay que tener mucho talento para pedir 9293 euros por esta mierda, y encima poner que está «en muy buenas condiciones».
Ideal para ir al Alimerka y enseñárselo a la cajera:
-Salgo por aquí, que no llevo nada, nena.
-Ya, ya lo veo Mari.
Y por cosas como esta se explican muchas cosas, además de las razones por las que los meteoritos pasan de este planeta como de la mierda.
por Isma Álvarez Paz | 22/10/2024 | Otros relatos
Año 2024. Entras a leer una noticia en la página gües del periódico para no quedarte solo con el titular, porque eres un ciudadano responsable.
-Te sale el aviso de cookies. He visto toldos de camión más pequeños. Puedes aceptarlas gratis, o rechazarlas pagando una cantidad. O sea, la privacidad, si pagas, ya no tiene importancia. Con lo de contaminar pasa lo mismo. Te sale la posibilidad de configurar las cookies, consultar la política de privacidad, los 1897 asociados que van a usar tus datos con fines comerciales, y tienes que aceptar un tacto rectal. Tú solo querías leer la puta noticia.
-Te sale el cartel de «¿QUIERES RECIBIR NOTIFICACIONES NUESTRAS? ¡¡¡DÍ QUE SÍ, POR FAVOR!!!». No quieres cookies, vas a querer notificaciones. Nos ha jodido mayo.
-Atisbas un poco de noticia entre los anuncios de TEMU, AliExpress y cursos varios de inversión en criptomierdas.
-Se abre un anuncio de la Mutua Cacereña de los cojones. Te apetece despeñar el coche por un barranco.
-Un señor con cara de afectadísimo, te explica una movida muy tocha para salvar el planeta o algo de eso. «Explicar una movida muy tocha» quiere decir «dame tu dinero, so insolidario de mierda».
-Salta un video que te indica lo mucho que absorbe la nueva Huevax Ultra con odorcontrol y alas aerodinámicas. Una gachí colgada boca abajo de un columpio, con un corte de pelo raro y unas nubes de fondo con forma de unicornio, ilustran la escena. Por lo que sea.
-Intentas centrarte en leer la noticia, pero sale Resines loando las bondades de la fibra óptica de Guasmóvil.
-Sale Jesús Vázquez y le arrima dos hostias a Resines con la seguridad que otorga saber que la fibra de Chorratel da más gigas que la purria esa de Guasmóvil, que eso no son gigas ni son na.
-¿Pa qué estaba yo en la página gües de El Heraldo de Alpedrete? ¡Ah, sí la noticia!
-Como la «x» de cerrar la publi de Chorratel mide del orden de dos micras, le has dao al anuncio. Se ha abierto una ventana del anuncio, pero antes del anuncio te sale otro anuncio en el que Óscar Puente afirma que para trenes trenes, los que le cuelgan de sus penes. Jesús Vázquez descarrila aparatosamente y se le desperdigan todos los gigas por el suelo.
-Sale el mayordomo de Don Limpio, pero como la limpieza de la vía no la lleva él, se la pela de canto si la mierda se come los raíles.
-Azotas el esmarfón por la ventana. Ya te enterarás de la noticia cuando den el parte. O no. Total ya, qué más da…
La era de la información. Un plan sin fisuras, amiguis.
por Isma Álvarez Paz | 15/10/2024 | Otros relatos
Me he comprao un abientador mikado, de esos que son media docena de palitos sumergidos en una tarreña llena de líquido. Huele a manzana dulce y canela. Un aroma muy rico, que ya en 1874 el prestigioso viajero británico de origen ruso Carlton Todelosko Jones, describió como «trátase sin duda de una fragancia adecuada en igual medida para un económico lupanar de los arrabales de Novosibirsk, que para una carísima tienda de repostería navideña en Alsacia».
Como trae mucho, decido repartirlo con otra tarreña que ya estaba vacía. Esta puta manía mía de repartir. Así es imposible prosperar, amiguis.
Como no soy un jipi indolente, dispongo de todo tipo de adminículos y herramientas para llevar a cabo casi cualquier tarea de forma limpia y ordenada. Entre otras cosas, un embudito pequeño ideal para estos menesteres. Pero me pareció que el esfuerzo de sacarlo del cajón era excesivo.
Resumiendo: el escritorio, el teclado, las manos, el páncreas, una gamuza que ahora tengo que tirar, y todo lo que toque en los próximos doce días, huele y olerá como la tienda de chuches navideñas de un puticlub.
(En 3, 2, 1… «Mimimimi … ¿cómo sabes a qué huele una tienda de chuches navideñas de un puticlub?» Maldita sea, trabajad vuestros propios chistes y leed la obra del gran Carlton Todelosko Jones).