Voy a llegar tarde a trabajar por escribir esto. Y me da igual.

Y lo digo porque si ya es difícil convivir con el desatino permanente, asomarse por las redes sociales se está convirtiendo en un ejercicio de masoquismo de lo más fetén.

Se cae una cornisa. Pongamos que a causa del viento. Como consecuencia, el debate inmediato se centra en ciscarse en la concejalía de urbanismo y autoafirmarse en la colección de creencias que cada quien haya tenido a bien coleccionar en su mejor o peor aprovechada vida.

Luego lo prioritario es comentar si la víctima, viuda, se había buscado pareja “muy pronto”, o si jugaba a las tragaperras, o si cargaba a izquierda o derecha, o si era más de Cola Cao o de Don Simón. Entre medias hay que decir que qué pena más grande, pero ya de paso recordar que su actual pareja tenía que haberse fijado más en la cornisa. Como comentario. Ojo.

Muy importante: si el concejal va al escenario de los hechos, o si no va, hay que ponerlo a parir. Haz unos carteles de mierda, pero que rebosen bien de bilis y difúndelos para sembrar el mundo de luz y color. Es una cosa que ayuda mucho a la familia y honra a la propia víctima.

Llora por lo que estás viendo. Tranqui. Te van a poner a parir por plañidera. Claro, lloras por la de la cornisa pero luego no lloras por otras cosas. Ya te vale. Has dejado claro a quién votas, el color de bragas que llevas y que tienes una clara inferioridad moral.

Opina en las redes sociales. Tu opinión cuenta mucho. Insulta a todo pendejo viviente, que es lo que toca. Tú tienes la solución a todos los males. Hay que prohibir las cornisas inmediatamente. Sobre todo las de piedra ¡Que se vayan a su puta cantera! Hablando de Canteros, el hijo del Fary se apellida Cantero. Hay que vigilarlo. Seguro que es partidario de las canteras, y luego así se hacen cornisas de piedra. Hablando de piedra, había que lapidar al hijo del Fary y se acababa el problema.

Siente ira. Mucha. Pero ya si eso no la canalices para nada que no sea vomitar TUS mierdas personales, de las cuales tiene la culpa la humanidad. Tú no tienes ninguna responsabilidad sobre eso. Eres inocente. Es más: tienes la solución a todos los problemas. Por eso no te paras a meditar dos minutos acerca de los tuyos. Una vez un señor lo hizo, y va el tío y entiende cosas ¡Eso jamás!

Tú insulta. Vomita. Propaga detalles de mierda, que es lo importante. Critica mucho. Pero ya. Ahora. No permitas que la crítica espere por si se templa. Que luego no mola. Eso es lo prioritario. Pon a parir, que es tu opinión y tienes derecho. Por algo pagas impuestos. Faltaría más. Es lo que toca.

Pero sobre todo y por encima de todo, mezcla cosas y llena el mundo de más mierda.

Y pregúntate cómo es posible que el mundo esté tan lleno de mierda si tú ni matas ni estás a favor de las cornisas de piedra, ni nada.

Pues eso: ni nada

 

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