Lo bueno de escribir lo que te da la gana es que escribes lo que te da la gana…

 


…y habiendo vuelto del mismo Wallhala vi tal profusión y despliegue de cosas a maravilla como nadie jamás viera, y en la contemplación de tal demasía me vi asfixiado en aquel proceloso mar que con tanta holgura y exceso ofrecía a mis ojos más de lo que abarcar pudieran. Y no es asunto baladí, pues humana es mi condición al cabo y mal puede la razón determinar con el necesario tiento aquello que ha de elegir cuando tantas son las opciones. Y en tal disyuntiva me veo echando de menos aquellos tiempos ya perdidos cuando a la hora de tomar decisión veíase uno en el peor de los casos frente a una simple dicotomía y las más de las veces frente a la más cierta de las elecciones habida cuenta de que la opción una sola era…

-A ver, Don Camilo, que estamos a punto de cerrar. Devuélvame ya la mierda de la carta de Gin Tonics, que le ví a poner un Larios con eschegüepes y dos hielos y andando…

-¡Si se empeña! Póngamelo en una palangana, joven, que lo absorberé por vía rectal…

-No vuelvo a abrir un bar junto a la RAE….

-Bueno está, ¡Cáspita! A falta de lo que diga el colon, que de natural lo tengo irritable. Que antes éramos de buen yantar y beber, aunque este último más sucinto, que Larios había de ordinario y de ser más prolífica la bodega apareciere si acaso una redoma despistada de MG ¡Ayyyy qué coño!…
—-
Fin (Tonic)

 

 

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