Adolfín era un rapaz dicharachero y jovial. Nada hacía presagiar que fuera a invadir cosas ni nada, a tal punto que casi se podría decir que era un Adolfín.

Como claro ejemplo de lo dicho, he aquí la transcripción de esta entrañable conversación con sus padres:

-¡Adolfín! ¡Sube a merendar ahora mismo! ¿Cambiaste la muda? ¿Pusiste la chaqueta? ¿Lavaste las manos? ¿Bajo yo a buscate? ¡¡¡QUE SUBAS TE DIGO, REDIÓS!!!

-¡Adolfo! ¿Qué ye, que no oíste a tu madre? ¡Gunmimadre, tira pa casa ya, faltoso! ¿Baja tu madre a buscate?

-Sí

-¡Ay la virgen! ¿Qué habrá querido decir esti guaje con “sí”? ¿Sí, ya viene, sí, lavó las manos, sí, cambió la muda, si, bajo a buscalo, sí, ye faltoso…?

-Esti guaje ye muy raro Amparo. Qué se yo, será maricón o estranjeru, o la de mi madre. A veces paezme hasta que ye negro… Ya te dijere yo que esi bigotucu que dejare nun iba traer ná bueno. ¡Coño! A ver si nos va a salir estilista o influencer o algo peor…

-Antonio, no digas eses coses del guaje, que luego vuélvense gafos y torcíos.

-¡Afeita esi bigotucu, mongolón! Amparo, tráeme una cervezuca, anda…

-Vete tú, cara pijo!

-Esti país se va a la mierda

Adolfín, como queda demostrao, vivía en una familia estructurada normal. Ser era un crás de la comunicación y el liderazgo. Sí, pero no, pero tal, que si el esplendor de les cuenques, que si el espacio vital, que si la culpa ye de los de Degaña…. Era un líder nato. Pero era dicharachero y jovial ¿Qué pasa?

-¡Adolfín, pasa el balón!

(BUM, CROCK)

-Qué joputa. Reventó-y la cara a Manolín del balonazu

-Y a la misma vez marchó-y la bota dispará y sacó-y los dientes a Jamín. Todos menos el diente podre.

-Jo, vaya crás. Cabrón, pero crás

-Pero ye dicharachero y jovial

-¡Ah, eso sí!

Pasaron los años y Adolfín fue forjando el carácter, que es una cosa muy necesaria porque el carácter sin forjar ni preña ni pare, ni nada. Un carácter sin forjar es como un jardín sin cagadas o un matrimonio sin Netflix.

Aparte de los desgraciados episodios de invadir Sotrondio y anexionarse el Hospital de Villa, Adolfín era apreciado allá por donde iba. Todo se torció cuando en los chigres empezó a llamar al camarero con palmadas o con “chsssssst”, que es una cosa que los barmen, barwomen y la gente del hostelerío en general aprecian muchísimo.

No obstante, sabemos a ciencia cierta el momento definitivo en el que ya odió al mundo con IVA y todo, gracias a esta grabación telefónica realizada por motivos de mejoramiento del servicio:

-Blimeafón. Le atiende Isaías Mistergüonderfulmann ¿En qué puedo molestarle?

-¡TELEFONAKEN UND INTERNETEN COMO EL OJETEN! ¡HOSSSTIEN YA! Oye, oye… Mistergüonderfulmann ¡COÑO, UNO DE DEGANA! ¡MEEEEEKAGÜEN…

-Ya probó a apagar y encender el router y…

-¡NEIN! VERBOTEM KUNDERPRTZEIGEN AUF…. ¡DER CUENKEN PA LOS DE LA CUENKEN! ¡DEGAÑENDEPORTAZIONEN! ¡KRIEGSPRTGHGHHHHHHHHHHRRRTTTT!

-Disculpe, es que como hay interferencias pues no le entiendo. Vaya mierda de línea ¿Eh? Le paso con el Departamento de Arrrrrghpftuá

-¡¡¡KAGUENDERMUERTENTUYEN… Ná que ya me pasó. Taquelupar…

-¿A veeeer? ¿Quién ye?

-¡¡¡EINE POLLEN AUF TOMATEN PA TU CULEN SCHWANZIGMERVERDERGGG….

-¿Adolfín? ¿Qué quiés vida? ¿Cambiaste la muda?

-¡Mama, cuelga!

-¡Pero llamaste tú vidina! ¿Mándote más tupergüares de croquetes? ¿Comiste les cebolles rellenes? ¡A ver cuándo me traes los tupergüares vacíos. A ver si vas pensar que esto ye’l Banco España, porque no ¿Eh? ¿Comes bien vida? ¿Cambies la muda tós los martes y jueves bisiestos? Nunca me llames ni me cuentes ná… Abrígate bien, que tá fresquino y luego tengo que cuidate yo, que pa eso bien que vienes. Bueno, y de otra manera ¿Qué tal vidina? Cuéntame algo, que nun sabemos ná de tí más que pola Nueva España y eso ¿Invadiste Polonia eh? Ahí ta muy frío y hay que abrigase bien ¡Claro, comerás mierdes polos chigres de Polonia! El otru día tuviere la tu tía Nedi que diz que…

-Mama, calla un poco…

-…y entonces así fue la cosa vida. ¡Ay diooos! Pera, voy pasate con tu padre que nun sé que te quier decir. No se retire por favor, vidina…

🎶Chalaneeeruuuuu chaaalaneeeruuuuuuu
¿Qué lleves en el tú panzeeeeeeer?
Traigo kartoooofel y salchiiiches…🎶

-¿A ver? ¿Quién ye?

-Papa, soy yo, pero qué…

-¡ADOLFÍN, CARA PIJO, AFEITA EL BIGOTUCU ESI QUE LLLEVES!

TUUUT TUUUUUT TUUUUT TUUUUT

-Colgome el muy mongorolo. ¡Amparo, tráeme una Cruzcampo, que toy depre!

Y así se produjo la invasión de Degaña, y la inmediata deportación de tóos los que tenían apellidos raros y no tenían Netflix, que esos eran todos de mucho gentucismo. Del terrible episodio de los trabajos forzados en las minas de berzas y piescos y en las fábricas de tapas de vasuco del estarbacs trataremos en profundidad en otros estudios.

Y por eso, llamarse Adolfín, ser gafo y grandón, y andar metiéndose a llamar a Blimeafón es una cosa de poco acierto

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FINEN

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