-Hola, venía por el puesto de llamador por teléfono a la hora de la siesta

-¿Tiene alguna experiencia? ¡Oiga, deje de meterme el dedo en el ojo!

-En mi comunidad de vecinos soy el que taladra to’l día pa ná, juega con canicas, se levanta a mear a las 3 de la mañana con tacones, pega mocos en el espejo del ascensor, y cuando saca la basura va dejando reguerillo de purulencias por el suelamen. Permítame que le meta el dedo chupao en la oreja.

-¡Pero oiga…

-Y cuando tiendo las sábanas le tapo la ventana al del primero y al del noveno. Y vivo en el quinto. Hoy he pintao un pene en la puerta del ascensor. A mi mando a distancia sólo le funciona el botoncete de subir volumen ¡Crac! ñompf,ñompf, ñompf…

-¡Contratao! Firme aquí el contrato de Jefe Supremo. Pero deje ya de ejcupir los cascos de las pipas, haerfavó.

-¡Grptuá! ¡Crac! ñompf,ñompf, ñompf…

 

 

 

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