Poner el belén es una cosa muy molona por los acalorados debates que genera. En el del curro, que es mejicano, (el belén, no el curro), hay controversia acerca de quién carajo es San José, con lo cual ponemos un señor con barba que hay. Total, la gente qué sabe…

Reyes Magos nos salen cinco, porque hay dos que se conoce que visten del Primark y van clavaditos. Con lo cual uno lo dejamos arrestao en la caja cartón. Se joda, por adocenao. Luego ya, Baltasar es reconocible porque es negro. Pero la cosa es que hay otro Baltasar piquiñico, que lo ponemos igualmente. De becario.

Del tema del espacio ya no digo nada, porque si ponemos todas las figuras aquello parece el 15 M o el black friday del puticlús municipal un viernes por la noche. Sólo que con gente raruna vestida de hipsters de monasterio de barrio. El angelico, que hay uno, lo tenemos acojonao en un hueco detrás de la mula y el buey, o lo que coño sean, que parece el guardaespaldas de Pusdemón en un after.

Es una cosa muy tradicional y muy bonica.

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