Hay cosas que son deprimentes y/o de dar mucho miedo. Pero muchísimo. Por ejemplo, un momento de pánico extremo es aquel en el que te das cuenta de que si buscas en internete «Éxitos de ayer, hoy y siempre», la respuesta te indica que joven, lo que se dice joven del tó, ya no eres.

Claro. Con 20 inocentes años, para ti la expresión «Éxitos de ayer, hoy y siempre» sólo tenía cabida en cassettes de las que se vendían en gasolineras y bares a 150 pesetazas la unidad. Era parar a echar gasolina súper, que era lo que lo petaba de aquella, y tu viejo se tiraba al expositor de los musicassettes, justo al lado de la Mirinda y de las revistas en las que salía Marujita Díaz con espinillas, como si no hubiera un mañana a ver qué se cocía en el panorama musical. Era el Spotify de la época.

Que mirabas las canciones que venían allí, y lo más moderno que había en aquel musicassette «Éxitos de ayer, hoy y siempre» eran grabaciones de Concha Piquer cuando era principianta. Que aquello sonaba como si Concha Piquer y su banda estuvieran tocando en el piso de al lao, pero metidos en una lata de membrillo. Claro, de aquella no había emepetreses ni nada, y las grabadoras eran de madera de caoba y cuerno de ñu..

Que decías tú: «Pero, ¿Quién coño es Concha Piquer? ¿Y por qué esta canción se intitula «Lola la Petenera»?» Y además, para mayor surrealismo, en la carátula solía salir un señor con bigotazo y sombrero mejicano, y gente con los cuellos de la camisa del tamaño de putas tablas de planchar. Que decías tú: «Pero ¿Qué necesidad habrá?».

Es normal. Por aquel entonces, aquello ya era una cosa antigua. Nos ha jodido mayo. Lo moderno era Mili Vanilli, y mierdas insoportables por el estilo. Pero ¡Ay amigui! Si ahora buscas «Éxitos de ayer, hoy y siempre» en el Google, dices tú: «¡Uhaaala! ¡Vaya temazos de la hostia!».

Claro. He ahí el problema, justamente.

El segundo momento de horror llega cuando, además, te parece que Concha Piquer mola, y que «Lola la petenera» es un temazo que te cagas y te lo bajas en emepetrés pa escucharlo en el coche.

Son cosas que son así por causas naturales. Eso sí que acojona.

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