¡Jo, qué peli más güena!

¡Jo, qué peli más güena!

Acabo de ir a ver una pinícula con mi zagala de 16 años. Había como una cola inmensa de gente que aquello parecía un reparto de gorras con radio de la Caja Rural. Debe ser por la bajada del IVA o algo. Según declaraciones de una señora con entre tres y ocho nenes -no lo sé con certeza porque se movían tanto que casi me da un ataque epiléidico, cosa que no me hubiera venido mal para la poda -se trataba, efectivamente, de la cola del cine. Susmuertos. Iba llegando más gente, que preguntaba quién daba la vez. Pero no pude alzarme con el título porque ya tenía detrás seis otobuses del IMSERSO dando la vez. En el kilómetro 2 había un puesto de avituallamiento, pero como era de pago no avituallamos nada.

Nosotros somos de esos jipis que nos traemos la tartera de palomitas y filetes empanaos de casa. El botijo nos lo dejaron pasar, pero quitándole el tapón. Por si se lo tirábamos a los actores, que así no hace daño.

Como entramos tarde ya habían puesto el NODO y los anuncios de Movierecord. Con lo que me gusta a mí de bailar la musiquilla, que eso es un superhitazo:

🎶Mooooooovireeeecord !CHIRUCHUCHIRÚ!
TITU TITU TIIITU. TIRURI TUTI TURIRÚ!🎶

Y mi hija mirando por la Wikipedia qué cáspita era eso del NODO. ¡Qué vergüenza!

La película era una puta mierda con más fallos de guión que las instrucciones de un misil de los chinos. Lo pasamos teta del todo, porque no era de pensar 😍😍😍. Era más bien de echar a correr.

Era de unos zagales adolescentes, que unos tenían poderes muy tochos y otros eran los listillogafotas de la clase. Una movida tochísima. El gobierno del Donaltrán que mandaba, quería reventar a la chavalada, como todos los padres del mundo cuando llevan a la prole al Carrefour. Pero este sin llevarlos al Carrefour ni nada, ahí a lo psicópata.

Una muchacha de rasgos orientales llevaba guantes de esos amarillos de fregar, porque tenía el superpoder de echar electricidad por las manos. Echaba mano de unos cables, y la paya ponía a funcionar un centro comercial abandonao, que aquello parecía una verbena de las de derrochar como si no viniera el recibo. Muy útil cuando te quedas sin batería en el coche. Te arranca el tuyo y todos los cortacéspedes del concejo de una tacada. A esta muchacha se la tenía jurada Hidroeléctrica de Wisconsin, por rojaza.

Al final no había machihembre de la parejina enamorada porque era para todos los públicos, y porque con los superpoderes se conoce que aquello derivaba y saltaban los plomos de la película.

Una cosa loca.

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Las leyes de la física

Las leyes de la física

Las leyes de la física son inapelables (no se dejan comprar por un aifon ni por nada que sea de Apel). Esto es una evidencia científica. Por ejemplo en Asturias el punto de cocción empieza a partir de los 22 grados y el de ebullición a los 28. Grados. Centígrados. No se debe confundir con el punto de emancipación, que ese es a los 43. Años. Cumplidos.

-¡Caramba, qué canícula! Estoy ya a punto de ebullición.

-¡Ah, pues yo no ebullo aún! Soy más de ebullir después del telediario.

-¿No ebulle?

-No ebullo.

-¡Vaya, vaya!

-Disculpen que me entrometa en la conversación. Es que estaba en la terraza del bar en la otra manzana tomándome una cazalla y no he podido evitar oírles. Veo que uno de ustedes está a punto de ebullir y, por el contrario el otro no ebulle nada ni remotamente.

-Así es, señora entrometida. El asunto de ebullir, siendo como es cosa seria, no parece responder a unos criterios de ebullición claros en demasía. Me parece que el ebullir o dejar de hacerlo más depende de un estado de conciencia que de leyes ni zarandajas.

-¡Arf, arf, arf…! Ay, que me ahogo. Disculpen que no haya llegado antes. Es que mi mujer apenas ebulle y yo por el contrario me hallo en un punto que harto supera el de ebullición. Me hallo ebullicionadísimo… Joer, qué carrerón. Se ha hecho de la terraza aquí en 15 segundos, la tía… Me se van a ebullir los escrotos de un momento a otro.

-¡Quién te ha dicho que yo no ebullo! ¡Nunca te preocupas de mis necesidades ebullicionativas! Claro, siempre estás con tus propias ebulliciones. Me siento oprimida por el heteroebullicionado opresor. Ya no te fijas en mis ebullicionamientos…

-Pero cari, si me has dicho que apenas ebullías ni nada. ¿Qué te ebulle?

-¡Nada!

-¿Seguro?

-¡No sé. Tú sabrás!

-Bueno, pues yo me voy ebullendo de aquí, que no haya nada que ebuller.

-Pues yo no es por presumir, pero llevo ebullición electrónica de serie.

-¡Hala! Entonces es una e-bullición

-Bueno, pues yo me voy ebullendo que teño que ebullir.

-¿Usted gallego, eh?

-Home, depende. Uas veces sí e outras non. Pero ¡Ollo! Nacido en Caldas das Ebulliciois do Carallo ¡A moita honra!

-Que ustedes lo ebullan bien.

-Ahora, lo mismo que che digo ua cousa che digo la outra ¿Eh? Yo con el que ebullía de verdade da bona era con o porteiro aquel irlandés. El Buyo aquel.

-Pero no era irlandés

-Home, que non! Pac O’Buyo

-Cari, no me dejes. Yo ebulliciono por tí. Suspiro por tus ebullis. Al caer la noche ebullicionaremos en un solo ser y salvajemente…

-Hoy viene mi madre a pasar unos meses con nosotros. Y se trae su zarigüeya doméstica.

-¡Qué forma abrupta de desebullicionar! ¿Pero tu madre tiene una zarigüeya? Yo creía que era una verruga. Por los pelos y eso. ¡Qué fea que es la condená!

-¿Mi madre o la zarigüeya?

-¡No sé, tú sabrás!

-¡Ay, cómo ebulliciono cuando te pones malote!

-Es que me pones tó malote. ¡Cordera!

-A fe mía que hemos de irnos de aquí. Estos jóvenes querrán ebullicionarse a su aire.

-¡Home, eso depende! Ahora, que ¡Menudos paradones que amañaba O’Buyo, carallo!

-Joer con el gallego…

-Antes las ebulliciois eran outra cosa. Home, vaya. ¡Depende!

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Recuerdos de la memoria expoliada.

Recuerdos de la memoria expoliada.

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Qué atento es ese hombre. Es mayor. Seguro que pasa de los treinta años ya. O de los cuarenta. Creo que vino más veces a este sitio. Está bien, sí. Lo que no entiendo es qué hago yo aquí. Tendría que estar en la escuela. Verás cuando Don Arturo le diga a padre que he hecho pellas. Igual que aquel otro día. Seguro que me regaña y me tirará de las orejas. Y la tarea sin hacer. ¡Vaya que sí! La regañina va a ser de campeonato. Como si lo viera. ¡A ver! Seguro que madre le quita hierro al asunto. Echo tanto de menos a madre… Ayer me hizo guiso del que me gusta. Siempre me aparta la cebolla. Ella sabe que me hace mal y me arde la tripa. Bueno, no es que me arda. Eso se lo digo porque no me gusta. Sabe rara la cebolla. No está bien que le mienta a madre, ya lo sé. No, no está bien. Sé que ella no me miente. ¿Dónde está madre? No me ha venido a ver a esta casa. Es nueva esta casa. Eso seguro. He estado más veces, eso sí. Pero es nueva. Y rara. Toda esa gente que me mira… Me sonríen y me dicen cosas agradables, sí. Pero a veces me dan miedo. ¡A ver! Yo les sonrío también, pero no sé qué les voy a contar. Las cosas que son de uno no se cuentan a los extraños. Aunque sean amables y sonrían. A madre sí que le cuento todo. Bueno, lo de la cebolla no. No es cosa de que se disguste por esa tontería. En casa no sobran los dineros, eso sí. Dice padre que la comida es una cosa sagrada y no se puede despreciar así como así. Todo cuesta cuartos, y los cuartos cuesta ganarlos. Eso dice padre siempre. Y madre le da la razón, así que a la fuerza habrá de ser verdad. Madre no me miente nunca. ¿Dónde estará? Algo importante tendrá que hacer si no ha venido. Lo mismo ha ido a hablar con Don Arturo. Entonces la regañina me la dará ella. ¡Mejor será! Las regañinas de padre son cosa seria. Seguro que me retira la paga. A ver cómo le explico que esta gente tiene la culpa de que haga pellas. Me dan lápiz y papel, pero cuando me pongo a hacer las tareas nunca me acuerdo de lo que nos ha mandado Don Arturo. Es buen maestro Don Arturo. Siempre me da caramelos cuando hago bien los dictados. Sin faltas ni tachones. Todos sabemos que los caramelos de Don Arturo son de los que sobran en los cumpleaños. Pero como no se los queda para él no le echamos cuenta. Nos los va dando cuando hacemos bien las cosas. Como en aquel dictado del otro día: «El vate, o poeta, está bate que bate su magín». Era así de raro. Pero lo escribí sin faltas. Bueno, con un borrón en lo del magín. Pero Don Arturo me dio el caramelo igualmente. Es bueno Don Arturo. Se sacó del bolsillo el caramelo, pero como era de anís se lo guardó otra vez y rebuscó hasta encontrar el de naranja. Sabe bien que no me gusta nada el de anís. Igual que madre con lo de la cebolla. Madre siempre me aparta la cebolla del guiso.

-Papá, no te preocupes. Ya tienes hecha la tarea. Mira, Don Arturo me ha dado un caramelo de naranja para ti.

-Se lo agradezco mucho. Muy agradecido, de verdad. ¿Le ha dicho a madre que he hecho pellas? Mire que luego me regaña. Pienso que mejor habría de ir a la escuela. ¡Qué sé yo! A tomar nota de las tareas. Mire que luego padre me retirará la paga. Por mangarrián. ¡A ver!

-Estate tranquilo papá. Ya te traerán las tareas

– Y esa mujer mayor ¿Por qué llora? ¿Me mira a mí? Lo mismo tampoco ha hecho las tareas. La habrán de regañar, claro. ¡A ver, qué remedio!

-No, papá. Guarda cuidado, que no llora por eso. Mamá te ha hecho guiso del que te gusta. Sin cebolla.

-La cebolla me cae mal y me arde la tripa. Se lo debe de haber dicho madre. ¿Madre no viene hoy?

-No, papá. Hoy no puede venir.

-Muy agradecido, señor. Es usted muy amable. Muy amable… Como madre, que siempre me aparta la cebolla del guiso…¿Dónde está madre? Que no llore más esa mujer, que me da congoja. ¿Es porque he hecho pellas?

-No llores papá. Anda, come. Que está muy rico el guiso.

-Madre siempre me aparta la cebolla. Para que no me arda la tripa. Siempre. Echo de menos a madre…

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FIN

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Los superhéroes no nos representan

Los superhéroes no nos representan

Superman, Espiderman, Murciégaloman… Unos parguelas todos. Casi podría decirse que son unos súper héroes muy mierdosos.

Superman: vale que vuela y eso, y que reparte unas hostias como hogazas. Pero el gilipollas se cambiaba en las cabinas de teléfono. ¡Que son transparentes, imbécil! Que te van a publicar en las redes sociales y van a ver que llevas el esquijama por debajo. ¡Tio guarro! Que eso con los calores fermenta y hueles a choturrio en el metro. Aparte de otras incongruencias, claro. Cuando se quita el traje de Emidiotuchi, ¿Se lo guarda en el entrepato para fardar de traje luces? ¿Lo deja abandonado en la cabina? ¿El que entra después dice «Hostia, qué trajaco. Esto le meto la sisa y niquelao»? ¿Qué coño es la sisa, y por qué siempre hay que meterla? Aparte de que le pones un morrillo de kryptonita delante y se acabó el paisano. Del estilismo y el rizo a lo Niña los Peines ni hablamos ya.

Espiderman: le pica un testículo y ya se cree que es su sentido arácnido, que le quiere decir algo. Pues sí: te dice que te pica un huevo, y ya. Además ni siquiera tiene los superpoderes de serie. Es todo porque está infectao por una garrapata radioactiva. Eso es como llegar alto en el curro porque eres un enchufao, que no tiene mérito ninguno. Y además después de afostiarse con villanos ridículos disfrazaos de mamarracho lo deja todo hecho una leonera y ni pasa el mocho ni recoge ni nada. Y se pira en plan épico por la azotea más próxima y que pase el mocho otro. ¡Espiderman, que te tenemos calao so güevazos!

Murciégaloman: lo de este tío mierdas no tiene nombre. Ni superpoderes ni nada. Está ahí mazao del gimnasio y tal, y cuida mucho el look. Sólo se diferencia de un tronista en que no hace bolos por las discoteques, va en esquijama de poliéster y sabe leer. Por lo demás cuadra todo: le mola ir en coche estrafalario tuneao, que menos mal que al Muerciegalomóvil no se le bajan las ventanillas ni se para en los semáforos, que si no los malos oyen el chunda chunda siete manzanas antes. O sea, que el superpoder que tiene es estar putrefacto de pasta y comprarse mariconadas carísimas y horteras. Igualito que Donaltrán.

Amos, no me jodas. Pudiendo tener superhéroes hispánicos con poderes de verdad. Qué sé yo:

Superpersonadeordenman, Cuñaoman, Quejíowoman, Yomoloytunoman, Chancletawoman, Aqueloencuentroyowoman…

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Sembrando polémicas y esas cosas

Sembrando polémicas y esas cosas

Joer, qué soso está esto. Sembraré algunas polémicas y saldré por la puerta de atrás:

-El Nesquick es una mierda porque no regalan la batycao ni hace grumitos.

-El cachopo es como si fuera un San Jacobo, y hay que echarle cardamomo y hacerlo en tempura

-Las croquetas están sobrevaloradas

-A la sidra hay que echarle unos hielos para que esté fresquita

-Las madreñas son un invento de Adidas

-Pumarín ye nación

-Paquirrín presidente

-Don Limpio molaba más cuando era Mister Proper

-Don Limpio es cisheterodemimetasexual

-El algodón sí engaña

-Lo elegante de verdad son los calcetines blancos con raya roja y azul

-La fabada pa bien ser hay que hacerla con butifarra, fuet, bacon, y romero.

-El pote está más rico el día antes

-Con Fernando VII vivíamos mejor

-Polonia invadió a Hitler

-No hay cosa mejor que el gotelé

-El Opel Manta era un coche como de proxeneta

-El mejor yintonis es el de eschegüepes con gasoil

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