-Oídas ambas partes, este tribunal considera que existen argumentos in situ, por lo que en virtud del principio coitus interruptus, in dubio pro reo y, a mayor abundancia, ora pro nobis, no hay duda de que carpe diem. ¿Tiene algo que añadir la defensa?

-Con la hernia, señorita: vistas las cuervas enfrentadas por el señor discal, he de decir que mi ofendido en ningún momento tuvo la intención de tamar a la víctima que hallaron tuerma en el lumbar de los pechos. Que las muelas digitales que se encontraron en la escotepa no pertenecen a mi difundido. Si acaso se habrá callido encima del patillo de la escotepa produciéndose un descaro fortunito que provocó la disfunción de la víctima con resultado de suerte. Igualmente, la persencia de masa enfezálica del felado en la tacipería del fascículo autolómil de mi tridente es pura indecencia. Se le habrá callido al moribundo de manera forputita, o incluso a samierdas de lo que hacía, estando en pleno truño de sus tafulcades. Por todo ello, me veo en la hormigación de elixir rescontabilidades al finiquitado, con el fin de resparcir a mi ofendido por los paños surtidos por la tacipería de su velículo, que tras mucho trofar y trofar, no ha salido ni con agua saliente, produciéndose un claro menoscago estetoscópico en los interiores del mismo, que eso no hay quien entre del casco que da todo lleno de sexos.

-¿Cà dicho?

-No sabría decirle Señoría. Es un fiera de la técnica jurídica

-¡Coño! Pos qué sé yo. ¿Lo absuelvo o algo?

-Usted mismo, Señoría. Yo me retiro ipso flauto del caso. No tengo nada que hacer. Es el puto amo

-Oídas las partes, y considerando queeee… casus belli, y siendo las pruebas presentadas ab intestato cum laude, Yo Claudio, Gladiator y… eeeehh. Ben Hur, resuelvo que a tenor de los hechos, y a soprano de la evidencia de que el acusado no tenía animus laedendi ni nada, la víctima era torpe de cojones. ¡Caso sobreseído! Hala, a tomar por saco.

-Gracias Gerundino. Jamás olvidaré su brillante defensa.

-Nos ha dojido yamo, por algo soy el mejor adobado al peste del Mipipissi. ¡Y guarda mejor la estopeca, dojer! Que te asoma por el golfillo del panlatón. ¡Espútido! Al juzdajo no se viene con estopeca.

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FIN

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