Estos días me he marchao de retiro. Espiritualmente hablando. Bueno, y físicamente también, porque efectivamente me he retirao con otra gente. Concretamente, por ahí a tomar por saco, que es una expresión muy bien traída, habida cuenta de que el saco vale pa dormir en el monte. Y es que, por haber, no había ni cobertura. Que es una vergüenza que estén los montes sin cobertura. Que como no te fías del móvil, tú preguntas igualmente:

-Disculpe, amable lugareño ¿Podría indicarme si en estos hermosos parajes hay cobertura?

-Sí señor. Hay cobertura de cosas del monte. De la otra cobertura, ni gota.

Que luego resultó que sí que había cobertura, pero de otra compañía que no era la de la gente que íbamos. Esto es algo que se repite siempre: la cobertura que hay, siempre es de otra compañía que nadie tiene. Empezamos mal. Cuando organicéis una cosa de estas, hay que apuntar a gente de diversas compañías porque así se le puede robar el WIFI al pringao del grupo.

Y claro, sin cobertura no puedes avisar en casa de que has llegao sin despeñarte, ni te ha comido un ñu, o algún bicho de esos que hay por el bosque. Que oye, en no habiendo cobertura, el esmarfón pasa automáticamente de ser inteligente a ser gilipollas perdío. Si acaso, sirve de cámara de fotos pa cuando haya cobertura. Pero eso sí: en la pantalla dice: “Sólo llamadas de emergencia” Que te dan ganas de llamar al 112, que de paso que avisas, sales en los periódicos:

“Gilipollas llama al 112 para pedir que avisen a su mujer de que ha llegao bien y no se lo ha comido un ñu o algo”

Lo que pasa que no lo haces, porque sabes que en el 112 te van a llamar la atención por imbécil. Que por lo visto, lo de avisar a tu señora no entra en la categoría de “emergencia”. Se conoce que no tienen ni idea de lo que es una emergencia de las de verdad…

Para retirarse espiritualmente no es necesario haber cotizao ni nada. Esto es una ventaja muy importante. De hecho, si te retiras por ahí por el monte no hace falta mayormente más que un sitio en el que tirarte a dormir. Que esto ya es un capítulo aparte. Porque si no es por una cosa, es por otra, pero dormir lo que se dice dormir, se duerme poco. De hecho, dices tú: “Voy a dormir bajo las estrellas, que eso es una cosa muy bonita de verla. Pos te jodes. Porque está nublao.

La ventaja es que cuando te duermes, a traición, se van todas las nubes de repente, y luego ya, como está la luna llena, pero llena que te cagas, te despiertas de la misma luminosidad. Eso alumbra más que un guiri en una noche de agosto, que te van deslumbrando de la misma radioactividad solar que llevan en el pellejo cangrejo. Entonces aprovechas que te has desvelao para ver las estrellas, que hay un montón y son muy bonicas, pero como queda dicho, hay luna llena con tó lo gordo, y quedan las estrellas como que se ven poco. Pero muy bonicas.

-¡Uhaaaala! Mira, ¡Aquella estrella se mueve!

-Eso es un satélite artificial o algo de eso

-¡O un OVNI!

-¡O una estrella que se mueve!

-Pos también es verdad

Y como en ese momento no se puede demostrar científicamente porque no tienes Internet para buscarlo en Google, la cosa queda en tablas.

Todo el mundo hace como que duerme, pero el tema es que luego empiezan las risas, que eso es un sindiós. Normalmente hay pa todos, que es una cosa muy democrática porque todo el mundo se descojona de todo el mundo. Y hay razones muy poderosas para hacerlo. Claro, como no duerme nadie, pues todo el mundo atento a lo que pasa. Y por poco que pase, el descojone tonto está servido. Por cierto, vale que hay quien ronca (me lo ha dicho un amigo), pero también hay quien hace otras cosas. Que por más espiritual que seas, al retiro hay que ir con el cuerpo escombro que te ha tocao, y de noche eso va a su bola.

Mola un montón cuando amanece, porque es muy bonito. Pero como del mismo amanecimiento no hay luna, pues no se ve un carajo en realidad. De hecho es el peor momento para salir del saco e ir a mear porque te puedes despeñar. Hay gilipollas que se han despeñao a los cuatro metros a pesar de no haber precipicios ni nada.

-¿Entonces cómo es posible que haya quien se despeñe al ir a mear al amanecer si no hay algún precipicio próximo?
-Porque es gilipollas, y los gilipollas son especialistas en hacer gilipolleces imposibles. A ver si estamos atentos.

En realidad, por la pereza que da levantarse, vas aguantando, aguantando. No es raro escuchar explosiones nocturnas en el monte. En el 99% de los casos es gente que fue dejando lo de levantarse a mear, y se les fue de las manos. El 1% restante entra en la categoría “Otras explosiones”.

Lo bonito es que después de no haber dormido gran cosa, hay que bajar del monte, que eso tiene una ventaja: bajar, bajas. Esto es una cosa científica, porque la Ley de la Gravedad es así de tajante. Lo realmente importante es tratar de bajar por el caminito sin salirse, que hay más garantías de llegar incólume abajo.

Y aquí es donde queda demostrado que los angelitos de la guarda existen. Porque yo en mi casa, por la mañana, no acierto ni a ponerme las pantuflas, y lo normal es que me empotre el dedo meñique tratando de sacar la zapatilla de debajo de la mesita. Incluso cuando aciertas a ponerte en cada pie la zapatilla que es, sale el tío de Pasapalabra a darte el premio, porque eso tiene más merito que hacerse el rosco con la chorra y que aún te sobre tiempo. A lo que iba: si habiendo dormido tus horitas en una cama para humanos, te levantas así, ya me dirás qué explicación tiene que bajes por un barranco sin salirte del camino después de haber dormido diez minutos ná más, en el puto suelo, y en un saco que no te tapa entero. ¡Hombre, no me jodas! ¡Los ángeles de la guarda existen!

Y por eso, los retiros espirituales molan que te cagas, y echas unas risas muy buenas. ¡Habrá cosa más espiritual!

 

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