por Isma Álvarez Paz | 26/01/2019 | Otros relatos
No terminó la historia como debía. Pero el simple hecho de que hubiera comenzado, también entra en la categoría de aquello que no debería ser. Nunca. Y menos, si cabe, con una criatura tan pequeña.
Y como cada vez que ocurre una tragedia de las que se escriben con mayúsculas, en tinta negra y sin florituras, asoma lo más rastrero y lo más sublime de la condición humana. De lo más rastrero no toca hablar hoy. Tiempo habrá. Hoy, lo que toca, es sentir el orgullo de que, por más empeño que se ponga en demostrar lo contrario, no somos un país de mierda. No. No lo somos.
No somos una país de mierda, porque hay una evidente mayoría que merece la pena. No somos un país de mierda, porque hay mucha gente decente, que a la hora de la verdad sabe echar una mano al margen de cualquier otra consideración. No somos un país de mierda, porque salta a la vista que para ello tendríamos que ser, a la fuerza y mayoritariamente, una gente de mierda. Y para mí tengo, y mantengo, que no lo somos.
Y a las pruebas me remito: a pesar de los pesares seguimos en pie, y no será gracias a derrotistas y gente llena de veneno. No será gracias a oportunistas que se dicen amigos del pueblo cuando no conocen más amistad ni querencia que capitalizar lo ajeno, como ajena les resulta toda responsabilidad.
Y dicho esto, ese minero diminuto, hasta el punto de caber por un hueco por el que probablemente no lo haría su pelota favorita, está fuera. Y lo está porque mucha gente formada y profesional pudo dar con la manera de hacer lo imposible en unas condiciones y un tiempo más imposibles aún.Y eso es el resultado necesario de haber sido formados y educados en valores. Y sí: ahí van incluidos ingenieros, geólogos, maquinistas, conductores, bomberos, Guardia Civil, pilotos, un pueblo entero que se vuelca y se moviliza hasta el extremo de tener que pedirles que dejen de traer comida y todo tipo de ayudas…
Toda esa y mucha más gente. Y ocho mineros que salieron de Asturias, donde todos sabíamos que desde ese momento, ese chiquillo iba a salir de ahí. Eso era lo único incuestionable.
Por esta y muchas otras cosas no somos un país de mierda, por más que los próceres, protectores y salvadores de la patria se empeñen en inundarla del fango pestilente en el que acostumbran a medrar a costa de esa amistad inquebrantable que suelen encontrar en lo ajeno.
Toca, pues, honrar la memoria de esa criatura a la que apenas le dio tiempo a empezar a vivir, como le ocurrió a su hermano mayor. Toca respetar el dolor de una familia que ya no puede perder más. Toca reflexionar acerca del potencial inmenso que tenemos como pueblo, muy por encima de banderas, enseñas, pensamiento, o falta de él.
Para otra ocasión queda la cara más vil y miserable que, desde la maledicencia, siempre aparece. No importa que se trate de una guerra o de cualquier otro desastre. Siempre aparece, y hay que señalarla para que su propia vergüenza la devore.
Pero hoy, no toca. Hoy no.
Que eso permanezca.Que eso quede. Que nada de lo bueno se borre nunca del recuerdo. Sin saberlo ni comprenderlo, fuiste capaz de sacar lo mejor de mucha gente buena.
Descansa con tu hermano. Descansa.
Descansa en paz, pequeño…
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por Isma Álvarez Paz | 19/01/2019 | Otros relatos, Radio
La Semana, Ensimisma. Especial «Ofendiditos». Sección del programa «Asturias x2», conducido por Camino Sofía de la Guerra, emitido en la Radio del Principado de Asturias el 19-1-2019
por Isma Álvarez Paz | 17/01/2019 | Otros relatos, Radio
por Isma Álvarez Paz | 15/01/2019 | Otros relatos
Yo no quiero decir nada, pero ayer devolví los libros de la biblioteca con unos cuantos días de retraso, que como todo el mundo sabe, es una cosa que da muchos sudores fríos, taquicardia, y malestar general. Y oye, no sólo no me condenaron a las mazmorras de la biblioteca, sino que además me sonrieron y me dijeron que «naaaaaaa… Eso no tiene importancia alguna (guiño, guiño)» Y el colmo ya, fue que si quería, podía sacar libros igual.
Como dice Paulo Coelho: «Tanto sufrimiento, pa’ ná».
¡Ay señor, dame tierra!
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por Isma Álvarez Paz | 11/01/2019 | Otros relatos
Hay una señora japonesa que está mayormente jamadísima con la obsesión por el super orden. Ya la conocía de antes, porque la gente con desorden mental severo me atrae muchísimo. Pero es que ahora tiene una serie en Nesflic…Netfir… Necflit… en eso de ver series y cosas por el Intenete.
Como queda dicho, es japonesa de Japón, o de por ahí alantrones, pero curiosamente no se llama Hiriguchi Matayami, que eso les gusta mucho a los japoneses de llamarse así. No.
Se llama Marie Kondo, como Marie Curie, pero en lugar de investigar con mierdas radiactivas y esas cosas, investiga las mil y un formas de ordenar de la forma más psicópata posible lo mismo un armario, que el maletero del coche, o la lata de galletas que dentro tiene hilos, botones, un caramelo chupao, monedas de céntimo y figuras de roscón. En la de mi casa, tenemos un muñeco de roscón que es un torero con paquetazo y lleva una leyenda que dice: «III Año de la victoria. Vaspaña». Lleva tiempo ahí y le tenemos cariño. Lo que nunca hay son agujas, que eso es un misterio.
Bueno, pues ves a esta señora cinco minutos y llegas a la conclusión de que eres un cerdo con tirantes, pero tirando a muy guarrete. A cerdo perroflauter, se podría decir.
Claro, sólo con las 38 cosas que estabas haciendo mal a la hora de cambiar el rollo de papel tualé, te quedas como si te hubiera lamido el páncreas un facóquero. La tía lo pone con escuadra, cartabón, plomada y GPS. ES LA HOSTIA. Y luego tiene un contenedor de ordenar cartoncetes del papel tualé usaos, que los va poniendo ahí más apretaos que los piedrolos de las pirámides. No entra un alfiler entre uno y otro.
Tema maletero del coche: LO HACES TODO MAL. A ver, ya de mano, las 43 bolsas reutilizables que llevas hechas una mierda metidas unas por otras, no están bien así. Ella las dobla con un método tremendo, así como haciendo papiroflexia, que cuando termina las mete todas en un paquete de Ducados reciclao y le sobra sitio pa’ los parasoles de propaganda de Piensos Biona y Pipas Facundo ordenaos alfabéticamente. La lata vacía de aceite no puede ir tirada de cualquier manera. Tiene que ir en el contenedor correspondiente, justo a la izquierda del paraguas desvencijao de llevar en el maletero, que cuando lo abres sale una varilla que te salta el globo ocular. No tenemos ni puta idea.
Ya del tema de armarios roperos ni hablamos. ESO NO ES NORMAL. La madre que la parió, tu abres ese armario y te da un ataque epiléptico. Eso es un prodigio de geometría y ordenación. Claro, se conoce que no tiene camisetas de estar en casa, que son imposibles de doblar bien. ¡QUE NO SE PUEDE! ¡QUE ESTÁN LLENAS DE MANCHAS DE PINTURA, LACASITOS, Y SALCHICHÓN! Eso hace resistencia, y físicamente es imposible doblarlas porque la mierda que tienen pegada está amoldada al cuerpo de la persona humana.
Y encima, la paya pone el antes y el después de meterle mano al armario. El antes, es una cosa normal. Arriba están las tres camisetas y camisas que te pones siempre, porque están arriba, y ya debajo está todo lo demás en un hermoso caos que se funde el misterio. Como Dios manda.
Pues oye, la tía coge el buldozer y arrampla con medio armario, cosa muy lógica porque casi todo es una mierda que no te cabe, pero la tienes ahí «pa cuando te valga». ¡No te jode! Claro, ahora quedan cuatro cosas y las pones en las perchas con cuatro cajas cuquis, y aquello deja los armarios del catálogo de Ikea a la altura del defecar.
Eso ha de tener truco o algo, y es de ser una persona poco de fiar. Ya lo decían Martes y Trece en aquella hermosa canción:
🎶Eeees Maaaaa riiiiii Kon(do)
Maaari Koooooon(do)🎶
🎶¡DE EHPAÑAAAAAAAAA!🎶
Marcho, que tengo que cultivar un poco mi marikondismo.
Atiende como me ha quedao el cajón de las bragas…gayumbos… ¿Paños de cocina? ¿Camisas de Falete? Pero ¿Eso qué é lo que éeee?
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por Isma Álvarez Paz | 10/01/2019 | Otros relatos
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-¡Capitán, es una locura!
-Los artificieros creen que el proyectil está desactivado
-Pero no podemos estar seguros. Queremos volver a ver a nuestra familia ¡Maldita sea!
-¡Demonios!
-¡Cáspita!
-¡Caracoles!
-¡Coño!
-¡Silencio! ¡Basta! ¡Diantres! Ramírez, realice una maniobra envolvente y acérquese al objetivo para comprobar que está desactivado.
-¡A la orden, Señor! Pero Diantres no está. No habrá venido o algo…. ¡Iré solo!
-Joer, Ramírez sí que es disciplinado
-Sí. Además de zombi es idiota. Por eso lo tenemos en el partido.
– Aquí Ramírez. Confirmado: el objetivo no presenta peligro alguno
– ¿Está seguro?
-¡Maldita sea, sí! Estoy totalmente seguro. Mucho. Bastante. Un poco. Bueno, una miajilla… ¡Demonios, estoy solo! Si hubiera venido Diantres…
-¿Ves lo que te decía? Por eso lo tenemos en el partido. Es imbécil ¡Compañía Beta! ¡Avancen!
-¿Hacemos una maniobra envolvente?
-No. Así sin ton ni son. A lo pijo. Total, aún falta pa las elecciones… ¡Somos la compañía Beta!
-¡Beta tomar por saco, pesao!
-¡Capitán! ¡Es una trampa! ¡Veo un cuerpo extraño asomar por el flanco derecho!
-¡Ahí va! Pues es verdad. ¡Cortemos el flanco izquierdo!
-¡Todos los años la misma mierda pa que no le toque al Capitán el haba del roscón!
-¿Y a quien le ha tocao el muñeco?
-Dicen que ha sido a Diantres. Con una corona cartón andaba antes
-¡Qué cabrón Diantres!
-¡Demonios!
-¡Maldita sea!