por Isma Álvarez Paz | 09/04/2018 | Otros relatos
Hoy, en «Grandes Momentos de la Educación Vial»:
-Kghhhhh… Kghhhh… ¡LOOK, SKYWALKER!
-Que sí, papa, que ya miro jod… (Frenazo del copón) ¡CHOF! ¡PRTFRRRTTT! (sonido de puré de manopla sobre paso cebra)
-¡PERO PA LOS DOS LAOS, KGHHHHILIPOLLAS!
-¡Jo, ahora manco pa tóa la vida!
-Anda, ven que te pego el sableláser con cinta americana. ¿Quién tiene un muñóoooon? ¿Dónde está mi manqueteee? ¡Ay mi niño, que me lo como! 

Kghhhh….
-¡Te quiero papa!
-Kghhhhh… 


Y así es como fue el asunto, y por eso tal.
por Isma Álvarez Paz | 05/04/2018 | Otros relatos
– Podéis ir en paz…
– ¡Sí-se-puede! ¡Sí-se-puede!
– Felipoilos, hijo, ya te dije que no te casaras con una plebeya, que son mucho de eslóganes y barricadas y cosas de oferta…
– ¡Jo, mama! Toda la vida aquí y todavía tienes acento de jroña que jroña
– ¡En este entdañable día de la Pasgua militad, es pada mí motivo de organcia y satisf… (BLOM, CRACK, PUM) ¡PUTO DRECLINATORIO! ¡QUE ME TDAIGAN LA ESCOPETA! ¡Coño, la prensa! Si es que soy de un campechanoooo… Voy a saludad al monaguillo este, que padece majete. ¡Hola chaval! (le pellizca un moflete)
– Majestad, que es el señor obispo…
– ¡Ya la he cagao! Perdone eminencia, me he equivocao. ¡Vaya cómo nos cuidamos! ¿Eeeeh? (le palmotea repetidamente en la boca’l ombligo)
– Ya está tu padre fatal de lo suyo ¡Tiquismiquis! ¡Teodorakis! ¡Cretinópulos!
– Mama, que te pierdes…
– Felipoilos, sácame de aquí. Bueno, espera. Qué me voy a hacer un retrato con las niñas.
¡Niñas, aquí a retratarse con la yaya!
– ¡Dame cincuenta euros yaya!
-¡Yo quiero un pony!
– Luego, luego. A ver, sonreid para el retrato… ¡Patatopouloooooos!…
– ¡AY MADRE! ¿QUÉ TAS FACIENDO, SOFÍA FÍA?
– ¡Jroña que jroña! ¡Vaya eco! eco… eco…
– ¡A VER, AQUÍ SEMEYES NON! ¡MEEEEE CAJOENEL GORROLOBISPOOOOOO!
– Yo de verdad que me quedo de cartón piedrakis…
– ¡Yaya, que me des cincuenta euros!
– Ahora no, Leonorikis
– Pues te doy un meco en tóa la gamba ¡Kiá!
– Mama, dame la bolsa de gusanitos
– ¡Ahora no, Elena!
– ¡Tía Elena, dame cincuenta euros!
– Ay cariño, sólo tengo este billete de 500. Toma.
– Vale, pero otro día me das lo que falta
– Bueno.
– ¡Ha salido a mí!
– Tú te callas, Cris, que te da rabia no habérselos dado tú. ¿Tienes gusanitos?
– ¡VOY GARRATE LA CÁMARA Y TE LA EMBUTO EN CULO! ¡CARA PIJO! ¡NIÑAS, FIIIIIIII ÉS! ¡DE FRENTEEEEE… ¡AR! UN, OS, EP, ARO, UN OS, EP ARO…
– ¿Y tú qué chaval? Dándole ahí al teclao de la computadoda ¿Eh? ¿Matando madcianitos eh? Jujuju…
– Majestad, es el organista…
– ¡Ya me tienen hasta los sextos! ¡Qué familia!
– Feli, que dice la mama que mi bolsa de gusanitos la tienes tú
– No, Ele.
– Bueno, pues déjame el cetro pa jugar
– Vale. Toma. Pero no pegues a los invitados con él y no te hagas pupa.
– ¡SI QUIES FOTOS TE FAIS UN SELFI, CAGONMI(piiiii) PÁSOME YO LES FOTOS POL FORRO LOS(piiiii) VÁIS COMEMEL(piiiii) RATU A CUATRO VOCES CARA(piiiii)JOS
– ¡Qué entdañable retdato! ¿Eh Sofi? ¡ Mida esa! ¿Quedrá salami? ¡Chatiiii! ¡Qué andares tiés! ¿Quiés sala.. ¡Hostia, el obispo!
– ¡Ay señoriki! ¡Llévame prontakis!
FIN
por Isma Álvarez Paz | 04/04/2018 | Otros relatos
Los retos virales de la Internés contribuyen a mantener el equilibrio demográfico muy guapamente y a luchar contra la superpoblación. El penúltimo reto viral era que había que comerse una pastilla de jabón, que es una cosa de mucha risa. En la sección de Filomongoladas de los servicios de urgencias se partían el ojal
– Varón de raza indeterminada, millenial, presenta abundante exudación bucal espumosa. No ha soltao el esmarfón en to’l rato retratándose a sí mismo. Tiene los niveles de Cretinomongolasa en 87
– ¿Eso es mucho?
– ¡Puf!
– ¡Hala!
Pero eso era la semana pasada. Ya no mola, porque los retos virales pierden frescura enseguida. Ahora lo que lo peta es insertarse un condón preservativoprofiláctico por lo que es la fosa nasal. Aluego te tapas la otra fosa nasal y aspiras tó p’adientro. Entonces, por un mecanismo fisiológico que Dios en su infinita bondad puso de serie en el cuerpo de la persona humana, la gomichuela, adobada con espermicida y cosas de esas propias de la naturaleza de los condones, te sale por el entronque con la campanilla, y tiras de la puntica y aquello se saca por la boca. Y ya está.
Que eso es una aberración, porque la providencia puso la portañica que une la campanilla con la nariz a la buena fin de que cuando coges de la nevera la botella de Cocacola calentorra que alguien acaba de meter, y le pegues un trago a morro vivo, actúe como válvula de escape y te se salgan los excedentes espumosos por la nariz. Si no, nos estallaría lo que es el el cerebro craneal. Con lo molesto que es. Y gracias a ese ingenioso diseño se contribuye a pringar más uniformemente la nevera y el suelo la cocina. Es el principio de los aspersores esos de regar que cuando van pa un lao hacen «prtz, prtz, prtz, prtz…» Y cuando vuelven pal otro hacen «prtprtprtprtprtprtprtprtpz». Y por eso es una herejía y una blasfemia usar la portañica buconasal para usos que no eran los previstos. Con el cerebro pasa igual.
Eso sí: no se pueden usar profilácticos con retardante porque eso es como lavar el jabón o engrasar el aceite y te puedes quedar retardadico de los de cobrar la pensión en mortadela con aceitunas todos los martes y jueves. Pa tóa la vida.
Tanta fruta, tanto chicle de quinoa y tanta hot-tia pa controlar el colesterol, y luego la cretinomongolasa en 80. Hay que exigir al señor Danone que se deje de yogures con mierdas de hacer caca y danacoles de bajar los colesteroles e invente algo ya para este acuciante problema.
No sé, un Danamongol o algo.
por Isma Álvarez Paz | 01/04/2018 | Otros relatos
Queridos acosadores hijos de púcter:
Tengo una hija de dieciséis años, con amigas de la misma edad. Vivimos en el puto siglo XXI. Os lo juro. Podéis mirarlo en el esmarfón. Por cierto, XXI quiere decir «veintiuno». La misma suma que hacen vuestros dedos y la neurona que os permite respirar de forma autónoma y controlar esfínteres más o menos y sacaros los mocos sin cáscara ni nada. Sois unos crás.
La pena es que vuestra severa discapacidad os impida controlar también el esfínter ese que tenéis debajo de la nariz. Qué lastimica. A ver, que yo entiendo que tengáis que salir a la calle en grupito a rebuznar, que es una cosa colectiva que queda muy bien y da mucho porte, primicos. Os felicito: sois capaces de enfrentaros a cuatro mozas de dieciséis. Los tenéis gordos como el caballo de Espartero. Una pena que tengáis que hacerlo entre ocho, pero bueno. Cada cual hace lo que puede. Por cierto, Espartero era un señor antiguo que… ¡Ná, da igual! Tenía un caballo que los tenía muy gordos.
Sólo era para comentar que para vosotros no hay mucha esperanza. Lo siento, pero es que creo que van a quitar Mongolos, cretinos y vicemierda. Si está la cosa mala para la gente normal, los tontos del pene no ibais a ser menos. Vais a tener que trabajar, o algo peor. Qué putada, mi brigada.
Sólo era para comentaros que no me sale de los Esparteros que mi hija tenga que pasar miedo por la calle ni por ningún otro sitio. No me sale. Qué se le va a hacer. Por eso, quiero recomendaros algunos sanos ejercicios que, junto a la invención de la rueda, la penicilina y alguna cosilla más, serán un gran paso para la humanidad.
1. Sácate el pene en tu casa. Que nadie te vea. Evita sufrimientos innecesarios a los demás. Es eso que tienes encima de los Esparteros. Mételo en un enchufe. Disfruta. ¿Ya? ¡Enhorabuena! Te acabas de hacer una vasectomía gratis. Mola, porque así no te vas a reproducir en un futuro. ¡Eres como el último mohicano, pero en subnormal! Coge una cartulina, recorta una estrellica, y pégatela en la solapa. ¡Por fin ganas un premio!
2. Mírate en un espejo. Si puedes realizar dos tareas a la vez, habla. O eructa. Da igual. El mensaje es el mismo en esencia. Si no puedes, llama a tus siete amigos. A ver si entre todos… ¿Ya? ¡Enhorabuena! Acabas de ver un completo imbécil, cosa que no se ve todos los días. Si ves ocho imbéciles, tranqui. El trabajo en equipo está bien. Anda, pégate otra estrellica.
3. Sientes la irrefrenable pulsión de decir cosicas a las muchachuelas que no sean tu madre, tu hermana o tu agente de la condicional. Es lógico. Eres imbécil. No das para más. Vete a ver a tu padre. Es el que está metiendo el miembro en la tostadora. Lástima que en sus tiempos no se hubiera inventao lo de la vasectomía autónoma. Lo que nos hubiéramos ahorrao. Dile guarradas. Si quieres darle más dramatismo al asunto quítate la gorra de imbécil oficial que llevas, y dale unas tochas con ella. Te solmena una hostia que te viste de cantante de reguetón. Menuda redundancia ¿ A que ahora lo entiendes? No, lo de la redundancia no. Lo del hostión ¡Ahí, ahí!
4. Vete a la mierda. Pégate otra estrellica
5. Si coges ocho cartulinas, las juntas, y recortas una estrellica, te salen ocho.
6. Si ninguno de los ejercicios anteriores te ayuda, sube a la azotea. Es lo que está arriba del todo. Ponte al borde. Asegúrate de que no pasa ningún ser vivo por debajo. Da un gran paso para la humanidad.
Espero que os sirva mucho. Mi hija va a salir igual dónde y cuándo se le cante. Porque es una cosa que cada vez le sale a más gente de sus respectivos ovarios y Esparteros.
¿A que jode?
por Isma Álvarez Paz | 28/03/2018 | Otros relatos
(Nota aclaratoria: si la deidad en su infinita sabiduría es inofendible porque su dominio del humor y de tó es absoluto, los ofendiditos deberían reflexionar acerca de la conveniencia de ofenderse o no) He avisao.
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por Isma Álvarez Paz | 25/03/2018 | Otros relatos
Querida prima Evelyn del Rosario:
Acá en Madrid bien. Eh todo grande de cohone. Ya tú sabeh. He tenido la dehgrasia de caelme dentlo de un comersio que hay. Eh enolme. Putamadrequeloparió! Iba yo tranquilamente caminando y pensando en mih huevadah y eso pol’ la Gran Vía sin metelme con nadie y de repente empiesa a empujalme una multitud de hente que yo no me puedo ehplical de dónde caraho salieron. Lo de ir pol la Gran Vía eh una Gran Verga.
¡He vihto disculsoh de Fidel con menoh afluensia de público! Al prinsipio intenté nadal a contracorrientes, pero luego ya me dehé lleval polque uno se cansa de brasear a lo comemieldah. Tremenda cagada.
Cuando me he querido dal cuenta, la hente me andaba pisotiando. He subido tumbao pol la mielda la ecalera mecánica. Una señora muy amable me iba suhetando la mano clavándome tremendo taconaso pa que no me fuera a ehcurrilme pol la ehcalera pa baho. ¡Qué hente máh atenta, caraho! Ahora tengo que pagal todo con tarheta, polque cuando me dan el cambio se me caen po’l aguhero lah monedah.
Al llegal arriba, la mielda la ehcalera mecánica me enganchó la manga la casadora nueva. A cagal la casadora Yo me cago en lah ehcalerah mecánicah. Eso eh un puto peligro de mielda. Había que fusilal a loh hihoeputah que lah fabrican. Panda colnudoh culicagaos!
Ehto eh una invensión del maligno. Una señora me ha calgao de bolsah la muy pendeha mientlah se probaba todah lah bragah colol calne por ensima la falda. La secsión de bragah eh como de sinco hectáreah. La muy comemieldah me ha obligao a recorrelme todo el braguerío sin dehalme desir nada. Bueno, ahí tengo cohtumbre, pero da igual. Tremenda hodedera.
Luego resultó que el marido había pedido asilo en unos aparcamientoh pa maridoh que tienen en ehte sitio de mielda. Allá ehtaba el cabronsón sentado calgando el selular. Ohalá se le rompa la pantalla o algo al maricón.
Allá que le tiré lah bolsah al jueputa mieldero, que cuando la muhel lo descubrió tremenda berrera le pegó. Que se hoda. En agradesimiento, la muhel me ha dao un beso con lengua y unah blagas autografiadas. Y eso que le dihe que prefería que me quitara un riñón, o el hígado o cualquier ólgano interno. Ya tú sabeh.
Pol fin me pude ehcapal de este sitio de loh cohoneh. Pero dehpuéh de pasal pol caha. No sé cómo caraho llevaba un carro lleno hahta la santa verga de bragah, sohteneh y vehtidoh de floreh. 500 euroh a la mielda. Eh todo feo de la puta madre que lo parió, pero ya con tal de ehcapal me impoltaba medio caraho.
No vuelvo máh al Primalk de Gran Verga.
Nota: te ehcribo ehto pol calta polque nada máh salir de ehta puta cársel de mielda me robaron el selular.
Resibe un fuelte abraso de tu plimo y si vieneh de visita acá, no vayah a venil a ehta remamahuevadera. Eh mehol tiralse de la guagua en malcha. Ya tú sabeh.
Atentamente:
Tu primo Robelto.