MANUAL DEFINITIVO DE USO Y DISFRUTE DE LAS UVAS Y LAS DOCE CAMPANADAS

Hacer la declaración de la renta a la pata coja, provocar una fisión nuclear con una tapa de yogur, un cordel y un moco, abrir la boca en las redes sociales sin que nadie se ofenda, encabrone, y/o altere y comerse las uvas. Todas ellas son acciones que se caracterizan por su complejidad extrema que te cagas.

De las tres primeras no voy a hablar por modestia y porque no tengo ni puta idea. Por el contrario, de comerse las uvas controlo mucho. Casi podría de decirse que soy un experto. También podría decirse que no tengo ni puta idea, pero mi doble condición de español y cuñao me llevan a regalaros esta clase magistral acerca del correcto uso y disfrute de las doce uvas y su interacción con las doce campanadas:

1.- Se cogen 12 uvas. Tienen que ser de la variedad Aledo, por su carácter afrutado y su marcado pregusto, gusto, postgusto y retrogusto a uva. La sensación en boca es de tener uvas en la boca. Si antes te comes un regaliz, tres almendras y chupas la pata del sofá, además obtendrás delicados matices de regaliz, almendra y madera. El resto de variedades de uva no valen porque son una mierda. Si te compras uvas sin pepitas viene el espíritu del Fary y te da dos hostias por amariconao.

2- Se cuentan las uvas para asegurarse de que son doce. Se debe hacer así: «una, os es, at, inc (ahora respirando pa dentro) eis, et, och, nué, dié, on, ¡doce!»

3-Te llenas de orgullo y satisfacción porque las contaste bien. Eres un máquina del álgebra y el cálculo.

4-Enciendes la tele y pones las doce campanadas. Preferentemente las de la Puerta del Sol. La tele no enciende. Normal. Suelta ya el mando del deuvedé y coge el de la tele. Ahora sí. Este año ya no está Ramón García porque no pasó la ITV. En su lugar están los cocineros esos del Masterchef que tienen mú malaje. También está Anne Igartiburu porque puede mirar pa los dos a la vez. Como Leticia Sabater, que también fue candidata a presentar las campanadas pero en TVE la descartaron porque tampoco pasó la ITV y porque era Leticia Sabater.

5-Cuentas las uvas otra vez: «una, os es, at, inc…» no vaya a ser que no haya doce.

6.-El de Masterchef coge un kilo de uvas y se los mete en la boca empujando con un zapato. Mastica las uvas enérgicamente y dice que son una puta mierda y pone a Anne Igartiburu a parir por ello.

7-Anne Igartiburu le da dos hostias pues. Por cretino. El otro cocinero no abre la boca no vaya a ser.

8.-Ponen un anuncio de Chanel, otro de Versace y otro de Coca Cola. Te pones muy contento porque a una Coca Cola todavía llegas. Eres un tío con pasta. Recuerdas que en la nevera tienes Cola del Mercadona porque es más barata. Y que no tienes pasta. Te deprimes.

9.-Cuentas las uvas otra vez porque eres un puto agonías. Sigue habiendo doce, lo cual es normal porque las uvas son gilipollas como los zombies de The Walking Dead y es lo que tienen. Las metes en un bol y se dedican a estamparse la pepitilla con las paredes del bol y no son capaces de escapar ni nada. Tranqui. Siguen y seguirán siendo doce.

10-Suenan los cuartos y te preguntas por qué mierda tienen que sonar los cuartos con lo fácil que sería poner a un señor de Murcia que dijera » ¡Acho, pijo! ¡Atiende! ¡A la una, a las os, a las es! ¡YA!». Ves por la tele que en la torre del reloj cae una bola atada a una cuerda y te preguntas por qué cojones se ponen a atar bolas de una cuerda en lugar de gastar el dinero en algo importante. Políticos de mierda… Recibes el Whatsapp 56784 con el mismo chiste por 56784ava vez. Lo miras no vaya a ser que sea algo urgente.

11- A todo esto te das cuenta de que en la tele ya van por la cuarta campanada. Cuentas las uvas de nuevo. Sigue habiendo doce. Además de imbécil, desconfiao. Te embutes las uvas a puñaos, ahí a lo Pepe el de Masterchef. Anne Igartiburu ya está diciendo «Feliz 2017» Pepe el de Masterchef está escupiendo el cava y poniendo a parir a medio San Sadurní de Noya porque el nivel de carbónico en la Escala Richter no es correcto. Anne Igartiburu le hace una maña de judo que lo pone fino.

12- Este año sólo te han sobrao cuatro uvas. Lo sabes porque las cuentas. Te preguntas cuántas uvas te habrás comido. Lo menos seis. Además de idiota eres imbécil. Sientes en la boca un agradable sabor afrutado y un marcado pregusto, gusto, postgusto y retrogusto a uva. La sensación en boca es de tener lo menos seis uvas en la boca. Lo sabes porque te sobraron cuatro. Te llega el Whatsapp 56785. Limpias la pantalla de uva y babas con la manga. Es el mismo chiste pero te descojonas otra vez porque eres así. Del mismo descojone escupes todo el bolo alimenticio de uva y babas sobre la mesa para solaz y esparcimiento de la familia, que celebra tu simpática ocurrencia con vítores, loores y gontumadres. La ceremonia de las uvas ha sido un éxito un año más.

Y así es como se hace la cosa de las uvas. Espero que quede claro de una vez por todas, que luego lo hacéis como el culo y os preguntáis por qué.

Y sin más, os deseo un feliz San Fermín, que cumpláis muchos más y que la fuerza sus acompañe al médico de cabecera cuando tengáis que ir.

 

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La lotería de navidad y otras hierbas:

El 22 de diciembre es el día de la Lotería, que es una cosa de mucha magia, alegría e ilusión, sobre todo por lo que viene siendo la parte sur de los escrotos ¡Cagun diola! Vamos a ver, ¡Que es día 22! ¡Ay, qué monoooo! ¡Los dos patitooooos!

¡Que en una fecha tan ñoña no te puede tocar ná decente, chaval!

Ya por el mes de agosto, cuando estás en la playa con el frigopie de mierda derritiéndose y pingando por el codo abajo en plan lava volcánica, que eso es el ingrediente secreto del Super Glue, (putos frigopies), los niños que llevan toda la mañana alimentando tu lado psicópata con la puta pelotita de Nivea te pillan desprevenido y te jincan dos participaciones del Clús de Júrgol Infantil San Sorete, con sede en Miruenganillos de la Condesa, provincia de Albacete.

¡IDIOTA! ¡QUE AHÍ NO TOCA NI DE COÑA, QUE BUSCAS ESE PUEBLO EN EL GOOGLE MAPS Y NO SALE!

Ahí ya, te has quedao sin 10 pavos, de los cuales juegas ocho, que son justamente los que no te van a tocar. Te hubieras gastao esos 10 leuros en el bar ese cutre barato de los vasos guarros en tercera línea de playa, que te daba pa una pila de cañas con tropezón, que cuenta como tapa.

Luego ya te coges participaciones del Coro de la Asociación de Mudos, Infantas y Callaos en General «Virgen del Cazo», que utilizan exactamente el mismo modus operandi, pero como eres gilipollas, esta vez te coges cuatro participaciones, que con esos 20 pavos te podías comprar la discografía completa de Jesulín o algo.

Se repite esta operación otras catorce veces, y como eres gilipollas olímpico de los de medallica, no se te ocurre que esa pila de participaciones constituyen pruebas documentales irrefutables con las que cualquier tribunal médico te concedería ipso facto una paguita vitalicia de gilipollas, que son unas perras que te vendrían de perlas. Pa comprar más lotería ¡GILIPOLLAS!

Y el día del sorteo te tragas por la tele a los niños de San Hildungardo cantando la misma toda la mañana, que parece que eso lo compuso Perales, o Jarabe de Palo, y a las dos horas se te activan unas neuronas psicopáticas que te dicen: «¡¡¡Sacaelhachaaaaayyyyquédatesóoooloooo!!! ¡¡¡Noooodejeeeesniuuuuunoooo!!!!» El señor ese que lleva un traje hecho con décimos de lotería también contribuye bastante a la cosa de la mala hostia y la psicopatía…

Menos mal que entonces sale el gordo y te quedas paralizao cuando ves que tocó en alguna pedanía al suroeste de casa Dios. Entonces ya se te activan otras neuronas que te ponen como una moto Feber los centros de hipocresía y bilis de la chunga en general y empiezas a decir lo de «al menos tengo salud» olvidando lo de la hipertensión, el colesterol. el azúcar, los triglicéridos, la alopecia, el grano en el culo y la uña del dedo gordo que ya no es que la tengas encarnada, es que deja lo de la Encarnación de la Virgen a la altura del champagne de Tetra Brik. El gordo no, pero todo lo demás eso es tó tuyo, así que salud sí que tienes, sí. Una mierda pinchada en un palo, pero oye, la tienes.
Sin olvidar lo de «al menos ha tocao mú repartío» , haciendo como que te alegras, pero es mentira. Te jode como una paja de metro treinta en un ojo, porque aunque lo volvieran a repartir «mú bien repartío» otras catorce veces, no veías ni un chapo ¡Pringao!

Total, que al final, de la caja de zapatos que tienes hasta el culo de décimos y participaciones al menos te ha tocao lo jugao en las participaciones del Clús de Júrgol Infantil San Sorete, con sede en Miruenganillos de la Condesa, provincia de Albacete, y te pones más contento que la Kardashian en un mercadillo de tangas dos tallas pequeños, hasta que ves que pa cobrarlo tienes que ir a la Caja Rural de Miruenganillos y dices: ¡Coño, pues voy y me doy una vuelta! ¡QUE NO SALE EN GOOGLE MAPS, SO COMEMIELDAS! ¡QUE NO SABE IR NI EL DEL ALSA!

Y entonces ya se te activan otros centros neuronales, que son los encargados de hacer que mires a ver si te toca algo en la pedrea, cuando en el fondo sabes que lo que te va a tocar , pero fijo, es una pedrá. Una bien dá.

Iba a decir que siempre nos quedará El Niño, pero seguro que el cabrón te endiña participaciones de esas del clus de júrgol de las de pagas cinco y te llevas cuatro o algo…

 

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De celdas, monasterios, relicarios, viajes en el tiempo y otras fiestas de guardar

De celdas, monasterios, relicarios, viajes en el tiempo y otras fiestas de guardar

Siendo cosa cierta según mi memoria alberga, que al pie de  tres años hará que nuestro  Rey Don Felipe el cuarto entregó el alma al Altísimo, y teniendo yo barrunto cierto de que poco ha de quedar a este pecador para cabalgar igual viaje, que no hay en esto distingos entre reyes, clérigos y gentiles, véome obligado no menos por la venerable ancianidad de la que buena fe dan cuantas arrugas y marcas y albas vellosidades que en la faz labradas llevo, que por dejar testimonio fiel a las 
generaciones que detrás hubieren de venir de cuantas cosas y vivencias y sucesos estos ojos vieron, yo, que por gracia llevo y así me cosnocen como Juan de Troncedo, doy en escribir estas líneas de mi puño y letra, que en no teniendo ya el pulso como de mozo, bien pudieren salir de renglón torcido  mas sin mengua alguna de la recta verdad. Y por más señas si así no fuere, el Señor me lo demande con mucha severidad y punición.
De familia humilde y medio hidalga por parte de madre, en siendo primogénito y varón y teniendo mis progenitores muy  magra herencia que dejarme,  por mediación del nuestro cura párroco Don Prudencio, santo varón que siendo de parroquia pequeña y muy rural era hombre de muchas letras y muchas luces, habíame enseñado a las cosas del leer y del escribir y con mucha recomendación suya por epístolas que mandó al Abad del Monasterio de Santa María la Real que distaba  muchas jornadas de allí,  tomé los hábitos a la edad de veinte, siendo aún de piernas y brazos fuertes y dientes enteros, que la mocedad de tales dones anda sobrada, mas tenía yo entonces poco seso, que no fueron sino los años de mucho estudio y disciplinas y privaciones todas en el cenobio quienes vinieron a poner remedio a lo segundo y a hacer gran quita de lo primero. Que buen cristiano no ha de querer para sí juntar los dones todos del cuerpo y la sapiencia por ser cosa de mucho pecado.
Y con el correr de los años muchas  lecturas hube, merced a los libros y pergaminos y documentos otros que con abundancia había en el Monasterio de Santa María La Real en el que servía a nuestro Señor, donde vide y me empapé de lo que en otros siglos copiaron laboriosamente los monjes que  me precedieron. Y dellos escritos muchos eran prohibidos por contener herejías y saberes de moros y judíos y alquimistas y gentes que contaban magias y brujerías de mucho espanto. Mas habiendo querido Dios nuestro Señor que ninguno de los abades que en el cenobio dicho mandaron fuese de juicio severo en demasía con las cosas escritas, y por lo apartado que estaba de caminos y posadas y las muchas cuitas que suponía allegarse hasta él, quedando así aquellos muchos anaqueles y estantes y cofres rebosantes de conocimientos y saberes lejos de manos inquisidoras de aquellas de hoguera fácil,  tuve por ventura navegar por aquellos mares de tinta pecadora y fijar en el seso cuantas enseñanzas en ellos había, cuidando de no olvidar los principios de la fe verdadera por procurar que no se perdiere el alma mía por tanto alimentar las cosas de la cabeza y la razón.
Y así, púseme en mucho conocimiento  de artes muy antiguas que hablaban de cosas muy contra natura, que manejar permitían las cosas del tiempo, y contaban de hechos y sucesos muy espantables de gentes que a su antojo iban y venían a voluntad a tiempos muy remotos de antaño y con igual maña a tiempos futuros y volvían  como si nada hubiera acontecido a los tiempos presentes que por nascimiento les tocaban. Y cuidaba yo mucho de que los otros monjes y el Abad no hubieran noticia alguna destas lecturas y enseñanzas que por ser tal su naturaleza ni en confesión me hubiere atrevido a revelar, y confesábame a solas ante Dios nuestro Señor por ver si su infinita bondad perdonaba aquellos pecados que parecíanme a mí de más castigar que los de la carne. Y así, en teniendo miedo y vergüenza en demasía y más de lo primero que de lo segundo, pero más grande curiosidad que de ambas dos cosas,  resolví de poner en hechos aquellas historias y de probar en mi carne mortal y pecadora si aquellos viajes por los  tiempos eran de factura posible.
Y por procurar más disimulo a la aventura, mandé recado al Abad de que me dispensara de las horas de trabajo y de recibir alimentos ni cosa alguna con los otros monjes, y de no ser turbada mi soledad en dos jornadas en las que, el Señor me perdone, dije yo que iba a hacer ayuno y penitencia y mucha mortificación de la carne y mucha oración y vigilia. Y quiso la Providencia que me fuera concedido quedar a solas en mi celda sin tener que dar cuentas a nadie ni ser perturbado mi retiro en las dos jornadas siguientes.
Y la cosa primera que hice no fue sino elegir a qué año me había de llevar la aventura. Y pasando sin mirar las hojas de las Sagradas Escrituras, al azar puse el dedo sobre Éxodo capítulo 20, y teniendo ya las dos cifras primeras, me dije de elegir otras dos por ser bastantes cuatro, no fuera a llegar después del Juicio Final por mucho inflar las cifras, y parecióme que era cosa de poco seso y escasas luces llegar después del fin de los tiempos. Y quiso la fortuna o el infortunio, que como se verá en el relato no sé bien de las dos cual fue, que eligiera los versículos primero y sexto, y así fue como juntando las cifras cuatro, quedó dispuesto que había de viajar al Año del Señor de dos mil y dieciséis, y parecióme número de mucho vértigo y que mucho habría cambiado el reino para entonces, pero siendo esa mi suerte, quedé resignado a ver y vivir en mis carnes mortales lo que en aquellos tiempos futuros aconteciere.
Ahorro al lector, por lo prolijo de las muchas invocaciones y fórmulas y sortilegios que se han de emplear, los detalles y rituales que es menester usar para estos viajes y diré que finalizados los dichos encantamientos, al punto mudó todo cuanto veía, y ya no estaban donde solían las paredes de mi celda, ni los pocos enseres que en ella había. Y halléme de súbito en lugar que nunca antes viera, y era de mucho espanto y mucho susto y muy notable de ver cuantas cosas allí había.
Y vide muchos carruajes de colores vivos que de rojos y amarillos y otros colores ofensivos en demasía a la vista dañaban, mas ninguno de ellos llevaba caballo ni mula ni acémila que de ellos tirara, y movíanse igualmente. Y aquellas aberraciones salidas del mismo infierno mucho ruido y alboroto formaban en torno de sí. Y vide construcciones y edificios y comercios finos como jamás cristiano imaginara. Y en los muros dellos muchos habían grandes letras, que descían cosas como “ZARA” y pensaba yo que allí había de faltar a la fuerza  “GOZA”, y que por lo que fuera sin gozo quedara, y ropajes muy extraños y de muchas medidas habían en los estantes,  y otros que rezaban “Burger King” y “KFC” que mucha olor a fritura y aceites y grasas daban, que a mi entender cosa buena no pudiera salir dellos. Y encomendéme al Altísimo al ver otro que “El Corte Inglés” decía, que así tuviere las más finas mercaderías no pisara yo ni habiendo hartura de vinos por no ofender al Rey nuestro señor en siendo los ingleses gentes de mucha piratería y poco fiar, que tantas afrentas hicieran al Reino y mucho oro de las Américas y cosas de valor hurtaron a placer de navíos de las Españas. Y siendo los cortes cosa por lo común de poco desear, menos habían de serlo si de la Inglaterra venían. 
Y había de posadas y tabernas en una calle sola como en la cristiandad toda, que es cosa notable que las gentes de este tiempo han de ser de mucho catar vinos y licores y otras bebidas de nublar el entendimiento. Y eran los suelos de las calles duros y sin barros y no olía a orines y excrementos en demasía, que se conoce que habían bien de letrinas y pozos negros y cuidaban aquellas gentes de no vaciar los orinales por las ventanas, que era cosa de mucho agradecer. Y di en observar que las gentes todas, mayores y menudas y casi hasta los infantes de pecho iban mirando con mucha fijación unas cajas pequeñas  y alargadas y de poco fondo que en las manos llevaban, que pensé que habían de ser relicarios de mucha devoción viendo que dellas no levantaban la mirada en momento alguno.

Y hordas había por doquier de zagales y zagalas con los dichos relicarios que aparentando estar ajuntados en grupos, que es de pensar que fuera por haber amistades entre ellos, mas no dirigían   palabra alguna los unos a los otros, ni quitaban la vista de los dichos relicarios, cosa que a mi entender había de ser porque las amistades entre ellos fueran escasas y buscaran consuelo en los relicarios que en las manos portaban. Y acerquéme a uno dellos y de las manos quitéle el relicario, y vide con mucho espanto que por un vidrio que en la tapa llevaba, veíanse de figuras y de imágenes muy espantables, obras todas del maligno, y con mucho aspaviento solté de las manos aquel ingenio infernal, que fue a dar en el suelo con mucho estruendo y en mil pedazos rompió, y dejaron de se ver las figuras y las imágenes, que se conoce que del golpe huyeron. Y el zagal fuera de sí al ver el relicario suyo tan quebrantado por los suelos, arrancóse a blasfemar y a  lanzar muy grandes improperios contra mi persona, y aparecieron en un carruaje que lanzaba rayos azules por la techumbre dos uniformados que se conoce que habían de ser alguaciles, pues llevaban al cinto un palo y como unos arcabuces pequeños que por prudencia no quise yo catar, que ya tenía visto que eran estos tiempos de ingenios y máquinas y de invenciones muy espantables de ver.
Y viendo los alguaciles que andaba yo con los mis ropajes que desentonaban más que un Cristo en puerta de lupanar, debieron convenir que no estaba yo en mis cabales, y conmináronme a marchar del lugar so pena de llevarme preso, cosa que pensé yo que sería poco conveniente a un clérigo de mi edad y condición, que poco propicia era para llevar palos y guantadas y puntapiés y que mejor me guardaba de acabar en las mazmorras de los dichos alguaciles, que sería cosa de mucho quebranto y vergüenza.
Y así decidí marchar de aquellos tiempos, que estando en ellos míos no eran, y caía ya la noche, y resolví  en viendo una casa que tenía en los muros la leyenda “Club El Paraíso” que en letras muy luminosas y de un hermoso azul encendíanse y apagábanse una y otra vez haciendo como un zumbido a la par, que aun no sabiendo qué cosa era un Club, no podía ser mal asunto en llamándose “El Paraíso”
Y de lo que en el Paraíso aconteció excuso al sufrido lector por no ser prolijo en palabras ni hablar en demasía y por ser cosa de mucho pecado y poco decoro para buen cristiano. Y usando otra vez de los sortilegios y fórmulas y liturgias volví al tiempo que me tocaba sobrándome un día. Y en los días que siguieron viéronme los otros monjes y el Abad muy rejuvenecido y con gran regocijo y júbilo, y con otros brillos en los ojos, y con muchos bríos para el trabajo, y pensaron que era cosa de la mucha oración y recogimiento y mortificación de la carne habida en mi celda.
Y para mis adentros pensé en habiendo hecho Adán y Eva tan grande felonía en su Paraíso, no había de ser tanto pecado el que hiciera yo en el mío, y que en no mortificando la carne por una vez no se había de acabar el mundo.  

Y en renegando de los demonios en paz me puse con Dios, y a la vejez viruelas, que no es mala cosa…
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Cosas difíciles, bilis, y otras ofensas

Cosas difíciles, bilis, y otras ofensas

La neurocirugía, la física cuántica, la ingeniería aeroespacial, el encaje de bolillos, montar un mueble de Ikea a la primera sin que te falte el tornillo Stüpiden… Todas ellas son cosas que tienen en común el hecho de ser dificilísimas.
Pero que digo yo que si hay algo difícil, pero difícil que te pasas a día de hoy, es abrir la boca en las redes sociales sin que alguien se ofenda y/o escandalice más que Pitita Ridruejo en un concierto de Extremoduro. De hecho dicen que en el Facebook además del botón de «Bloquear» y del de «Eliminar de mis amigos«, van a poner otro de «Yomecagüentóstusmuertosjolagranputa» para dar salida a la sobreproducción  de bilis de forma ordenada a la par que tecnológica. Hay estudios que dicen que la bilis que produce en un día un ofendido profesional del Facebook podría proporcionar energía a una ciudad de 250.000 habitantes durante tres meses bisiestos.
Y siendo tan general esto de ofenderse por todo,  digo yo que o bien debe ser cosa del cambio climático, o bien tenemos la piel más fina de lo normal. De tratarse de esto último no cabe ninguna duda de que estaríamos hablando de un clarísimo complot del Mercadona, que le pone algo chungo a los potingues de Deliplus, y de la que te hidratas o te exfolias el careto te meten por vía tópica un chute de Malahostiadiol o de L-Ofenditina. Y por si fuera o fuese poco el Deliplus, hay fundadas sospechas de que el Hacendado tenga algo que ver en el asunto: un tipo que lo mismo te hace unas galletas, un yogur de coco o unos macarrones, y todo ello sin gluten ni nada, no puede ser de fiar. O sea, que el Hacendado está acaparando todo el gluten para él solo –el muy cabronsón– y de ahí que no se pueda opinar sobre nada en el Facebook o en el Twitter sin que la concurrencia, que está hipogluténica perdida, se te tire a la yugular.
Por ello, para luchar contra el exceso de Malahostiadiol y de L-Ofenditina y la flagrante escasez de gluten, vamos a considerar algunas cuestiones a tener en cuenta para que la peña no se nos ofenda toda en esos lugares que sirven para demostrarle a todo el mundo lo feliz que eres «pa’ que se jodan», más conocidos como «redes sociales»:
Una cosa que, al igual que Nacho Vidal, puede traer mucha cola son las expresiones y frases hechas. Si por ejemplo llueve mucho ni se te ocurra decir que «hace un día de perros» porque te van a salir 350 animalistas dándote de fostias hasta en el DNI electrónico por insensible. No seas zoquete y limítate a decir que «hoy llueve mucho», aunque en tal caso también corres serios riesgos de que te caneen por simplón y por decir obviedades: la peña ya sabe que llueve mucho porque es lo primero que miran en el «esmarfón» antes de meterse en las redes sociales a ofenderse.
Si un día no te encuentras del todo bien, no seas asno y en ningún caso se te ocurra decir que «no estás muy católico» porque te convertirás ipso facto en cosas como por ejemplo , un cristofascista. En todo caso deberás decir que «no estás muy confesional ni tampoco aconfesional, tirando a ateo o a agnóstico pero todo ello dentro de un orden relativo dentro de las creencias personales» aunque probablemente incomodarás alguna sensibilidad anarquista por lo del orden, o a los aficionados al baloncesto por lo de las personales. Limítate a decir «Estoy jodido/a» , cosa de la que se alegrarán un alto porcentaje de tus amigos y como mucho te pondrán 25 cartelitos con frases de esas de autoayuda de Paulo Coelho. Tú eliges libremente la penitencia.
En temas de política sí que tienes que andar con pies de plomo, porque aunque ya se sabe que en España todos somos muy tolerantes y extremadamente respetuosos con las creencias de mierda de los demás, la paciencia tiene un límite. Aquí da exactamente igual lo que digas, porque serás un fascista-leninista-neoliberal-liberticida-marcablanca y de las JONS te pongas como te pongas. Por tanto te quedan tres opciones y elijas la que elijas vas a quedar como Cagancho en Almagro o lo que es lo mismo,  como Belén Esteban en Saber y Ganar
  • A) Colapsar Internete compartiendo las 24 horas del día una amplia selección de los carteletes y textos de copia-pega que más y mejor insulten a todos los que no vayan a votar lo que tú. Que lo que pongan los carteles sea verdad o no, no importa lo más mínimo. Tú a lo tuyo, que es concienciar a los demás de que son completamente gilipollas y tú no.
  • B)  No publicar ni compartir nada al respecto para que quede más espacio en tu muro para los carteletes que comparten los de la opción A.
  • C) Hacerte el orejas y limitarte a publicar fotos de gatetes y carteles con frases de Paulo Coelho,  para terminar de colapsar el muro de los de la opción B, no sea que se vaya a desperdiciar espacio a lo tonto.
Luego ya, puedes optar por A y C a la vez, pero entonces es bastante probable que ofendas muchísimo a los de la opción B, que a su vez ofenden a A y a C porque su desinterés y falta de posicionamiento los hace cómplices silenciosos del sistema.
Respecto al tema del sexo, hay reglas que se deben respetar: si eres hombre y ves un artículo remotamente relacionado con el asunto del follifornicio en cualquiera de sus variantes, como por ejemplo: «Las siete cosas que debes saber para volver loca a tu pareja en el lecho»por alguna extraña razón siempre son siete– ni se te ocurra compartirlo, cerdo machista. Tú entra a mirar el artículo a ver si sale alguna teta o algo, y punto.  Por el contrario si ese mismo artículo lo comparten ellas está bien, porque es para mejorar la relación de pareja y «por si aprendes algo». Lo que ellas no saben es que dejaste de leer el artículo cuando viste que no salían tetas ni nada, y que casi prefieres que te hagan directamente un breve resumen de las siete cosas que se supone que tienes que aprender. Pero no se lo digas, no se vaya a ofender. Tú haz como que leíste el artículo, pero no le des a «Me gusta» o todas sus amigas sabrán que eres un salido -cosa que por otra parte, todos tus amigos ya saben perfectamente.
Conclusión: que los dioses repartan gluten,  que buena falta nos hace. Menos a los celíacos, no vaya a ser que se ofendan.
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Avances científicos, reality shows y otros grandes éxitos

Avances científicos, reality shows y otros grandes éxitos

Vivimos en un mundo lleno de avances científicos y tecnológicos del recopón, con sus smartphones, sus compresas con alas aerodinámicas –se conoce que para que corra mejor el aire-, sistema odorcontrol, radio FM  y bluetooth, sus bolsas de conguitos marca Hacendado de medio kilo, o  su Vaginesil por si te da la  sequedad o el picor en la zona de la  Tierra Media… Todos ellos grandes avances que ofrecen una solución para cada necesidad e incluso una necesidad para cada solución, oiga.  La investigación científica va camino de dar respuestas para casi todo, excepto para la muerte, para España y para la gilipollez. De hecho lo de la muerte e incluso lo de España tiene más visos de solución científica que lo de la gilipollez.

Esto es así porque si se resolviera la gilipollez humana no se venderían, por ejemplo,  los palos de hacer selfies, las katiuskas de goma de  a 200 leuros el par, las gorras de poner pa’ atrás, ni los pantalones «cagaos«,  con las nefastas consecuencias  que ello tendría para la economía china. Pero esto es otro tema.
La cosa es que vivimos en un mundo que ha sido capaz de dar respuestas a problemas muy gordos, tales como la penicilina para las enfermedades, el calimocho para las penas, las tiritas para las pupas o el Mister Proper para la roña persistente,  y sin embargo ante la lacra de los Reality shows a los ingenieros no se les ocurre otra cosa más peregrina que inventar la tele en alta definición.  Hay que ser cabrones.

Porque tú llegas a casa directamente del Carreful más próximo con tu tele de 200 pulgadas, con su alta definición y su canesú, la enciendes y casi seguro que lo primero que te vas a encontrar, así sin anestesia ni nada, es un primer plano del jeto de la Esteban moqueando y balbuceando gilipolleces de un tal Míguelcon acento en la «i»-en Full HD Dolby Surround System, que en inglés quiere decir «Alta definición, pero alta que te cagas». comprendiendo de la forma más dolorosa que, para según qué cosas, cuanta menos definición mejor.  
Y llegados a este punto, trataremos de explicar para los no iniciados qué es y en qué consiste un reality show -pronúnciese «realitichou«.
Un realitichou es un «pograma» de la tele que se suele poner en «praimtaim«, que en inglés es un término que significa «a una hora que lo vea todo dios».  Hay muchos tipos de realitichous. Unos son de mayores que cantan como Bisbal, otros de niños que cantan canciones de Joselito y de niñas  de tres años que cantan «La Zarzamora» como el culo, pero con mucha gracia porque tienen tres años, otros de gente que cocina… Pero hoy nos centraremos en los realitichous de gente que se supone que va a convivir entre sí.
La cosa consiste en poner a concursar a un conjunto de homínidos o prehomínidos de ambos sexos-la especie de los concursantes es una cosa que decide el productor– en un plató hortera, en una casa hortera,  o en una isla hortera a tomar por saco, haciendo las mismas cosas que se supone que hace la gente normal sólo que con unas dosis de bilis, analfabetismo y mala hostia incompatibles con la vida. 
Lo primero que hay que decidir es si los concursantes serán famosos o no. Esto es muy importante porque definirá el nombre del programa.
Ejemplo:
Si los concursantes son desconocidos: «Potorros, badajos y viceversa»
Si los concursantes son famosos: «Potorros, badajos y viceversa VIP«
Hecho esto, y para que el realitichou mole, tienes que hacer un casting entre miles de seres y elegir bien a la peña que vas a meter a concursar, que tendrán que cumplir severos requisitos tales como una capacidad neuronal suficiente para controlar esfínteres y respirar de forma autónoma y, pudiendo ser, sin  excesivos estudios o una profesión concreta.  
Independientemente de la metodología aplicada, la selección natural actuará por sí sola y te quedará un grupo en el que los psicólogos y otros especialistas, haciendo un alarde de sadismo sin límites, elegirán finalmente a lo más granado de la concurrencia. 
Luego ya le asignas a cada concursante el papel que va a interpretar en el realitichou de modo que se integre en uno o varios de los siguientes grupos en función de sus habilidades personales:  
  • Malos integrales: se encargan con gran eficacia del tema del hijoputismo
  • Guarros cum laude: dícese de aquellos cuya máxima aspiración en materia de limpieza es que los testículos no se les queden pegados en el asiento  del WC. 
  • Vagos alfa: su principal cometido en el programa es hacer la fotosíntesis, pero sin cansarse mucho. 
  • Plañideros sin fronteras: sirven para llorar a todas y cada una de las putas horas del día porque en realidad no quieren estar en el programa, pero no hay quien los saque ni con espátula y soplete.
  • Hacendosos de morondanga: No habían visto una escoba jamás y en la vida real su máximo esfuerzo es hacer la digestión, pero en el realitichou hacen como que trabajan mucho. 
  • Salidos compulsivos: sufren una tendencia irrefrenable de fornicar hasta con el mocho. Son  los encargados del tema del edredoning y el intercambio de fluidos.
  • Sosos hasta pa’florero: son como Iniesta, pero sin balón ni nada.
  • Filósofos de todo a cien: una vez leyeron un libro, y se encargan de decir gilipolleces sin sentido alguno confundiendo y mezclando frases de Paulo Coelho con canciones de Torrebruno . Ejemplo: «El amor no necesita ser entendido porque Tigres y Leones, todos quieren ser los campeones» Lo bueno es que como el nivel general es bajo, van colando.
Una vez asignado el papel de cada cual, los metes en el plató, casa o isla de turno, y dejas que la cosa fluya por sí sola. Si ves que la cosa no fluye,  los pones a pasar penalidades o les pones un vídeo emotivo con cualquier pendejada lacrimógena. En caso de que esto también falle, infiltras a un metemierda profesional que meta cizaña y serruche cuanto pueda, y cuando incluso los del grupo de Sosos hasta pa’florero dejen de tener el chichi pa’ farolillos, tendrás un realitichou del copón.
Mientras tanto, tú vas emitiendo el programa diario y unos cuantos debates y galas, a los que llevas a familiares y amigos de los concursantes a que se den unas collejas y rematas la faena vendiendo a precio de farlopa de la buena discos, libros, revistas, y merchandising del programa. El merchandising son cosas sin utilidad alguna como los souvenirs de Benidorm pero que se llaman merchandising en lugar de souvenirs.  
Luego ya, la gente llama a un número de los de a 1,50 mas IVA el minuto y vota para echar a los que le caen mal y  al final gana la Esteban. Pero, eso sí, en alta definición. El que avisa no es traidor.
Y esperando haber aclarado qué es un realitichou,  les dejo hasta la próxima, que empieza el Gran Debate de Potorros Badajos y viceversa VIP …
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Curso rápido de lógica femenina para dummies (nivel básico)

Curso rápido de lógica femenina para dummies (nivel básico)

Hoy vamos a intentar desvelar, sin éxito alguno, uno de los grandes enigmas de la historia. 
Y vamos a empezar por el Génesis,  que es un libro que cuenta más o menos cómo fue la cosa de la creación del mundo en cuestión de seis días. Que igual no es una cosa muy científica, pero al menos ayuda a entender gráficamente las múltiples chapuzas que pueblan el planeta, con sus volcanes, terremotos, maremotos, sus lluvias de meteoritos y sus inundaciones de proporciones bíblicas. Vamos, que si partimos de la base de que el mundo anda de cimientos y fontanería como la Esteban de estudios, no tiene sentido ir por la vida extrañándose  del paisaje, ni muchísimo menos del paisanaje. Es lo que tiene hacer las cosas precipitadamente.
Sí, amiguitos de la fauna ibérica: se tarda más en hacer un piso de protección oficial, que eso tirando por lo bajo lleva por lo menos un año, que un mundo con sus montañas, su mar, su cielo, sus días y sus noches,  sus animalicos y su canesú (seis días, y eso parando para el bocata y descansando el séptimo día). Esto explica ampliamente las calidades de los pisos de protección oficial. Y también  las del mundo.
La cosa es que Dios, después de cinco días de curro, decidió que la maqueta que le había salido era bastante molona, pero aquello era muy soso, porque la cosa de la orogénesis, la evolución, el ciclo del agua, la erosión y todo eso era lenta que te cagas. Vamos, que al mundo le faltaba ritmo, animación, conflictos, mierdeos y despellejes varios. Y como aún no se había inventado Telecinco ni Jorge Javier Vázquez, ni los tertulianos, ni nada de nada, decidió coger la primera mierda que encontró a mano, que resultó ser barro, y modeló al primer hombre inventando en ese mismo momento la alfarería. Para mayor escarnio, pudiendo llamarlo José Alberto o Prudencio,  lo llamó «Adán«. Que menos mal que nació ya adulto y no tuvo que ir al cole porque habría sido la primera víctima de acoso escolar de la historia:
¡Eh! ¡Niños, no le peguéis al nuevo!
-¡Jo, profe!, ¡Es que se llama Adán…!
-Vale, ¡Pero que parezca un accidente…!
 A continuación como le sobraba barro, e inspirándose en Adán, modeló un botijo con su pitorro y todo. Y así fue como apareció sobre la faz de la tierra el primer tonto’l botijo, que la verdad es que  no era una cosa que diese mucho juego. Y entonces creó a la mujer, la llamó «Eva» y por echar unas risas le instaló un software complicadísimo al que llamó «Lógica femenina 1.0».
La cosa es que  Adán y Eva vivían felizmente con su botijo en el Jardín del Edén con todo resuelto, comiendo, fornicando y sin dar un palo al agua, entrañable costumbre aún ampliamente extendida en nuestros días. 

Pero, eso sí, Dios decidió que no todo en la vida tenía que ser un perpetuo orgasmo y les hizo cumplir UNA sola regla: podían hacer lo que les saliera de la pandereta y comer todo lo que les diera la gana,  EXCEPTO  los frutos del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal.

A Adán, que pasaba de todo, la cosa le pareció bien mayormente porque su principal inquietud era tocarse las gónadas y el mayor esfuerzo que hacía era cambiarse la hoja de parra cada dos meses -entrañable costumbre también muy extendida en nuestros días-.  Y además el «árbol ese de los huevos», como él lo llamaba,  quedaba a tomar por saco y aquello ya era mucha molestia para pecar. Porque Adán era un indolente de nivel pro.
Eva, sin embargo,  llevada por su complejo sistema operativo «Lógica Femenina 1.0»  decidió que a pesar de que tenía a su disposición todas las frutas del Jardín del Edén habidas y por haber, un clima perfecto, y una nada desdeñable colección de hojas de parra monísimas que combinaba con prodigioso gusto, cosa de la que el cenutrio de Adán, que era un insensible falocéntrico de mierda,  no se percataba en absoluto,   las manzanas que daba el dichoso árbol prohibido que quedaba a tomar por saco -prácticamente en las afueras del Edén-  eran ideales de la muerte y por alguna extraña razón no podía vivir sin ellas. 
Una noche, mientras Eva pensaba que su vida no tenía sentido, decidió inventar la primera maldición bíblica y le dijo a Adán, así sin preliminares ni nada:
-Cari, ¿Me quieres?
Y Adán, que el pobre tenía instalado Windows 95 de serie en disquetes y no daba para más, y además llevaba media hora roncando y haciendo la digestión de los catorce kilos de melón que había cenado, sólo acertó a farfullar -el muy insensible de mierda-:
-¿Ein? sssé…! Gñgñgñgñg…. [Error de sistema: comando no encontrado. Pulse Enter para continuar]
Aquella imperdonable infamia acabó con la paciencia de Eva, que decidió irse inmediatamente a tomar por saco, que como queda dicho  era justamente donde quedaba el árbol de los frutos molones, que eran exactamente iguales que todos los demás, pero estaban prohibidos y por eso eran molones.
Y nada más llegar se le apareció Satanás, que era dependiente de El Corte del Edén a comisión, en forma de serpiente. Y en cuestión de seis o siete horas le había hecho a Eva la tarjeta de El Corte del Edén y le había vendido cuarto y mitad de frutos del árbol prohibido.
El resto ya se sabe más o menos como fue:
-¡Mira qué cucadas traigo cari!
-Gñgñgñgñgñg…
-Anda, vamos a darle un mordisquito nada más…
-Joer, que no, que nos la vamos liar con el jefe y…
-Lo que pasa es que ya no me quieres…
Y Adán, considerando que no se había inventado todavía el sofá,  tuvo claro que o pasaba por el aro o las cuarenta noches siguientes iba a padecer una sobredosis de [Error: acceso denegado. Reinicie el sistema manualmente]. El resto de la historia ya sabéis más o menos como va: se produce el primer desahucio de la historia, y que si ganarás el pan con el sudor de tu frente, que si parirás tus hijos con dolor… Se han llegado a dar casos de panes paridos con dolor e hijos ganados con el sudor de la frente. 
Pero afortunadamente, milenios de evolución han hecho que avancemos firmes hasta la actual situación de «Lógica Femenina 2786.2» para ellas y «Windows 98 segunda edición» para nosotros -algo es algo, mire usted-. Y el mundo-para continuar con la entrañable tradición- sigue siendo una imperturbable mierda.
Con estos mimbres, amiguitos, vamos a dar unas pautas muy sencillas para que hagáis como que entendéis algo de la cosa de la lógica femenina. Muchos os diréis a vosotros mismos que en realidad no entendéis ni papa y efectivamente así es, pero creo haber dejado claro que esto sólo sirve para que «hagáis como que entendéis»:
Pauta nº1.- 
A la pregunta «Cari, ¿Me quieres?» no se puede contestar ni de coña con un «sí» ni mucho menos con un «ya sabes que sí». La primera porque denota falta de entusiasmo y la segunda porque denota rutina y/o monotonía. Así no vas a ninguna parte ¡Zoquete!
Respuesta aceptable: «Te quiero hasta más allá de lo aprehensible por la mera razón. Hasta más allá de lo que mi  alma es capaz de abarcar,  porque mi corazón es incapaz de atender a meras cuantificaciones que jamás podrían hacer justicia a lo que despiertas en mí».
Salvo que tu mujer sea Belén Esteban, en cuyo caso no entenderá una mierda, y lo mismo te calza dos yoyas a mano abierta,  esa noche pinchas casi fijo. Obsérvese que esto sirve también como respuesta a la temible pregunta: «¿Cuánto me quieres?»
Pauta nº2.- 
Jamás, pero ¡JAMÁS! olvides una fecha relevante (el día en que la conociste, el día en que la invitaste a cenar por primera vez, su cumpleaños, su santo, el aniversario de boda…)  Desde la invención del Smartphone con su calendario y sus alarmas, esta es una cuestión que tiene muy fácil solución. En caso de que se te olvide alguna de estas fechas la única salida que te queda es encargarle unas flores por Internet con entrega en menos de cuatro horas y pedirle a tu mejor amigo que te atropelle tres o cuatro veces con el coche. El parte de urgencias  te servirá como atenuante.
Pauta nº3– 
a) A tu chica TODO le queda bien
b) NADA le hace gorda
c) NO tiene vello superfluo.  En ninguna parte.
d) Ella es una princesa Disney y por lo tanto la excreción, las ventosidades y las durezas de los pies no forman parte de su vida
e) Ella está contigo a pesar de que tú no cumples ninguno de los estándares de príncipe Disney y por tanto debes estar agradecido.   ¡Gañán!
En caso de que alguno de los cuatro primeros puntos no se ajusten a la realidad, haz que se ajusten de forma inmediata y sin el menor atisbo de duda. El punto e) es inamovible.
Pauta nº4.- 
NO eres ese Sr. Grey que le hace soñar. Porque por si no lo habías entendido a ella le encanta porque la transporta a otros mundos y le hace volar -nos ha jodido mayo: tiene helicóptero y jet privado-  pero en realidad ese palo no le mola nada de nada. Y además lo que hace el Sr. Grey no se puede hacer excepto si estás bueno, tienes más fuelle que una fragua y eres un muchimillonario atormentado por su pasado dispuesto a cambiarlo todo por amor (excepto tu buenez,  tu fortuna tu helicóptero tu jet privado y tu fuelle).  Si no eres todo lo anterior va a venir la Guardia Civil a darte pa’l pelo por falócrata perpetuador de la opresión machista.
Pauta nº5.- 
TODO  eso que te parece tan lógico y lleno de sentido NO ES CORRECTO. Si tienes la impresión de que la entiendes en todo, la estás cagando y por tanto la cosa es JUSTO AL REVÉS.
Y si te resulta frustrante pensar que no entiendes nada, no te preocupes: eres humano y tu Windows 98 segunda edición no da para más.
Con estas pautas elementales y un poco de práctica ya podéis ir haciendo vuestros pinitos. 
Y por si no os queda claro lo importante que es la fruta, recordad que  todo empezó por una mierda de manzana… 
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