En esta entrega de Miradas abiertas, manos tendidas» hemos conocido de primera mano, a través del ejemplo de una entidad clínica compleja como es la Capacidad Intelectual Límite, la enorme importancia del proceso de evaluación para poder llegar a un diagnóstico correcto. Si esto no es así, la ayuda que se les presta a las niñas y niños con necesidades educativas especiales no será eficaz. Porque difícilmente se puede ayudar a alguien, cuando el objetivo no es el correcto.

Por otra parte, hemos conocido el programa de estimulación acuática que FASAD lleva a cabo con niñas y niños en su etapa previa a la escolarización, enfocado en parálisis cerebral, TEA, o discapacidades visuales y auditivas, de la mano de Ismael Álvarez, del equipo de fisioterapeutas de FASAD.

 

 

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