Queridos acosadores hijos de púcter:

Tengo una hija de dieciséis años, con amigas de la misma edad. Vivimos en el puto siglo XXI. Os lo juro. Podéis mirarlo en el esmarfón. Por cierto, XXI quiere decir “veintiuno”. La misma suma que hacen vuestros dedos y la neurona que os permite respirar de forma autónoma y controlar esfínteres más o menos y sacaros los mocos sin cáscara ni nada. Sois unos crás.

La pena es que vuestra severa discapacidad os impida controlar también el esfínter ese que tenéis debajo de la nariz. Qué lastimica. A ver, que yo entiendo que tengáis que salir a la calle en grupito a rebuznar, que es una cosa colectiva que queda muy bien y da mucho porte, primicos. Os felicito: sois capaces de enfrentaros a cuatro mozas de dieciséis. Los tenéis gordos como el caballo de Espartero. Una pena que tengáis que hacerlo entre ocho, pero bueno. Cada cual hace lo que puede. Por cierto, Espartero era un señor antiguo que… ¡Ná, da igual! Tenía un caballo que los tenía muy gordos.

Sólo era para comentar que para vosotros no hay mucha esperanza. Lo siento, pero es que creo que van a quitar Mongolos, cretinos y vicemierda. Si está la cosa mala para la gente normal, los tontos del pene no ibais a ser menos. Vais a tener que trabajar, o algo peor. Qué putada, mi brigada.

Sólo era para comentaros que no me sale de los Esparteros que mi hija tenga que pasar miedo por la calle ni por ningún otro sitio. No me sale. Qué se le va a hacer. Por eso, quiero recomendaros algunos sanos ejercicios que, junto a la invención de la rueda, la penicilina y alguna cosilla más, serán un gran paso para la humanidad.

1. Sácate el pene en tu casa. Que nadie te vea. Evita sufrimientos innecesarios a los demás. Es eso que tienes encima de los Esparteros. Mételo en un enchufe. Disfruta. ¿Ya? ¡Enhorabuena! Te acabas de hacer una vasectomía gratis. Mola, porque así no te vas a reproducir en un futuro. ¡Eres como el último mohicano, pero en subnormal! Coge una cartulina, recorta una estrellica, y pégatela en la solapa. ¡Por fin ganas un premio!

2. Mírate en un espejo. Si puedes realizar dos tareas a la vez, habla. O eructa. Da igual. El mensaje es el mismo en esencia. Si no puedes, llama a tus siete amigos. A ver si entre todos… ¿Ya? ¡Enhorabuena! Acabas de ver un completo imbécil, cosa que no se ve todos los días. Si ves ocho imbéciles, tranqui. El trabajo en equipo está bien. Anda, pégate otra estrellica.

3. Sientes la irrefrenable pulsión de decir cosicas a las muchachuelas que no sean tu madre, tu hermana o tu agente de la condicional. Es lógico. Eres imbécil. No das para más. Vete a ver a tu padre. Es el que está metiendo el miembro en la tostadora. Lástima que en sus tiempos no se hubiera inventao lo de la vasectomía autónoma. Lo que nos hubiéramos ahorrao. Dile guarradas. Si quieres darle más dramatismo al asunto quítate la gorra de imbécil oficial que llevas, y dale unas tochas con ella. Te solmena una hostia que te viste de cantante de reguetón. Menuda redundancia ¿ A que ahora lo entiendes? No, lo de la redundancia no. Lo del hostión ¡Ahí, ahí!

4. Vete a la mierda. Pégate otra estrellica

5. Si coges ocho cartulinas, las juntas, y recortas una estrellica, te salen ocho.

6. Si ninguno de los ejercicios anteriores te ayuda, sube a la azotea. Es lo que está arriba del todo. Ponte al borde. Asegúrate de que no pasa ningún ser vivo por debajo. Da un gran paso para la humanidad.

Espero que os sirva mucho. Mi hija va a salir igual dónde y cuándo se le cante. Porque es una cosa que cada vez le sale a más gente de sus respectivos ovarios y Esparteros.

¿A que jode?

 

 

 

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