Hola, buenas. Espero que al recibo de la presente os alcontréis todos los seres humanos del Facebook, e incluso las personas de orden y aquellas a las que no les gusta la horchata de chufa frejquita, bien de lo vuestro. Por aquí, pensando en salir de mi retiro facebookeril, que va ya para tres meses así a lo tonto, y me está viniendo de lujo.

Hoy he metido el pie a ver como estaban de turbias las aguas de este océano, y ya veo que sigue habiendo cosas flotando que dan grimilla, pero si no se entra a los comentarios de las noticias y eso, todo aparenta ser mejor. Ya lo vamos viendo.

Por lo demás, por aquí bien. A ver: definamos «bien». «Bien», tal como describió en 1948 el filósofo Björn Fustinger, que me lo acabo de inventar por todo el jeto, se puede definir como «sin ser tampoco una cosa de orgía y desenfreno asiático». O como postuló Franz Puterberger en su magna obra «Arráscame el entrepato que parece que lo tengo irritao», que también me lo acabo de sacar de la chistera, «por aquí, tirando».

O sea, que para los estándares actuales, que son menos exigentes que el jurado de los concursos de la tele en los que salen niños pequeños que cantan canciones de Joselito como el culo, pues bien.

Estar «bien», hoy en día, viene consistiendo en cosas de mucho agradecer, tales como tener pa un bocata mortadela -incluso con su aceituna y todo- , perras para comprar cosas de imitación en el Aliexpress y dar el pego molón o, en el colmo del desenfreno vital, que no te den muchos latigazos en el trabajo. Con esto ya se puede decir que estás como Zeus de vacaciones en el chiringuito del Torremolinos del Olimpo.

O sea, tampoco como Zeus porque Zeus digo yo que debía tener mucho mando aparte de vivir como Zeus como su propio Zeus indica. Que eso ya son palabras mayores, como «Electroencefalografista» o «metacisheterotransbigénero». Que son de las más mayores que hay. Por el contrario, palabras como «cantidubi» «petimetre», o «polaina» no son propiamente palabras mayores, sino «de mayores». Esto es así porque lo dicen estudios de prestigiosas universidades y establecimientos asiáticos de manicura. Y porque uno tiene una edad. Que dicho sea de paso, es una expresión de lo más imbécil porque todo Yisus tiene «una edad». Una en particular.

Total, que una vez aclarado que todo razonablemente bien, que la mortadela con aceitunas es tendencia a la par que lujo cuasi impúdico, y que «tener una edad» es una obviedad de lo más mongola, espero que estéis fetén, que os cuidéis mucho y que no os de por andar por ahí dándole lametones a las bolas del pasamanos porque si antes ya era intrínsecamente una gochada non plus ultra, ahora ya es deporte de riesgo y una mongolada más suprema aún que lo de «tener una edad».

Porque, nos guste o no, ya tenemos una edad. Oigan.

Besos y abrazos

a tutiplén for evribadi, pero con las debidas precauciones higiénicas. Faltaría más.

Hala. Alegrándome.

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