-¡Señor! ¡Atiende la súplica de tu humilde siervo y trae ya el apocalipsis y la destrucción a este mundo cruel y pecador!

(se abren los cielos y un rayo de luz molona de mogollón de Kilovatios ilumina el mundo mientras resuena una voz profunda, cálida, evocadora y paternal. A lo Constantino Romero).

-¡Aplaca tu ira hijo mío! Pues está escrito que la hora aún no es llegada y muchas son las cosas que están por venir para que mi voluntad sea cumplida y músicas celestiales inunden la…

 ¡ELECTRO LATIIINOOOOOOO!
CHUN..DACHUNDA…CHUN..DACHUNDA.. CHUN…

-¡¡AHÍ VA LA HOSTIA!! ¡¡¡YA ME SE HA INFECTAO EL GÜINDOUS!!!

Y así, el Señor decidió que la hora era llegada. Pero llegada que te cagas. Y apretó el botón de formatear el güindous del mundo, porque con la cosa de la omnipotencia se había confiao tontamente. Porque la omnipotencia es lo que tiene.

Y vio Dios que aquello era bueno. Y ya no había más electrolatino, brócoli, ni superglue de los chinos. Y vio Dios que sólo por eso ya merecía la pena meterse a hacer obras. Y por eso era.
——
FIN

 

 

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