Mientras el catarrón va cediendo y el cerebro vuelve a su ser de modo que pueda escribir la quinta de Sandra Mary y Borja, os dejo este experimento de nueva serie por si os presta compartir con los amigotes y amigotas del Feisbuk…. Quienes no sepáis de qué va Juego de Tronos, no estaría de más que leáis un resumen corto de los muchos que hay por ahí por la internete, por la cosa de saber de qué va más o menos…


 

Capítulo 1: El Muru

Puertu Payares. Mediados del siglo nuev.. onc.. trec… Mediados de mitad del medio de la Edad Media. Ye tóo medieval a lo burro. Como si no costara. Los mosquitos de pates llargues anuncian el final del verano. El Cantábrico ta que corta. Los bravos hermanos de la Guardia de la Nuechi vigilan el muro protegiendo a fesoriazos el reino porque ta tóo petao hasta el alma de caminantes blancos, salvajes, quinquis, maleantes y gandallona.

La Guardia de la Nuechi se nutría de lo mejor de cada casa: músicos, gentes de mal vivir, fabricantes de morciella de tofu y otros delincuentes… todos ellos tenían la opción de afrontar sus condenas y morir como paisanos de verdá limpiando así sus horribles crímenes, o vestir el negro uniforme de la Guardia de la Nuechi para siempre. Y curiosamente todos decidían que el negro quedaba-yos como Dios porque morrer adelgaza, pero el negro tamién:

-¡Alto! ¡Guardia de la Nuechi! ¡A ver, documentación! ¿Pa dónde va?
-Perdone agente, ye que dejé la documentación en el otru pantalón y…
-¡Meca! ¡Un espabiláu! ¡Llamad al Lord Comandante!
-¿A quién diz que hay que llamar, jefe?
-¡Que tires a llamar a Ramiro, redios!

Ramiro Fheito, de la Casa Fheito de toda la vida. Escudo: chosco rampante sobre práu sin segar. Lema de la Casa Fheito: “Tira, que libras”. Caído en desgracia por beber sidra puxarrera a morro, se vio obligado a elegir entre la muerte o expiar su delito abandonando su riqueza y pronunciando su juramento como Guardia de la Nuechi por el cual se comprometió a guardar el muro y proteger el reino, y renunció a la sidra, a machihembrar y al fornicio en general, a tener fíos, y a comer piescos y quesu La Peral. Después de mucho bregar de guardia raso asumió el cargo de Lord Comandante de la Guardia de la Nuechi, y desde entonces todo era un pufo que se fundían los plomos.

-¿Qué mi madre pasa aquí?
-Lord Comandante, esti manguán nun tien documentación
-¡Coño! ¡Un sin papeles! ¡A ti paezme que te conozco yo! ¡Quitá-y la gorra que lu vea bien!

El estupor se adueñó del Lord Comandante cuando reconoció el rostro del traidor Xuan Rayller, que yera un delicuente, un cabrón con pintes y un lumpen de lo peor. Y encima autónomo, que eso ya yera pedir fosties dende pola mañana.

Xuan Rayller, desertor de la Guardia de la Nuechi porque llevaba fatal lo de no machihembrar, se había convertido en jefe de las tribus libres de más allá del muro. Sobrevivían traficando con cecina y longaniza foriata que pasaban de contrabando por el muro sin pagar impuestos al reino. Se llamaba en realidad Xuan Morán, pero como era Alleranu nacíu en La Raya, prestó-y cambiase el apellido pa vacilar más que una ratina con siete tetos.

-¿Qué lleves nel sacu?
-¡Qué mi madre voy llevar! ¡Nun llevo ná!
-El sacu tien doble fondo, Lord Comandante. ¡Tá petáu de llonganizes y cecinona foriata asgaya!
-¡Taqueluparió! ¡Metéilo pal cuartón!
-¡Nun podemos, Lord Comandante! ¡Perdimos la llave!
-¡MECAAAAJONMIVIDA! ¡TOY RODEÁU DE MONGOLOS! ¡VOY GARRAR L’HACHU Y QUEDO SOLU! ¡Llama-y a esi rapaz que antes yera de una banda del este, que fijo que sabe facer bumping al portón!
-¡Que llamen a Gelín el de Llanes!
-¡Lord Comandante!
-¡QUÉ MI MADRE PASA AHORA!
-Que Xuan escapó mientres que usté pegaba berríos y…
-¡Basta! ¡A ver, vosotros dos! ¡Dir a llamar al Gran Maestre Milión! Que escriba una notuca y mande una pega mensajera volando pa Desembarcu del Rey. ¡El reino ta en peligro!
-¡A la orden, Lord Comandante!

-¡Oye, Firme..! ¿Ónde dijere Ramiro que había que mandar la pega ho?
-¡Pa Tazones, mongol! Cómo se nota que yes foriatón, redios…

Negras sombras se cernían sobre el Reino, que aún permanecía ajeno a los males que acechaban desde el otro lado del muro…

 

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