por Isma Álvarez Paz | 07/02/2019 | Otros relatos
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-Bueno, pues damos comienzo a la junta de propietarios. El primer punto del día es…
-¡Ni punto ni punta! Que tengo ahí la mancha de humedad en la pared de la salita, que eso no me lo arregla nadie, y…
-Pues una vez a mí también me salió una mancha de humedad…
-¿En la salita?
-No. En la pechera, pero era porque me arrollaban los mocos por el morramen abajo.
-¿Y ESO QUÉ TIENE QUE VER? ¡IDIOTA!
-Ná, yo era por decir algo. Zorra.
-Por favor, sigamos el orden del día, y dejamos los ruegos y preguntas para el final, porque si no…
-¡Por que si no, qué! ¿Eh? ¿Qué vas a hacer? ¿Me estás amenazando?
-A ver, por favor, el violento del quinto derecha. Los ruegos, preguntas y amenazas terribles los dejamos para el final, de modo que podamos avanzar en la reunión de hoy, y…
-¡Pues yo no quiero decir nada, pero aquí hay alguien que escupe en los botones del ascensor, y eso es un asco!
-¡Eso, eso! ¡Hay que votar!
-¿Votar qué?
-Si echar escupitajos en la botonera del ascensor está bonito o no.
-Según la Ley de Propiedad Horizontal, en su artículo cuarto, los lapos han de contar con la aprobación de las tres quintas partes de la cuota de participación, que…
-A tí sí que te ponía yo en propiedad horizontal, morenazo…
-¡Guarra! ¡No le digas eso a mi Antonio, que te escupo! ¡A la mierda! ¡¡¡GRZPTFTUÁ!!!
-¡Joer, qué pedazo de lapo! ¡Qué consistencia!
-Calculo que es un lapo DIN A3
-¡Ay, mi José, que es ingeniero y calcula los lapos de maravilla!
-Sí. Eso lo dejas secar, le pones una goma, y lo petas en Carnaval
-¡AJÁAAAAA! ¡ELLA ES LA CULPABLE! ¡SU LAPAZO ES IGUALITO QUE LOS QUE ME ALCUENTRO EN LA BOTONERA DEL ASCENSOR!
-A ver, por favor, un poco de orden…
-¡Esto es intolerable!
-¡GOOOOOOOOOOL!
-¡Manolo, que guardes ya er transistó y déjate del júrgol! ¡Qué hombre por Dió!
-Manolo, ¿Cómo van?
-3-0, con goles de Torra.
-Al final Sánchez se ha convocao a sí mismo de media punta, entrenador, y portero
-¡ORDEN, ORDEN!
-¡Ya está la Marie Kondo del tercero izquierda ordenando! ¡Señora, que deje ya de ordenarme los pelos de la oreja!
-¿Te hacen feliz los pelos de la oreja?
-Pues ni fu ni fa, pero si los ha puesto Dios ahí será por.. ¡AAAAAAAAAAAAAHHHHH! ¡QUE ME HA ARRANCAO LA PELAMBRE DE LA OREJA LA TARADA ESTA!
-¡SILENCIO!
-¿Ves? ¡Ya nos han llamao la atención. ¡Manolo, que apagues ya el transistó!
-Esto en mis tiempos no pasaba…
-Claro, porque en sus tiempos no había radio ni ná, Don Blas.
-Pos por eso le digo
-Bueno, como decíamos, el primer punto del día trata sobre la aprobación de las cuentas del pasado ejercicio, que…
-¡Impugno las cuentas y lo impugno tó!
-¿A que te meto un meco en tóa la boca, payaso?
-No, entonces no impugno ná…
-¿Falta mucho? Ej que he dejao el repollo cociendo en la termomí
-¡AJÁAAAAAA? ASÍ QUE ES USTED LA QUE APESTA LA ESCALERA CON OLOR A REPOLLO ¿EH?
-Yo es por dar ambiente a la escalera. Si luego no me lo como ni ná…
-En mis tiempos las escaleras de las casas de orden olían a repollo siempre
-¿Es usted feliz con el repollo? Si el repollo no le hace feliz, debe desprenderse de él agradeciéndole con cariño y amor los servicios prestados.
-¿Y luego?
-Pues luego lo tira a tomar por culo al contenedor de repollos, ¡Imbécil!
-¡BANG, BANG!
-¡Ahí va! Que se ha pegao un tiro el presidente…
-En mis tiempos los presidentes duraban más…
-¡Po yo ehta sangre no la limpìo! ¿Eh? ¡Por favó, cómo ha dejao el portá ehte hombre
-¡Hay que impugnar al presidente!
-¿Pero qué vas a impugnar, si está el hombre ahí tóo disparao?
-¡BANG BAG!
-¡Hot-tia! ¡La Marie Kondo del tercero izquierda le ha descerrajao dos tiros en la pierna a Don Blas!
-Claro. Para que cojee de las dos piernas. Ahora eso va simétrico y ordenao que da gloria de verlo.
-¡Ah, pues muchas gracias hija! Que esto de cojear sólo de un lado era un sindiós!
-¿Es usted feliz con sus testículos, Don Blas? Mire que se los ordeno en un momento y…
-Joer, no sé cómo se arregla Don Blas, que siempre le acaban queriendo tocar los testículos.
-Suertudo que es el tío. Bueno ¿Qué? ¿Se acaba esto o qué?
-Vamos, Ramiro, que otra vez no nos arreglan lo de la humedad de la salita. ¡Chusma!
-Pero no tenemos ninguna humedad en la salit…
¡BANG, BANG!
-¡Ay mi Ramiro! ¡Qué poco me has apoyao siempre, cabrón! Que Dios te tenga en la gloria.
-¡Protesto! La pistola comunitaria siempre la usan los mismos, y es una vergü…
¡BANG, BANG! ¡Hotia, se me ha encasquillao!
-Claro, se conoce que no tiene las balas ordenadas y no le hacen feliz, o algo. Dámela, que yo la ordeno amorosamente y.. ¡BANG BANG!
-¡Oivá! ¡La Marie Kondo, qué torpe!
-Era buena muchacha, pero mú pesá
-¡Ay Señor! Todas las juntas igual. Pos me voy, que empieza el gran hermano dúos, que creo que hoy a paquirrín le traen una pistola o argo..
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por Isma Álvarez Paz | 05/02/2019 | Otros relatos
Hoy es un día muy bueno, porque los días buenos son aquellos en los que te pasan cosas molonas. Eso es lo que le da auténtica calidad a un día.
Ya de mano, Amazon se empeña en mostrarme publicidad de un Clavador de Estacas muy práctico. Porque sirve para clavar estacas, que es algo de la vida cotidiana si eres granjero y no quieres que se te escapen las reses. O si eres matavampiros y además vago. Porque hay que tenerlos muy gordos para ir a matar vampiros con un clavador de estacas eléctrico. Todo el mundo sabe que los vampiros no son de tener enchufes en casa. Ya me dirás. ¡Qué papelón! ¿Ande enchufas el clavador de estacas? ¿En los webecillos?
Claro, si fuera hace unos años no habría problema, porque los webecillos de antes tenían corriente, pero ahora los paisanos ni tenemos corriente en los webos ni nada. Antes era mejor porque eran otros tiempos, y no necesitabas llevar alargador. ¿Pa qué? Total, tenías la corriente siempre al alcance de la mano…
Luego ya está la cosa de las llamadas y consultas absurder. Es grandioso tener que explicar que un artilugio con conexión USB hay que enchufarlo en un USB. En otro sitio no. Salvo que tengas webos con USB, que en ese caso seguirías enchufándolo a un USB. USB de los webos, sí. Pero USB al fin y al cabo.
-Bueno, así que dice usted que esto hay que enchufarlo en un puerto USB ¿No? ¿Y no hay otra manera, entonces?
Y es en momentos así, cuando lo del clavador de estacas me empieza a parecer una idea maravillosa, oye.
Luego tienes que oír lo increíble que es que suban como la espuma según qué partidos, o que se aplauda a jurgolistas saliendo de pagar multacas muy tochas por defraudar a Hacienda. ¡Qué va!
Lo raro es que quede alguien con vida, o que no vendan el clavador de estacas en el Alimerka. Directamente. Voy a abrir un change.org de esos para que saquen ya el clavador de estacas los del Hacendado. O los de Sabrosona.
Por cierto: nuestra lengua es tan rica, que tenemos una palabra sólo para describir el clavador de estacas:
«HINCAPOSTES».
por Isma Álvarez Paz | 01/02/2019 | Otros relatos
A mí lo que me molesta de las peticiones raritas de amigamiento en Facebook, es que no hay una coherencia y una cosa de continuidad. Estos últimos meses, era todo gente ofreciendo préstamos de un millonaco de euros, y todo en ese plan. O gente ofreciendo un cambio de religión con planes de permanencia y salvación muy ventajosos y muchos Gigas gratis.
Pues ya se acabó la racha, y ahora vuelve a ser trending topic de ese que te pidan amistad jovenzuelas ofreciéndote conectarte a su pornocámara de guarrerida sesuarl. Claro, pagando, y a la buena fin, se conoce, de ir enseñándote por fascículos las partes pudendas a modo de incitación a la carnalidad virtual, o qué sé yo qué otras oscuras intenciones. ¡A mi edad!
La última tenía a modo de reclamo un video tutorial de «Bombonas, buzones de Correos, botellas de submarinismo y otros adminículos: Una breve introducción a la introducción con tóo lo gordo p’alante»
Qué desasosiego, y qué curiosidad me entra por saber a quién le pone muchísimo lo de ver a un ser humano introduciéndose cosas que no caben en un ser humano normal, ¡Carallo!
¡Virgen del santísimo pantalón tobillero con playerucos sin calcetos! ¡Qué tiempos estos!
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por Isma Álvarez Paz | 28/01/2019 | Otros relatos
Planteo un escenario hipotético: nos encontramos en pleno siglo XVIII, cosa ya de por sí muy pintoresca. Y por si ello fuera poco, soy un atildado cortesano de esos que iban así en plan mamarracho con peluca, francesitas, y más puntillas que una competición de abuelas friendo huevos. O sea, como Aramís Fuster, pero en el siglo XVIII. Sí, ya sé que es terrible y de mucho inquietarse. Pero de ser así, habría dicho lo siguiente:
«¡Oh cielos! A fe mía que este terrible constipado que me atormenta, ha de ser castigo divino. ¡Qué horrendo malestar me aqueja! ¡Cof, cof!»
Y luego ya, en consonancia con la idiotez del momento, sacaría con gracia sin par una cajita de rape, e inhalaría una pizca con escaso éxito. Porque lo de esnifar rape, con el tema de las mucosidades pugnando por salirse de la porra como si les hubieran mandado pasar por la caja 2 en orden de cola, es una cosa que se complica bastante. Vamos, digo yo. No he sido atildado cortesano, pero me lo figuro.
Luego ya, estornudaría graciosamente, que eso sólo se puede hacer si eres cortesano del siglo XVIII. Esa gente era sobrehumana, porque todo el mundo sabe que contener un estornudo graciosamente, está lleno de contraindicaciones muy chungas. Lo mismo se te puede salir un ojo del sitio a causa de la presión contenida, cosa muy desagradable, que expeler una ventosidad aparatosísima a lo tonto por no haber contenido bien la presión. Eso es un desastre. Estornudar graciosamente es mucho menos sano que hacerlo sin disimulos, ahí a chorra sacá. Bien no queda, pero más sano sí que es.
Pero cuando no eres del siglo XVIII, y mucho menos un atildado cortesano, no te puedes permitir un «terrible constipado». Así que te jodes, y te conformas con un «catarrazo de mierda». Y gracias.
¡Oig, de verdad! ¡Qué asco ser pobre!