Monasterio ZEN de Felechosa. El joven aprendiz visita a su viejo maestro para pedirle ayuda en la pacificación de su espíritu, que se agita inquieto por la calma y el equilibrio perdidos.

-Maestro, vengo a confiarle algo que inquieta mi espíritu

-¡Hágale pues, hijueputica!

-Siento que los miedos y fantasmas del pasado vienen a turbar mi paz. Mas no escapa a mi entendimiento que no es sino mi enemigo interior quien más turba mi espíritu.

-¡Bueeeno pues! Pos dígale a su enemigo interior que no sea serdico y dehe ya de haserle pajicas pues.

-¿Eh?

-¿Eh?

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FIN

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