El amigo Leonardo, al que por alguna razón le parece que presentarse como autónomo divorciao y residente en Dallas lo va a petar en el mundo de lo que es el estafujo y la engañifa, le ha escrito esto a una amiga en su muro. Ya pa empezar le felicita el año nuevo a mediados de agosto, cosa que me parece llevar los buenos deseos al límite. Además reza para que “Dios la visite como hijo de la justicia con sanidad en sus alas de él (ojo, suyas de él. Cuidao. No suyas de Quique el de Verano Azul) y calme tus dolores como el bálsamo de Galaad”. Siempre lo dije yo, que la sanidad es muy importante. Y que habiendo bálsamos, pa qué vas a sufrir las almorranas a grito pelao. Le he pedido que me haga casito, pero Leonardo ha hecho de su capa de él un sayo y me ha ignorado en lugar de querer ser mi amigo de mí a través de su amistad de él conmigo propiamente dicho. Y por eso me he tenido que dar a la manteca de cacahuate porque en el Alimerka no tenían bálsamo de Galaad para procurarme un poco de sanidad a mi misma mismedad de mí mismo. Je suis desolèe del to. Llo lo amava a husted, Leonardo, no me dege ací, porfabor.

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