-¡Socorro! ¡Ayudadme hermanos! ¡Asistidme en este momento de congoja y penar, por el amor de Dios!

-¡Cielos, parece el Hermano Nataniel! ¡Los gritos proceden del claustro! ¡Interrumpamos la oración y vayamos a socorrerle Hermano Circasio!

-¡Dios nos asista! ¡Vayamos pues, hermano Fidencio!

-¡Que me saquéis de aquí pero ya, hijos de p… ! ¡Que me saquéis de aquí con presteza, amados hermanos!

-¡Ya vamos, hermano Nataniel! ¡Corremos tanto como nuestra ancianidad nos lo permite!

-¡AY SEÑOR! ¡¡¡QUE ME DA!!!! ¡¡¡¡SACADME YA CABRO… hermanos !!!! ¡¡¡Ayudadme en este momento de zobroza.. zorroz…zozorra… !!! ¡¡¡SACADME YA, JOD… COITO!!! ¡¡¡VAGINA, CÓPULA!, OBLEA!!!

-¡Ya pasó, hermano Nataniel!. Levántate y salgamos ya de la apacible contemplación del claustro. Te llevaremos al refectorio para que aquietes tu espíritu pues nada debe turbarlo. El Señor está contigo.

-¡Ayyyy! ¡Qué gran congoja aflige mi almax! ¡Ya me voy encontrando mejor, gracias a San Dokán y a San Droid!

-Pobre hermano Nataniel. ¡Nunca superará su claustrofobia!…

-Ni el segundo nivel del candycrás…

-Es la voluntad de Señor, hermano Circasio…

-¡Mala follá tié a veces!…

-¡Ya te digo, Surmano!…

—–
Ite, misa est.

 

 

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