Positivito

Mira que soy positivito y eso. Pero positivo de pensar que el abrefácil de los Conguitos del Hacendado va a funcionar bien sin que se desparrame toda la conguitada por las juntas del chaise longue.

Pero a veces se me quitan las ganas.

Luego ya, se me pasa un poco cuando me imagino al Consejo de Administración del Nuevo Orden Mundial reunido en un despachaco de diseño funcional a la par que elegante de no ser por los muebles de color dorado -a lo traficante de misiles checheno- descojonándose vivos al ver cómo sus elaborados planes para hoder a la Humanidad eran totalmente innecesarios.

Años de planificación minuciosa, de ingeniería social, de análisis geoestratégicos y de andar serruchando y metemierdeando, y no hacía falta ninguna. Lo que se dice, trabajar a lo tonto y pa ná. O sea, lo que se dice trabajar. Punto.

Coges un puñao de nacionalistas, los enfrentas con otro puñao de nacionalistas, unas gotas de hiperactivistas megaactivistosos del verdadero activismo molón. media humanidad condena a la otra media, la otra media condena a la otra una, a mí que me registren, unos sobres aquí, unas concejalías de trincar allá, 17 gobiernos no vayan a ser pocos, unos y unes por allá, pero a los delincuentos más peligrosos, OJO CUIDAO: ¡Ehhhhhh» ¡Los derechos ni tocárselos! «Ej que las leyes son una mierda, siempre que no las hayan hecho los míos» Porque las leyes las deben hacer los mismos que fabrican las bolsas de Conguitos de ful del Hacendado. No sé si me explico.

-¡Y hemos de decir con claridad a la ciudadanía, que a pesar de haber hecho todo lo posible apuntalando la Torre de Pisa con este magnífico moco, se ha petao toda que no han quedao ni los rodapieses! No entiendo lo que ha podío susedé!

-¡Meh!, Pos decimos que la culpa es del sobaco, y andando. Total, la gente qué sabe…

Está la cosa hecha unos Soros, oigan.

Malo

Cuando no se educa en valores y los principios importan una mierda, pasa lo que pasa. Nada del otro mundo. Cosas muy elementales, como no ir matando, ni partiendo caras, ni pateando cabezas. O que está feo abrir a alguien en canal porque te mira mal, o por cualquier otra «afrenta intolerable», o porque te sale de las gónadas. Y lo siento, pero la pobreza no es justificación. No es pobreza, es el resultado de haber crecido en la convicción de que la mujer es la última mierda de la casa, y de que tienes todos los derechos pero ninguna obligación. O sea, lo dicho: sin valores ni más principios que los que se te canten.

A lo mejor, sólo a lo mejor, es que es aberrante que haya gente que, con su currículum, ande suelta. A lo mejor es que soy un cuñao, pero me parece que una cosa es un robaperas y otra muy distinta un psicópata asesino. Digo yo ¿Eh? Debemos ser muy buena gente, porque veo pocas hogueras.

Qué bien todo…

Y nada más que decir

Hoy mientras veo a mi hija, también la pienso. Y quiero poder verla y pensarla hasta que me toque irme. Yo primero y, a poder ser, de viejo y en paz. Y muchos años después, ella. Y de la misma forma. Quiero que podamos seguir haciendo el idiota juntos y competir por ver quién dice la burrada más gorda. Y como padre, no quiero que ningún cabrón nos robe eso. Me niego.

Esa mujer a la que vas a matar podría ser mi hija. O mi madre. O mi hermana. O mi amiga.

O no ser nada de todo eso. E igualmente te deseo que, así, de repente, descubras cómo eres y, llevado por la lucidez más extrema, le hagas a la humanidad el favor de quitarte de enmedio (pero tú primero, por favor) de la manera más limpia posible. Y que tengas la oportunidad de vivir unas cuantas vidas, y repitas el punto anterior hasta convertirte en algo que merezca la pena.

Ni mi hija, ni la de nadie. Ninguna.

Y por hoy, no tengo nada más que decir.

Especial enfermedades invisibles

Hoy me siento FELIZ. Y doy gracias cada vez que respiro y a cada paso que doy. Y ello por haber vivido unos minutos de radio emotivos, claros, reveladores… Porque hoy, seis personas que padecen enfermedades «invisibles» le pusieron voz a más de un millón de personas que, sólo en España, están pasando por lo mismo todos los días y sufren, además del agotamiento y el dolor propios de la enfermedad, un verdadero caos administrativo de unas instituciones públicas que los marean con una cosa y su contraria. Con la lotería que supone que te toque un médico de familia que conozca, reconozca, y se implique en la enfermedad. O todo lo contrario…

Con el drama de que quienes las rodean no comprendan que están MAL. Que les DUELE. Que esto les AGOTA. Con la difícilmente asumible tarea de emprender una vida totalmente diferente a la que conocían.

Con el problema añadido en el ámbito laboral, porque a alguien que no puede consigo mismo, difícilmente se le puede exigir que desempeñe su trabajo como si no ocurriera nada.

Con el desastre que supone, en muchas ocasiones, que la familia se distancie, o directamente se rompa.

Hoy, en Asturiasx2, Camino Sofía de la Guerra nos regaló con generosidad muchos más minutos de radio de los inicialmente previstos, porque el tema y el momento que se estaba viviendo lo pedía. Que le hemos dejado la escaleta del programa hecha unos zorros, vaya… Pero una profesional de su talla le pone solución a todo. Gracias mil! Y perdón a la compañera a la que le hemos chafado su sección de hoy.

A estas palabras les acompaña el audio del programa.

Si no tienes tiempo ahora, o no estás en disposición, te pido abiertamente que no lo escuches. Déjalo para otro momento. Pero cuando lo hagas, escúchalo de verdad. Por favor, siéntate y que nada te distraiga. Da igual que padezcas una de estas enfermedades o no. Escúchalo con la mente abierta. Escucha lo que Galina, Berto, Marake, Ines Acosta, Ana Riesgo y Rosa Alvarez te tienen que contar.

Y una vez lo hayas escuchado, cuando encuentres el momento, da gracias por todo lo que tienes y por todo lo que eres. Da gracias porque en el mundo, hay muchas personas que, padeciendo enfermedades muy crueles y muy poco comprendidas, tienen la inmensa generosidad de contarle, cantarle, escribirle, bailarle o pintarle a su enfermedad. Para que quienes también la sufren no se sientan solos, y quienes no, se saquen de los bolsillos toda la empatía de la que dispongan. Ni una cosa ni la otra cuesta un solo céntimo. Como todo lo bueno de verdad, es gratis porque lo traemos de serie.

Porque en el mundo hay gente que sin estar sana, tiene el poder infinito de sanar a los demás. Un abrazo, una palabra de apoyo, un gesto amable.

Todo eso, alivia, calma… y sana.

Gracias, gracias, gracias, y mil veces gracias por todo.

Enlace al audio: